28 de diciembre de 2013

Amistad mágica, capitulo 11, Naranja.

¡¡Viva publicar cosas a las 12 y 35 de la mañana!!

-Cierra los ojos. Un poquito más.-Decía Liana tapando los ojos a Flora.-Deja que te lleve. Ya casi estamos. Aquí. ¿Lista?
-Si.-Liana destapó los ojos y Flora pido ver un precioso pueblo a lo lejos. Había un desfiladero y luego hierba hasta el pueblo y un camino de piedras hasta ese pueblo. En el medio de este había una iglesia que se alzaba imponente sobre el pueblo.-¡Wow! ¡Es precioso!
-Ten cuidado. No te tropieces.-Flora se alejó un poco del borde del desfiladero.-¿Y aquí estuviste ayer?
-Si. Descubrí este sitio el año pasado pero en primavera. Había un lago por la lluvia, había hasta patos, pero se debe de secar en verano.
-Pero la gran pregunta es... ¿Por que hay un coche en el desfiladero?-Liana miró para abajo y era cierto. Un coche blanco de los años 90 estaba encajado en él.
-Ni idea.-Las 2 rieron.-¿Le apetece tomar algo señorita Yanez?-Dijo Liana corriendo a sacar unas latas de coca-cola como si fuese la siviente de un hotel.
-Por supuesto señorita...¿cómo te apellidas?
-Martínez Escudero.
-Pues eso. Encantada señorita Martinez.-Liana cogió tiró una lata a Flora. Esta la cogió y la soltó inmediatamente.
-¿Que haces? La has soltado como si te quemara.
-Y me ha quemado.
-¿A que te refieres?-Liana se acercó a Flora.
-Mira.-Ella le mostró las manos. Estaban rojas. Como si hubiese tocado algo ardiendo.-Ya verás que ampollas.
-Yo no veo nada.-Dijo Liana.
-¡En serio! Ahora es cuando no ves nada.
-Es que no hay nada.
-Eres una hipócrita.-Liana se quedó callada. Luego razonó y al fin dijo:
-Vale. Lo diré de otra forma. Yo no veo nada.-Soltó las manos de Flora. Mi ró la lata. Se agachóy la observó.-¿Dices que quema?-Con cuidado y muy despacio se acercó su mano a cogerla. Por miedo, por instinto, retiró la mano antes de siquiera rozarla, Pero luego la acercó y si que la cogió.-A mí no me quema. Ni siquiera está caliente, ni templada. Con la mano que tenía libre tocó la hierba donde había estado la lata.-Aquí tampoco.-Flora se agachó también. Posó la mano sobre ese pedazo de hierba.
-Yo si la noto caliente.-Contradijo ella.
-No tiene sentido.-Añadió Liana.
-Dame la tuya.-Liana se la pasó.-Esta está congelada.
-¿Que le pasa a tu lata?
-Cuando digo congelada, me refiero a completamente congelada. Es como tocar hielo.
-Vuelve-mela a pasar.-La lata volvió a caer a manos de Liana.-La vuelvo a notar normal.
-Espera. Agítala.-Liana le hizo caso.
-Pero si  no suena.
-Como el hielo, cuando esta tan congelado que ni se mueve.-Liana miró la lata. La agitó lo más rápido y lo más fuerte que pudo. La abrió inmediatamente. Ni una sola gota se elevó. Flora se acercó.-¿Cómo es esto posib...?
-¿Qué ocurre?-Flora miraba detenidamente la pulsera. Liana dirigió la mirada en la misma dirección. La pulsera de Liana había cambiado de color. A color naranja.¿Naranja?
-Tu también ves eso ¿verdad?
-Si. Esque... cambia a veces de color.-Mintió.
-¿Por que te extraña?
-Pensé que era de color morado. Como es tu color favorito y tal...-Mintió otra vez.
-El naranja también me gusta.-Le sonrió.-No importa.

Liana y Flora ya volvían a casa. Liana fue a acompañar a Flora. Flora entró dentro de casa y Liana dio media vuelta y con apenas unos pasos Flora volvió a abrir la puerta.
-Liana,-Ella se giró.-Necesito decirte una cosa.

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