La nieve cae lentamente. Hace mucho frio, aún así, no lo siente. Liana lleva los brazos descubiertos. Mira al suelo. Aún se ve la hierba bajo la nieve. ¿Dónde está?
Mira a su alrededor. En una especie de colina. Se oyen voces. Son oraciones bíblicas. Pero que hacen dando misa en el campo. Vuelve a mirar a su alrededor. Hay lapidas y más lápidas.
Es un cementerio.
Su corazón se acelera. Tiene un pequeña corazonada de lo que está pasando.
Sube la colina temerosa de que se cumplan sus sospechas.
Todo está bien. Es un entierro, pero no el suyo.
Lo sabe por que allí está ella. Respira suavemante, muy, muy suave. Casi no se nota. Va vestida de negro.
Un poquito más arriba, rodeando una tumba, hay más gente, vestida del mimo color. Llorando.
Se aproxima. Se pone al lado de un chico de piel clara y pelo castaño.
Le gustaría decir que siente llegar tarde, pero no puede soportar que su amiga esté muerta.
Flora.
Su única amiga.
Siente tan fuerte como murió. Atrapadas entre las sombras. Devorándola.
Y ella sin poder hacer nada.
-Lo siento.-Susurra.-Perdóname.
Unas lágrimas le comienzan a brotar por los ojos.
-¿Liana?
Levanta la mirada despacio.
Nadie la mira, ¿por que alguien lo iba ha hacer? Hasta que posa su mirada en un chico de pelo moreno y ojos marrones. Tenía unos veintipocos años, además también había un chico alto, muy flaco de pelo negro y unos ardientes ojos marrones buscando algo. ¿Ha ella? ¿Nadie más podía verla?
Pasó la mirada por cada uno de los presentes.
No había mucha gente. Unos diecitantos.
``No conozco a nadie´´, pensó casi al llegar al final.
Si que conocía a alguien. Los 3 estaban bajo un paraguas negro.
Le sorprendió que 2 de ellos estuviesen muertos.
Pero estaban allí,
Seila, Flora y Escorpión.
Pero... ¿Qué hacían aquí? ¿Y por qué solo ese chico podía verla?
No sería...
Liana echó un vistazo a la tumba.
Hay estaba su nombre.
Comenzó a gritar desesperada, nerviosa, no podía creerlo. Notó unos brazos a su alrededor que la tranquilizaban. Eran los del chico moreno.
-Puedo tocarte...-Dijo sorprendido.
Liana le echo una mirada confusa.
-Yo... yo... estoy muerta...
-Emmm... No estoy muy seguro de ello... en ninguno de los 2 sentidos, aunque se que... no eres todavía mi Liana.
-¿Q... Qué quieres decir?
-Tranquilízate. Ven.
-P... Pero...
-Estás en estado de shock. Vamos a sentarnos y tranquilizarnos.
Era increíble como lo decía. Lo decía como si la quisiese mucho, como si fuese una niña pequeña y como si fuese su padre. Pero no llegaba a este último extremo. Aún así el cariño era muy fuerte.
-¿No te quedas a mi entierro?
-No se cuanto tenemos y ahora mismo creo que tu eres más importante.
25 de mayo de 2014
19 de mayo de 2014
Amistad mágica, capitulo 24, un trozo de tela blanca
Un trozo de tela blanca.
Tan blanca como la nieve.
Allí, en la rama de un árbol. Liana lo iba desencajar con cuidado. Pero al tocarlo sintió algo húmedo. Lo desencajó.
Le dio la vuelta era sangre, pro le alegró que hubiese sido intencionado.
En la sangre ponía algo: ``En la c´´ Había un borrón y luego ponía ``eva´´.
Liana miró a Flora.
-Creo que ponía cueva.-Interpretó Flora.
-¿Hay alguna...?
-Si. Ella y yo éramos muy amigas de pequeñas. Un día ella y yo nos perdimos, nos refugiamos toda la noche en una cueva hasta que nos encontraron a la mañana siguiente. Cuando volvíamos junto con las personas que nos enconttraron recordamos el camino. Y hasta que nos dejamos de hablar ibamos una vez al mes.
-¿Por qué os dejasteis de hablar?
¿Y si ella cometía el mismo error que Seila?¿Que haría? No quería volver a la soledad, es un lugar horrible.
-Digamos que simplemente,... era diferente.
-¿Diferente?
-No venía a clase conmigo, sino que en una humana. La distancia nos cambió demasiado. Y ella hizo algo horrible.
-¿El que?
-Es... difícil y sencillo de explicar.
-Venga ya. Cuéntamelo.
-No.-Era un ``no´´ tan fuerte, tan cargado, tan directo, tanto que incluso a Liana le dolió.-No quiero.-Pero ese ``no quiero´´ era tan lento, tan cargado de sentimientos.
El mismo ``no quiero´´ que Liana había dicho muchas veces a sus compañeros de clase cuando de verdad no quería algo y que le hacía sentirse como una niña pequeña.
El mismo ``no quiero´´ que había dicho cuando necesitaba contarlo.
El mismo ``no quiero´´ con el que había acabado mal con sus amigos por decir algo sobre ese tema.
Liana decidió ignorarlo. Simplemente cambió de tema.
-¿Está muy lejos la cueva esa?
-Pues de la ciudad si. Pero tengo un problema, no se donde estamos.
Liana se quedó callada unos segundos.
-Pero,... supongo que Seila si que lo sabe. Como nos ha dicho que vayamos para allí.
-Si... supongo...
-Tal ves nos haya dejado mas pistas por el camino, y...-Liana se acercó a el árbol donde habían dejado el trozo de tela blanca. Lo observó. Al finál encontró lo que buscaba. Unas hierbas tiradas. Aunque claro, unas hierbas enormes.-Es en esa dirección.
Por el camino encontraron algún que otro trozo de tela, tanto blanca, como rosa. Pero al fin llegaron. Les resultó raro que en todo el camino no hubiesen visto ninguna sombra. Les parecía que iban directas a una trampa.
Pero no fue así. A la hora Flora comenzó a reconocer el camino y poco más tarde consiguieron encontrar la cueva, solo había un problema. No Seila, ni Sofía se encontraban allí. Se quedaron a esperarlas, si no aparecían en 5 minutos las iban a buscar, pero al final las 2 quedaron presas del sueño por todo lo que habían vivido en aquel día.
Se... que la semana pasada no publiqué nada, ni ayer...(ayer por que se me olvidó, a pesar de tener la entrada hecha). Pero no voy a mentiros...
https://www.youtube.com/watch?v=Kdgt1ZHkvnM
GATITOS!! Queredme, perdonadme,
Repito, no voy a mentiros.
https://www.youtube.com/watch?v=6sibk0F2gtc
Tan blanca como la nieve.
Allí, en la rama de un árbol. Liana lo iba desencajar con cuidado. Pero al tocarlo sintió algo húmedo. Lo desencajó.
Le dio la vuelta era sangre, pro le alegró que hubiese sido intencionado.
En la sangre ponía algo: ``En la c´´ Había un borrón y luego ponía ``eva´´.
Liana miró a Flora.
-Creo que ponía cueva.-Interpretó Flora.
-¿Hay alguna...?
-Si. Ella y yo éramos muy amigas de pequeñas. Un día ella y yo nos perdimos, nos refugiamos toda la noche en una cueva hasta que nos encontraron a la mañana siguiente. Cuando volvíamos junto con las personas que nos enconttraron recordamos el camino. Y hasta que nos dejamos de hablar ibamos una vez al mes.
-¿Por qué os dejasteis de hablar?
¿Y si ella cometía el mismo error que Seila?¿Que haría? No quería volver a la soledad, es un lugar horrible.
-Digamos que simplemente,... era diferente.
-¿Diferente?
-No venía a clase conmigo, sino que en una humana. La distancia nos cambió demasiado. Y ella hizo algo horrible.
-¿El que?
-Es... difícil y sencillo de explicar.
-Venga ya. Cuéntamelo.
-No.-Era un ``no´´ tan fuerte, tan cargado, tan directo, tanto que incluso a Liana le dolió.-No quiero.-Pero ese ``no quiero´´ era tan lento, tan cargado de sentimientos.
El mismo ``no quiero´´ que Liana había dicho muchas veces a sus compañeros de clase cuando de verdad no quería algo y que le hacía sentirse como una niña pequeña.
El mismo ``no quiero´´ que había dicho cuando necesitaba contarlo.
El mismo ``no quiero´´ con el que había acabado mal con sus amigos por decir algo sobre ese tema.
Liana decidió ignorarlo. Simplemente cambió de tema.
-¿Está muy lejos la cueva esa?
-Pues de la ciudad si. Pero tengo un problema, no se donde estamos.
Liana se quedó callada unos segundos.
-Pero,... supongo que Seila si que lo sabe. Como nos ha dicho que vayamos para allí.
-Si... supongo...
-Tal ves nos haya dejado mas pistas por el camino, y...-Liana se acercó a el árbol donde habían dejado el trozo de tela blanca. Lo observó. Al finál encontró lo que buscaba. Unas hierbas tiradas. Aunque claro, unas hierbas enormes.-Es en esa dirección.
Por el camino encontraron algún que otro trozo de tela, tanto blanca, como rosa. Pero al fin llegaron. Les resultó raro que en todo el camino no hubiesen visto ninguna sombra. Les parecía que iban directas a una trampa.
Pero no fue así. A la hora Flora comenzó a reconocer el camino y poco más tarde consiguieron encontrar la cueva, solo había un problema. No Seila, ni Sofía se encontraban allí. Se quedaron a esperarlas, si no aparecían en 5 minutos las iban a buscar, pero al final las 2 quedaron presas del sueño por todo lo que habían vivido en aquel día.
Se... que la semana pasada no publiqué nada, ni ayer...(ayer por que se me olvidó, a pesar de tener la entrada hecha). Pero no voy a mentiros...
https://www.youtube.com/watch?v=Kdgt1ZHkvnM
GATITOS!! Queredme, perdonadme,
Repito, no voy a mentiros.
https://www.youtube.com/watch?v=6sibk0F2gtc
4 de mayo de 2014
Amistad mágica, capitulo 23, cielo nocturno
La esperanza en los ojos de Flora se desvanecía a cada paso que daban.
Habían perdido a Sofía y a Seila.
Escorpión etaba muerto.
Se habían perdido.
La ciudad había perdido la mitad de la población.
Tenían un 99,9% de posibilidades de morir.
Y Liana hoy por la noche no podrían ver doctor who.
Aún era de noche, dicen que la hara más oscura de la noche es el momento previo al amenecer. Aún quedaba mucho.
Caminaban.
El tiempo pasaba muy despacio. Lento. Angustioso. Tan angustioso que se podía sentir y causaba una sensación incómoda en el estómago.
Ninguna decía ninguna palabra.
A Liana le picaba la curiosidad saber que pasaba por esa cabezita castaña de Flora. ¿En que estaría pensando? Cada vez que Liana emitía algún sonido, ya fuese por respiración, estornudo o por comprobar que las sombras no estuviesen siguiéndolas Flora se alarmaba, como si no recordase que Liana estuviese allí, como ni siquiera ella supiese que estaba allí.
Eso era algo que Liana odiaba, ser ignorada. Que la gente se olvidase que estuviese ahí. Ser invisible. Lo odiaba. Necesitaba decir algo, cualquier cosa. ¿Hola?
-¿Dónde crees que están las otras?-Flora se alarmaba.
-Ni idea. Lo más posible es que nos estén buscando.
-¿No hay alguna manera de encontrarlas?-Flora dudó. Lo que Liana necesitaba.-¿Por qué no lo usamos?
-Por que tendría que gastar polvo. No se cuanto tiempo estaremos aquí.
-¿Pero no se supone que las hadas producen polvo?
-Si, al respirar. Pero son tan finos que ni se ven. Ponte tu a recogerlo para que podamos tener un puñado ¿sabes?
-Osea que basicamente sin polvo no sirves para nada.-Trataba de romper el hielo.
-¿Para que sirven los humanos?-Liana quedó en silencio.
Había pasado un rato. No había seña alguna de ellas.
El viento se levantaba con fuerza. Flora se tapaba los brazos con las manos. Tenía frío.
-Veo veo.-Improvisaba Liana.
-¿En serio?-Decía bruscamente Flora.
-Veo, veo.-Flora suspira.
-¿Qué ves?-Dice cansada.
-Una cosita.
-¿Que cosita es?
-No lo sé.
Liana señala a un árbol.
-Es algo blanco.-Dice. Liana corre en esa dirección. Es un trozo de tela. No solo eso. Es un trozo de tela blanca de la camiseta que llevaba Seila.
Habían perdido a Sofía y a Seila.
Escorpión etaba muerto.
Se habían perdido.
La ciudad había perdido la mitad de la población.
Tenían un 99,9% de posibilidades de morir.
Y Liana hoy por la noche no podrían ver doctor who.
Aún era de noche, dicen que la hara más oscura de la noche es el momento previo al amenecer. Aún quedaba mucho.
Caminaban.
El tiempo pasaba muy despacio. Lento. Angustioso. Tan angustioso que se podía sentir y causaba una sensación incómoda en el estómago.
Ninguna decía ninguna palabra.
A Liana le picaba la curiosidad saber que pasaba por esa cabezita castaña de Flora. ¿En que estaría pensando? Cada vez que Liana emitía algún sonido, ya fuese por respiración, estornudo o por comprobar que las sombras no estuviesen siguiéndolas Flora se alarmaba, como si no recordase que Liana estuviese allí, como ni siquiera ella supiese que estaba allí.
Eso era algo que Liana odiaba, ser ignorada. Que la gente se olvidase que estuviese ahí. Ser invisible. Lo odiaba. Necesitaba decir algo, cualquier cosa. ¿Hola?
-¿Dónde crees que están las otras?-Flora se alarmaba.
-Ni idea. Lo más posible es que nos estén buscando.
-¿No hay alguna manera de encontrarlas?-Flora dudó. Lo que Liana necesitaba.-¿Por qué no lo usamos?
-Por que tendría que gastar polvo. No se cuanto tiempo estaremos aquí.
-¿Pero no se supone que las hadas producen polvo?
-Si, al respirar. Pero son tan finos que ni se ven. Ponte tu a recogerlo para que podamos tener un puñado ¿sabes?
-Osea que basicamente sin polvo no sirves para nada.-Trataba de romper el hielo.
-¿Para que sirven los humanos?-Liana quedó en silencio.
Había pasado un rato. No había seña alguna de ellas.
El viento se levantaba con fuerza. Flora se tapaba los brazos con las manos. Tenía frío.
-Veo veo.-Improvisaba Liana.
-¿En serio?-Decía bruscamente Flora.
-Veo, veo.-Flora suspira.
-¿Qué ves?-Dice cansada.
-Una cosita.
-¿Que cosita es?
-No lo sé.
Liana señala a un árbol.
-Es algo blanco.-Dice. Liana corre en esa dirección. Es un trozo de tela. No solo eso. Es un trozo de tela blanca de la camiseta que llevaba Seila.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)