23 de febrero de 2015

Amistad mágica, capítulo 34, la carta.

Escorpión se había ido, según él, a hacer el "apaño" para recuperar el brazo y a hacer algo para que el cuerpo de Flora no se estropease. También fijo que volvería luego. Las personas que antes habían intentado interrogarla, se habían rendido. No sabía si era por que les había dado a entender que no sabía nada o que no se lo íba a contar, pero daba igual. Se había quedado completamente sola en la biblioteca. Recordaba los momentos que había vivido allí con Flora, salvo que esa no era Flora. A decir verdad, había acabado conocienfo más a la sombra con el aspecto de Flora que a la auténtica Flora. Y aún así la echaba de menos como si habiese sido ella todo el rato.
Suspiró. Aquél aire estaba plagado del apetitoso olor de los libros. No tenía ganas de comer, ni de leer, ni de dormir... Sólo quería irse a casa. Se preguntaba cada vez más si podría volver. Si la dejarían volver. Cuanto más tiempo pasaba, más se lo preguntaba. Quería volver a ver a sus padres, quería jugar con su perro, quería pasear por el bosque y quería seguir teniendo una vida normal, dentro de lo que cupiese.
Se abrió la puerta de la biblioteca. Liana se giró. Le pareció ver a el hermano de Flora en el pasillo.leyendo algo pero en cuanto la persona que entró cerró la puerta lo perdió de vista.
No reconoció a la persona que entró hasta que estuvo a su lado. Era el anciano que antes había tratado de interrogarla. Aunque este, casi no había abierto la boca.
-Hola.-Le dijo ha Liana. Liana se le quedó mirando sin saber que decir o hacer.-Sé que no quieres hablar, pero tal vez nos puedas ayudar un momento. Bueno, no nos sino me.
El anciano, de no más de 60 años se sentó en frente. Tenís el pelo blanco y luminoso y una nariz muy graciosa algo rosada, tal vez debía de tener catarro, bajo unas gafas grises de media luna.
-¿Por qué debería confiar en usted?-Preguntó Liana con inocencia. El anciano rió.
-No me lo esperaba.-Siguió rienfo.-Debes perdonar la actitud de mis compañeros. Son jóvenes y no... Se dan cuenta de lo que tienen delante.-Hizo una pausa.-Fuiste tú, ¿verdad?-Le dorprendió la pregunta.-Tú terminaste con ellas.-No preguntaba cómo ni por qué. Le caía bien. Asintió.
-Si, pero tuve ayuda
-¿Te revelaron su nombre?-No respondió.-No estoy interesado en saber su auténtico mombre, sólo quiero confirmar mis sospechas.-Liana se quedó pensativa.-Soy el bibliotecario. Quiero saber que ha ocurrido durante la historia. Tú formas parte de la historia, eres una pieza importante más.
-Si.
-Gracias.-Liana bajó la mirada.-Me faltaba esa pieza. Ya sé quién eres, Liana.
-¿Quién soy?-Luego se replanteó la pregunta.-¿Qué soy?
-Eres una elegida para muchas profecías. Vas a hacer grandes cosas si sobrevives a todas ellas. Aunque... Hay una que asegura que mueres. Las profecías son aproximadas, aunque esta se ha cumplido completamente. Es la primera que veo que la cumple al 100%.
-Gracias. Procuraré no morir.-No se rió, ¿era por que había hecho un chiste malo o por que no tenía el mismo sentido del humor? Trató de cambiar de tema.-La razón de mis poderes... ¿Es por una profecía?
-No. Tus poderes provienen de tu vida y de tu forma de vivir. Eres una humana que lleva desde pequeña paseando por el bosque. No sé si lo sabes, pero tu pueblo antes estaba formado por más brujos, hechiceros y hombres lobo que humanos normales y corrientes. Además, también era el pueblo con más matanzas a estos. Pero estos brujos dejaron restos. Restos de su magia. No podían quedarse a practicar en el pueblo por si acaso les pillaban, así que se quedaron en el bosque a practicar sus artes mágicas. Dejaban allí todo lo necesario para la novhe siguiente por si acaso alguna vez las pillaban con ellas.-Liana se quedó pensando en varias cosas que había encontrado en el bosque, empezando por el trocito de cristal que desapareció y que sólo ella pudo ver y terminando por las rocas con mensajes ocultos.-Una noche no volvieron. Tú te paseas por el bosque constantemente, ¿no es así? Bien, esos objetos estaban encantados en su mayoría. La magia, es algo que ningún aparato o ningún humano normal podría sentir o detectar, sin emnargo si que "contamina", por decirlo de alguna manera. Deja restos a su alrededor.-Liana recordó los árboles de cristal.- Pueden aparecer lobos muy fuertes o tan duros como el metal, ciervos que corren a la velocidad de la luz, liebres capaces de cavar en una.roca una guarida en menos de un minuto. Aún así, los animales no son tan propensos a ser afectados por la magia, no como los humanos.-El hombre se levantó un poquito las gafas.-Los humanos pueden llegar a nacer con ella sin haber sido afectado ninguno de sus antepasados por ella. No obstante, nunca la llegarían a controlar. Esos humanos se llaman corazón puro o zompuuses.
-¿Y yo soy...?
-No. Tú, desde que eras un bebé prácticamente has sido afectada por ella, te paseas diariamente fuera de los caminos del bosque y cuando eras muy pequeña lo hacías con tu abuela. Cuanto más joven eres más te afecta. Posees la magia de las brujas, pero al no obtenerla de forma natural, no puedes controlarla. Como una zompúu. Y sigues siendo una humana. Eres, por decirlo de alguna manera, una bruja artificial y defectuosa.-"¿Me acaba de llamar error?"-Tal vez algún día logres controlarlo. Mientras tanto, trata no provocarlo o que no lo descubra nadie, y, no hables de ello con nadie.
Encajaba. Naranja...  Recordó el color que había adoptado la pulsera que Flora le había dado... Sólo que no era Flora. Recordó, después, aquél ser que se había inclinado ante ellas.
"Cuando la criatura hizo aquella reverencia, solo por un instante pensé que eras una bruja."
"Nos encontramos una piedra roja. Parecías hechizada. Cuando ven esa clase de piedra los humanos son hechizados. Esas piedras rojas son protectoras. Si las tocas vas directamente al objeto que estas protegiendo. Si lo tocas, mueres. Pero tu solo te desmallaste. Eres más resistente Liana, haces cosas imposibles."
"Tiene sentido. Todo encaja." Se repetía mientras las palabras de Flora.resonaban en su cabeza.
-Una vez tuve... Algo parecido a un sueño. Soñé con un dibujo y cuando desperte, vi el mismo dibujo en la ventana. En realidad no era un dibujo, era letras, pero parecían dibujos y... Era cuando...-Liana le explicó al hombre lo de las piedras y la relación que había entre ellas y el sueño.-¿Qué significa?
-No lo sé. Tal vez si que seguías durmiendo y esa escena también la soñaste, finalmente sólo fue suerte. O tal vez, alguien te envió ese menaje.
-¿Quién?-El anciano se encogió de hombros. También le íba a preguntar sobre los árboles de cristal, pero probablemente tampoco lo supiese.-Muchas gracias.-Le agradeció. El anciano puso cara interrogativa.-Por todo lo que me has dicho.
-De nada.-El hombre se dirigió a la puerta y la abrió. Liana, antes de de que saliese le preguntó.
-¿Sabes cuando podré irme a casa?-Asintió.
-Primero tienes que hablar con Escorpión. Quiere despedirse de tí.-Liana asintió.

Apenas pasaron 10 minutos cuando Escorpión entró en la biblioteca.
Se quedó pensativa al ver su "apaño". Su "apaño" consistía en un brazo de madera que partía de la mitad de la mitad superior del brazo conectandolo con su cuerpo. Iba amarrado a ese trozo de brazo con una serie de cuerdas extrañas que impedían que se callese. Lo que la sorprendió fue lo que correspondería a la mano. Lo tenía lo todo perfectamente calculado.  Entre el pulgar y la mayoría de dedos había la distancia justa para que cupiese un vaso, el meñique pasaba por debajo por si tenía que colocar algún vaso algo más pequeño. El meñique también tenía un pequeño perchero.
-¿Qué te parece?-Señaló el brazo falso.
-Muy bonito.
"Supongo" Pensó.
-Gracias.-Se quedó mirándola un rato.-Tengo que darte una cosa.-Comenzó a rebuscar en su chaqueta. Al momento sacó un trozo de papel en el que había varias cosas escritas.-Toma.
-¿Qué es?
-Una carta.
Volvió a diririr su mirada a aquel trozo de papel. Tenía un pequeño sello rojo. ¡No podia ser! Debía estar soñando. ¡Oh! ¡Dios mio! ¡Por fin! ¡Por fin estaba pasando!
Saltó de la emoción y exclamó:
-¡La carta de Hogwarts!
-No... ¿Quién es Hogwarts?-Preguntó Escorpión confuso.
-Ermm... Nada. Olvídalo.-Se volvió a sentar.-¿De quién es?
Escorpión, muy serio, se echó hacia atrás como intentando evitar que le mirasen y le respondió con la misma seriedad.
-De Flora.
La alegría que había sentido Liana hace un momento se evaporó. Se sentía como la persona mas estúpida del mundo. E insenible. Odiaba a las personas insensibles y más aún a las estúpidas personas que no se dan cuenta de cuando están destrozando los sentimientos de los demás, o no quieren darse cuenta de ello. Ella era algo que odiaba. Era peor que te diesen un tortazo en la cara. Le sentó como si un tren le aplastase todo el cuerpo al pasar por encima suyo.
-¿Cuando la escribió?-Sólo pudo decir. Claro. Era Liana. Necesitaba saber datos y más datos.
-No lo sé. Pero no hace mucho. Va dirigida a tí.-Liana volvió a echarle una mirada al trozo de papel. Estaba cerrado con un sello de cera roja. Se preguntó cómo podía saberlo.-Tu nombre está escrito.-Le dio la vuelta al papel como leyendo sus pensamientos y lo vio en el reverso.
-¿Qué dice?-Escorpión se encogió de hombros.
Liana sabía que estaba sellada, pero creyó que por lo menos tendría una idea.
La cogió de todas formas mientras se lo agradecía.
Era más pesada de lo que había calculado, tal vez por el sello, tenía un tacto suave pero rugoso, parecía estar hecho de alguna clase de papel que desconocía, pero le recordó al papel que tenían todos esos libros de la biblioteca. Solo que más estropeado: este parecía que había sido devorado por un gato de una vez y que después lo había escupido. Lo siento, Flora, pero es cierto.
Escorpión la miró con ojos expectantes esperando a que ella lo abriera. Pero lo cierto era que no quería hacerlo.
Primero necesitaba tranquilidad, y no unos ojos ansioso que la observasen. Además, Liana odiaba leer en voz alta. Aunque leyese increíblemente rápido, era horrible leyendo en voz alta, y más si era para otra persona. Tenía que calcular cada pausa de puntos y comas, tener cuidado de pronunciar bien cada sílaba. Era raro también que esto sólo le pasase con el castellano y no con el inglés o el francés.
Segundo, no quería leerla. Leer la última carta de Flora era como aceptar que estaba muerta. No ahora. Asimismo, esto y lo anterior combinados, convertían la carta en algo demasiado bonito para ser tocado.
-No voy a leerla.-Escorpión pareció extrañado.-Tengo mis razones.
-Ya. Llévate la carta de todas formas, por si cambias de idea.
-¿No quieres leerla tú?-Escorpión guardó silrncio, un silencio acusatorio. -Te pillé.
-Vale, vale. La he leido.-Liana suspiró.-También he añadido un mensaje de mi parte.
Liana puso los ojos en blanco. No puede ser. ¡Ha tocado el último mensaje de Flora! ¿¡Qué!? ¡Ha mancillado su último mensaje! ¿¡Pero por qué ha hecho esa tontería!? ¿¡A qué clase de persona se le ocurre!? ¿¡Está loco o qué!?
-No pasa nada. No te preocupes.-Le dijo como respuesta. No había planeado decir eso. Mmmmm...
-Pensé que te importaría.-Parecía desconcertado.
-Si sabes que me importaría, ¿por qué lo haces?
-Pues... por que...-Escorpión se quedó callado. La teoría de Liana es que está celoso. En fin.
-Da igual. Lo que está hecho, hecho está.-Y trató de cambiar de tema, (por que si seguía hablando con Escorpión, probablemente, él, acabaría recibiendo más de un golpe).-Por cierto, ¿sabes cuando podré irme a casa?
-Te llevo yo.-Escorpión se puso en pié.-Ahora.-Aclaró y ella también se puso en pié.
-¿Cómo...?
-Métete la carta en el bolsillo.-Liana lo hizo. Escorpión sacó polvo y lo dejó en la mano y cogió de las manos a Liana con cuidado de que no se le cayese el polvo.- Piensa en tu habitación. Mantén su imagen en tu cabeza.-Liana recordó su habitación morada con su cama de matrimonio blanca y negra. Las estanterías blancas de diseño moderno en las que había DVD's, cajas de madera para guardar cosas, figuritas, libros de texto(por desgracia también mates), montones de libros de aventuras, una montaña de dibujos hechos por ella, peluches y una minicadena. El armario doble de madera. Cuadros repartidos por las paredes bajo un techo blanco sobre una columna verde en frente de una gran ventana tras unas cortinas blancas al lado de una guitarra española escondida entre la pared y una de las mesitas que desgansaban sobre el brillante suelo de madera, aunque menos brillante que la bibrante lámpara de metal de aparencia plateada que caía del techo.-Cierra los ojos.-Sintió un mareo terrible y cuando se dió cuenta, había abierto los ojos y la habitación que había imaginado hace unos segundos se mostraba ahora ante ella.
Liana trató de sentarse en el colchón, ya que la cabeza le daba vueltas.
-¿Te encuentras bien?-Asintió. Liana dejó la carta sobre el colchón.
-Sólo me he mareado.
-A nosotros no nos pasa. A vosotros el 90% de las veces.
-Tiene sentido, la primera vez que me teletransporté, nqo me mareé.
Escorpión dió una vuelta sobre sí mismo observando la habitación.
-Me gusta tu habitación. Es muy bonita.
-Gracias.-Liana sacó la carta de su bolsillo y lo dejó sobre la cama.
-¿Qué es esto?-Señaló la minicadena.
Liana recordó que en el otro mundo no había visto ni un solo aparato electrónico, excepto en casa de Shelly.
-Es... Un aparato que toca música.
-¿Y por qué no la tocas tú?-Escorpión la miró extrañado. ¿De verdad no tenían nada que tocase música allí?-¿No tienes suficiente dinero para comprar un instrumento musical?-No sabía como explicarselo, así que se lo inventó.
-Toco el piano y la guitarra, esto lo usamos para hacer de acompañamiento.-Escorpión no cambió su expresión.-Por si acaso queremos tocar con algún instrumento más pero no hay nadie que pueda tocar otro instrumento por la razón que sea.-Escorpión asintió no muy convencido.
-¿Los cuadros los has pintado tú?-Dirigió la mirada a uno de los lienzos en los que había un pájaro sobre una rama a punto de echar a volar en un fondo de varios tonos de gris haciendo una apariencia del interior de un árbol del que solo puedes escapar volando.
-Si. Me aburro demasiado.
-Se te da bien.
-Supongo.
-Tengo que irme.-Anunció.-Ha sido un placer conocerte, Liana.-Se dieron dos besos y luego un abrazo.-Recuerda sólo lo de la espada. ¿Está bien? Mantenlo en tu cabeza y no lo sueltes. ¿Vale?-Asintió y se soltaron.
Escorpión sacó el polvo. Liana observó la mano de madera y no pudo evitar un escalofrío que le recorrió la espalda y que salía de su corazón.
-Adios.-E instantáneamente, Escorpión desapareció dejándola sola, de nuevo, como siempre.
No sabía qué hacer, iba a volver a estar sola, no iba a haber nadie con quién pasar las largas tardes de verano, no iba a haber nadie más con quien reirse durante horas, no iba a poder disfrutar segundo a segundo de estar con alguien a quien realmente aprecias.
Lo que más le iba a costar era volver a estar sola tras haber disfrutado una vez más tanta alegría y tantos buenos recuerdos.
Le echó una ojeada a la carta que descansaba sobre la cama.
La carta de Flora.
Cogió el delicado objeto y se sentó en la cama con él entre las manos, lo abrió y comenzó a leer:

Mi querida Liana:
Si estás leyendo esto, es que estoy muerta, voy a estarlo o has rebuscado entre mis objetos personales, que por cierto, está muy mal, así que suéltala.
Ni caso.
Liana... Deja de leer y suéltala.
Mierda, es que estoy muerta.
Bueno, para empezar... Yo soy un hada. Si un hada revela su identidad, inmediatamente es condenada a muerte, como poco a cadena perpetua. Lo siento, no te lo podía contar. Si lo he hecho, ha sido por que mis teorías son correctas. Formas parte de una leyenda. Se supone que tú debes ayudarnos a derrotar unas criaturas conocidas como sombras. Lo he hecho por que quiero que ayudes a mi pueblo y perder la vida a que todos ellos mueran mientras yo mantengo mi sospecha. De todas formas, tal vez me perdonen al ser este caso un poco especial. Si he muerto durante ese periodo, gracias. Si no he muerto y aún así estás leyendo esto hay 2 posibilidades.
1-Has ignorado totalmente lo que te he dicho y has seguido leyendo.
2-Y esto es más probable, te he o te han engañado, no sirve de nada explicártelo, total, lo vas a olvidar.
Estoy segura de que no estoy muerta. Tengo la sensación de que aún me queda mucho por vivir. Tengo un novio, ¿sabes? Su nombre es Escorpión. Os llevaríais bien. Hemos hablado de tantas cosas que vamos a hacer... Siempre hemos querido irnos lejos de nuestra ciudad, queremos irnos a un pequeño pueblo en el que haya altas montañas para contemplar y un lago para nadar juntos los días de verano. Tal vez con una barquita de madera a las orillas y remas todos los días, haga el tiempo que haga. Le quiero mucho. Las hadas podemos sentir a nuestro amor verdadero. Da igual cuantos años tengamos, una vez hayamos visto su rostro se nos queda grabado. Le amo. No podría vivir sin él.
Tal vez cuando la guerra entre mi pueblo y las sombras haya terminado retome mis estudios. Quiero ser médica en el mundo himano y dama de polvo en mi mundo, consiste en reunir polvo y experimentar con él para obtener diferentes resultados, y por lo tanto crear hechizos. Esto ayudaría a mucha gente, tal vez encuentre algún hechizo para curar la cegera de nacimiento. Molaría. Ayudaría a mucha gente.
Tengo ganas de que por fin termine la guerra. Quiero volver a mi casa. Hecho de menos pasar un día tranquilo en mi casa. Algo sencillo. ¡Tarde de mantita en pijama!
Liana, no te sientas sola. Eres una persona fantástica, estoy segura de que ya encontrarás a alguien que te aprecie de verdad. Dale tiempo a todo. Con quien no te llevas bien es la gente de tu pueblo, ¿me equivoco? Tal vez encuentres personas inteligentes que lo den todo por ti en un par de años fuera de tu pueblo. Inteligwntes por que sabrãn quién tienen delante, eres tú, la maravillosa tú. La que lucharía hasta el infinito con el demonio para siempre sólo para que las personas que realmente le importan vean la luz un día más. Eres tú, la aventurera tú. Hablando siempre de viajar por todo el mundo, leyendo siempre libros de aventuras y viendo más series del mismo tipo. Eres tú, la brillante tú, la testadura tú, la entusiasta, soliraria, energética, torpe e imprevisible tú. Eres como un terremoto, ahora que lo pienso. No estés sola jamás. Confía en tus instintos, confía en quien eres, no hay nada que pueda pararte. No cambies para nada, jamás. Se tú, se siempre tú.
Tienes poderes. No los odies ni los ames, son parte de ti, son una parte más de ti. Tan idispensable como cualquiera de tus manos o piernas. No renuncies a ellos. Domínalos.
Tengo que despedirme. Tengo tortilla de maíz para cenar. Y me muero de hambre.
Te escribo esta carta por que creo que te mereces una explicación y para que te sitva de guía en el caso de que yo no esté.
Gracias por todo.
Te quiere, Flora

Liana se quedó un rato pensativa. Ojeó la carta y vió una nota con una letra irregular, distraída, fea y apelotonada. Era la nota de Escorpión. La leyó:

PD: Esta carta está cubierta de polvo. En cuanto la sueltes, pasarán 10 segundos y lo olvidrás todo. Recuerda lo que acordamos de lo de la espada. Tienes que liberarla, si recuerdas lo de la espada durante esos 10 segundos, no lo olvidarás y Flora volverá. Te di la carta por que creí que por lo menos te mereces leerla.

Un atisbo de furia se reflejó en los ojos de Liana. ¿¡Había de verdad mancillado la carta de Flora para esto!?
Liana se concentró en el mensaje, repetía mentalmente que tenía que liberar el alma de Flora al ver la espada, cuando estuvo segura de que tenía el pensamiento fijado, la soltó. Repitiendo todo el rato el mismo pensmiento mientras se ponía de pié y se dirigía a su sala de estudio para poder apuntar eso mismo.
Se paró a mitad de camino.
¿Qué estaba haciendo? Se quedó quieta y rememorizó. Iba a la sala de estudio, pero no recordaba qué iba a hacer.  Lo recordó. Iba a dibujar. ¿Qué otra cosa sino? No.tenía otra cosa que hacer. Después de todo, ella no tenía amigos. Ella jamás los había tenido.

Un triste final, pero es un final. Sé que no lo publiqué el lunes pasado, lo siento, ya os lp explicaré. Lo que me jode es que ya la tenía escrita. Aggg!! El próximo lunes no podré publicar la entrada y el mièrvoles  tampoco por que me voy de excursión 4 días, y como la aplicación blogger, desde que la tengo, que no es mucho, ya me ha dejado tirada tres paress de veces pues... Prefiero avisaros... Pero el próximo lunes, no este, ya empezamos con la nueva parte de magic me, el regreso de Yoksa.

18 de febrero de 2015

Amistad magica, capitulo 33, gracias

Flora abrió los ojos. Se encontraba mareada y contemplaba el cielo estrellado. Sentía el olor amargo de el humo mezclado con el olor suave y limpio de la naturaleza y le parece extraño, por que a penas se oye respirar, es más como si el aire se filtrase por su nariz sin que ella hiciese algo para que ocurriera. ¿Por qué estaba allí, al aire libre y no en su casa humana? Lo último que recordaba era estar en su habitación y haber discutido con Liana después de que aquel hombre apareciera por la mañana. Después es todo muy confuso e inverosímil para ser cierto. No es una experta, pero las hojas de papel no vuelan.
A pesar de la confusión no le apetece averiguarlo, prefiere quedarse allí echada y tranquila durante un buen rato. Sin embargo comienza a oír voces. Alguien que la llama y la mueve de un lado a otro, pero no quiere moverse, quiere quedarse viendo ese cielo estrellado para siempre. Nota como algo, una cabeza tal vez, de mejillas húmedas, presiona su pecho. La llaman. Pero no quiere moverse. No, quiere seguir contemplando las estrellas mientras el dulce sueño de hace un rato penetra en su interior. Siente como alguien, alguien, cuyos labios ya han chocado con los suyos antes, la besa con sentimiento, pero esta vez mete aire en su interior, esa persona no debe recordar como se besa, quiere ayudarlo, pero esta muy agusto ahí, echada sobre la hierba húmeda. Recuerda momentos de su vidda; su infancia, su preadolescencia. Recuerdos variados y mezclados. Su vida ha sido muy alegre. Ha tenido dos padres maravillosos y un hermano mayor muy pesado, pero que quiere igual. Ha tenido el novio más fuerte, valiente, dulce y el mejor del mundo que incluso dió su vida por ella una vez. Ha tenido varios amigos, Rocío, Zorro, Mar, Grosella, Clon, Clorofila, Noche, Búho, Gato y Liana. Liana, estás enfadada conmigo. Ojalá algún día me perdones.
Trata de cerrar los ojos, pero no puede. Es igual. Dormirá con los ojos abiertos. Seguro que este dulce sueño se lo permite. Oye lamentos. Piensa en que todos los problemas del universo podrían silucionarse con una mirada a las estrellas. Casi no se da cuenta de unas manos presionando su pecho y de un par de dedos en su muñeca. Casi no nota la oscuridad entrando por los bordes y una mano cerrándole los ojos prvándole de la luz de las estrellas. Casi se olvida de cuando deja de latir su corazón.

Sofía y Shelly se habían ido. Se habían teletransportado antes de que viesen el cuerpo inconsciente de Flora. Escorpión se había "curado" el brazo. Lo que había hecho más bien fue usar el polvo para hacer que su brazo dejase de sangrar, pues en cuanto la sombra que ocupaba su cuerpo desapareció la sangre surgió de su cuerpo. Dijo que ya haría un apaño para que su brazo volviese a ser el de antes. Poco después de que Flora muriera, por su culpa probablemente, su espada desapareció, tenía sentido, ya había cumplido su misión, e inmediatamente llegó el amanecer. A la hora, apareció un montón de gente, y les sacaron a los tres de allí.

Liana y Escorpión estaban en la biblioteca con unas mantas. Sobre los hombros. Liana tenía los pies sobre la silla y se aferraba a la manta cómo si fuese una tortugita que trata de esconderse en el caparazón hasta desaparecer. Escorpión, en cambio, no se había inmutado desde que se sentó. Tenía la vista clavada en la mesa de madera. Se mantenía pensativo. Era el único que no lloraba. Le habían hechado polvo a Liana y su cara ya no estaba quemada. El resto de las personas habían salido de la biblioteca para discutir como una humana había logrado entrar allí. Estaban solos.
-Es mi culpa.-Escupió a fin Liana.
Escorpión no la miró. Tal vez por que no la había oído, o tal vez, por que de verdad creía que era así.
Le dieron ganas de darle a Liana un abrazo.
Entraron 3 personas en la biblioteca y se sentaron en frente de ellos. Echaron chocolate en 3 tazas. A continuación, les ofrecieron, pero ellos lo rechazaron. En realidad, Escorpión no lo rechazó, simplemente siguió contemplando el borde de la mesa.
Una mujer rubia le pregúntó a Liana:
-¿Te llamabas Liana?-Asintió.-¿Cómo llegaste aquí?-No contestó. No debía querer inculparla.-Ya veo.-La mujer continuó.-¿Puedes contarme qué ha ocurrido?-Liana se quedó quieta de golpe. Recordar todo lo que había ocurrido no era lo más agradable del mundo.
-Las sombras se han ido.-Respondió en su lugar.-Ya no tenéis que preocuparos de ellas.
Un hombre moreno de algo más de 30 años comenzó:
-¿Pero qué...?
-Flora está viva.-Anunció Escorpión sin dejar de observar el borde de la mesa.-Flora, sé que estás viva.
Se quedó helada. Parecía que de verdad estuviese dialogando con ella. Pero él seguía mirando al mismo punto. Quiso besarlo, decirle que ella no podría estar jamás a su lado, pero sabía que no era posible. No podía negar que ahora ella era un fantasma. Un fantasma. Estaba muerta. Ahora sabía que era lo que había sucedido. Todo, lo que había sucedido.
-Escorpión...-Liana dirigía su mano a su espalda.
-¡No!-Exclamó.-Flora no está muerta.
¿En qué te basas? Preguntó Flora.
-¿En qué te basas?-Preguntó Liana y súbitamente hizo una mueca de extrañeza.
-¿Dónde está la espada?
-Desapareció cuando ella...-Incapaz de pronunciar la última palabra, se la saltó.-¿Por qué?
-Cuando la vuelvas a ver,  libera el alma de Flora.
-¿Qué?
-Sólo heriste su alma, no su cuerpo. En el fondo, sigue ahí.-Escorpión la apartó la mirada por primera vez.-Está ahí. Es un objeto encantado.
¿Y cómo se supone que se hace eso?
-¿Y cómo se supone que se hace eso?-Repitió Liana.
-No lo sé.-Admitió. Liana puso su cara típica de "eso no me vale para nada."-Sin embargo... ¿Sabías qué los objetos encantados hablan con su amo?-Liana se quedó tiesa.-Habla el alma que lleva incorporada.-Aún más tiesa-Lo sabías, ¿verdad?
-Puede.
Escorpión suspiró.
-Pregúntale a la espada cómo liberar su alma. Yo haré que su cuerpo no se estropee.
-¿Y si no lo consigo? ¿Y si no aparece?
-Liana,-Escorpión puso sus manos sobre los hombros de Liana.- Tú eres su dueña. Siempre volverá a tí. Y me da igual cuanto tiempo tenga que estar esperándola. Siempre lo haré.-Las primeras lágrimas surgieron de los verdes ojos de Escorpión.-La esperaré toda mi vida si hace falta.-Se quedaron mirando un rato. Liana no sabía que decir así que lo dijo ella.
Gracias.
-Gracias.

La próxima semana publicaré el último capítulo de amistad mágica, la carta, y despues el primer capitulo de la segunda parte de magic me. Espero que lo hayais disfrutado

16 de febrero de 2015

Amistad mágica, capítulo 32,5, el poder de la espada.

Esto debería. aberlo publicado la semana pasada.

Pero me perdonais por que soy guapa, ¿verdad?

Escorpión siguió mirándola con esa expresión suplicante. Sofía no sabía que debía hacer.
-Está dentro de mí.-Escorpión comenzó a. llorar.-Siento cómo trata de arrancarme desde el interior. No puedo...
Sofía deshizo la luz y lo miró a los ojos. Se acercó a él. Cuando estuvieron al lado, él empezó a reirse, le agarró del bprovocadoella intentó zafarse de él. Lo consiguió y huyó a por la espada.
-¿¡Te crees que es tan fácil huir de mí!? ¡DE NOSOTROS!
Comenzaron a surgir multitud de sombras de su cuerpo que persiguieron a Sofía. Las sombras alcanzaron a Sofía. Le agarraron el tobillo y se cayó a tan sólo un par de metros de la espada. Trató de alcanzarla antes de que Escorpión estuviese a su lado. Estiró el brazo tanto que empezó a dolerle el hombro. Escorpión estaba cada vez más cerca. Se acercaba a ella lentamente como una sombra: silencioso, tranquilo, sin apenas darte cuenta. Tan solo unos centímetros más y alcanzaría la espada. Tan sólo unos pasos más y él la alcanzaría a ella. La mano de Escorpión estaba sobre ella y... ¡ZAS!
Sofía le dio con la espada a Escorpión en el brazo separándolo del resto de su cuerpo. Ni una sola gota de sangre salpicó a Sofía. Del brazo surgieron sombras. Sonrió.
-Error. Pequeña.
-¡Bi!-La luz volvió a surgir de sus brazos y cortó, literalmente, la sombra que le agarraba el tobillo. Se puso de pié y dirigió sus brazos hacia él a modo de amenaza.
-Atrévete.-La provó.-Vamos. Inténtalo.-Sin dudarlo, Sofía aceptó su propuesta y lanzó toda la luz hacia él. Pero cuando lo alcanzó no lo consumió. No ocurrió nada. Se quedó ahí suspendida bloqueada por el brazo que aún conservaba.-Mira.-Escorpión levantó un poquito su brazo y Sofía salió volando, dio una voltereta en el aire y cayó de rodillas al mismo tiempo que la luz volvía a su interior.
-Ya veo. Así que mis poderes no funcionan contigo.-Le miró fijamente.-Suerte que no tengo sólo eso.
Cogió la espada y corrió hacia él.

Liana miró la figura blanca, inmovil.y muerta rodeada de otras cuantas figuras negras como el carbón. Era el rostro de alguien que no había visto en semanas. La acarició con la mano. Se podía vislumbrar su carita sorprendida o tal vez miedosa; tal vez una mezcla de entre las 2. Observó sus ojos verdes y su pelo castaño claro. ¿¡Cómo no pudo darse cuenta antes!? ¡Todo este tiempo y no se había dado cuenta! Había tenido la sensación de que algo no encajaba justo antes de que las sombras la atacasen. Pero como no sabía qué, lo dejó estar. Ahora todo estaba claro.
Sacó el cuerpo inerte de Flora de las sombras y lo dejó en el suelo. puso sus dedos sonbre su cuello, le pateció una estupidez, por que ya sabía la respuesta, pero aún así lo hizo. Por desgracia, lo estaba. Flora había muerto.
Podría destrozar la sombra con la espada, pero que le aseguraba que había muerto del todo, que no había más oportunidades de salvarla. Ya trajo una vez a Escorpión de entre los muertos.
Se lo preguntó a la espada. Esta no dijo nada. Debía sacar esa información de otra parte. Aunque ya sospechaba la respuesta: si.
La misión tanto suya como de la espada era exterminar las sombras, si decía que si, Liana retrasaría la misión hasta que hubiese salvado a Flora al no ser que la respuesta fuese matar a la sombra, pero entonces no habría razón para estar callado. Otra respuesta sería que no hubiese salvación para Flora, pero la espada ya se lo habría dicho y las sombras no habrían dejado su cuerpo intacto. Corrijo: casi intacto. Faltaba un poco de piel a la derecha de su brazo derecho. Así que...

Sorpresa. Pensó Liana.
Ahí estaba la Flora que no era Flora como si nada. Había usado el polvo para  protegerse de las sombras, como si así pudiera engañala. Esa Flora aún no la había mirado.
Liana, un poco cabreada,  la apuntó con la espada y ahora si que la miró.
-¿Liana? ¿Qué haces aquí? Creí que...
-Cállate.-Incluso esa Flora pareció sprrendida.-Lo sé. Lo se todo.
-¿De qué estás hablando?
-Lo sabes perféctamente.
-Se ve que no.-Liana la observó con desafío.
-Vale.-Inquirió Liana.-Vale. ¿Lo quietes así? Vale.-Hizo una pausa como reordenando sus pensamientos.-¿Dónde están tus padres, Flora? Cuando me lo contaste todo, justo antes de venir aquí, me dijiste que tus padres habían venido, pero no has ido a verlos, ni una sola vez, no los has mencionado y ni siquiera has parecido preocupada. ¡Ah! Y hablemos de tu desfile de modelos por aquí.
-¿Qué?
-Caminabas por aquí, con toda tranquilidad gritando el nombre de Escorpión sin inmutarte de las sombras. Perdón. De la sombra. También era curioso como no te atacaron aunque gritases a pleno pulmón y que ella no te atacases o como ninguna sombra se acercase a ti cuando nos separamos. Y cuando estuvimos en tu casa. Fue gracioso como tú pudiste escapar tan fácilmente, dejándome sóla frente a ellas.
-Fuiste tú la que me sijo que huyese.
-Es cierto, pero aún así la sencillez de tu escape fue indudable. ¿Sabes qué fue lo que confirmó que no eras Flora?-Hizo una pausa para ver si ella contestaba, pero no lo hizo.-Fuiste tú.-Pareció sorprendida.-Fuiste tú y ni siquiera te diste cuenta. En el mismo momento en el que me contaste lo que estaba ocurriendo. Me dijiste que creías que yo era una espía, una sombra disfrazada. Eso me hizo pensar, me aterrorizaba que una sombra me suplantase. Pero ya te había suplantado a tí, ¿no es así? Cuando las sombras me llevaron a mi lejos de aquí y regresamos, tú estabas sola frente a ellas, te escondías tras la barrera de polvo, es cierto, pero, las sombras te rodeaban y no te atacaban, aparte de no se cuanto tiempo estuviste con ellas y no te ocurrió nada y luego, aquí, han pasado menos de 5 minutos y ya se han ido los escudos tanto tuyo, Shelly y de Escorpión se han ido a la mierda. Y claro está, sólo a ti no te ha pasado nada. ¿Cómo sé que ha ocurrido algo? Obviamente Sofía ya habría vuelto al lugar donde cree que yo debería estar, al no verme ya la hubiésemos visto por aquí zumbando o, como mínimo, al ver que tanto Escorpión como Shelly están bien, abría venido a ver si tú también lo estabas.
-Inteligente. No lo había tenido en cuenta.
-¿Qué inteligente e inteligente? Cualquier idiota se habría dado cuenta. Lo que no entiendo es por qué me has traído aquí. No tiene sentido traerse un enemi...-Y en ese momento lo comprendió todo.-... Go...
-Has tardado más de lo que me esperaba. Así es, Liana. Has estado todo este tiempo en la trampa y lo sigues estando. Te has dado cuenta demasiado tarde, ya no hay escapatoria.
-Te equivocas. Me tragiste aquí por que querías la espada.-Sonrió.-Sin mí, no tienes la espada por que se transforma automáticamente en piedra. Por eso me has traido aquí. En primer lugar, ni tú sabías dónde estaba y creías que con el hecho de que yo viniese y encontrase la espada te vastaría. Pero no es así. No os vale para nada. Me necesitáis. Si la pudieseeis coger así sin más, ya la hubieseis cogido cuando me separaseis de ella. Y me ibais a chantajear con la vida de Flora a cambio de la espada. Sin embargo, yo, aunque quisiera darosla, no podría. Os equivocais. Habeis perdido. Y ya que estamos. Ya que habéis perdido, devolvedme a Flora.
-No hay oportunidad de salvación para Flora.-Liana imitó una risa falsa.
-¡Ja! Creeis que he venido aquí sólo para regodearme de lo que he descubierto. No. ¡Por Dios! ¡No soy idiota! He venido aquí para que me la devuelvas, por que como ya dije mencionaste lo de "sombra disfrazada". Juro que no sé que es eso. Sin embargo, hablas exáctamente igual que ella.
-Hay que meterse en el papel, ¿no?
-Por supuesto. Pese a que tengo plena confianza en tus dotes de actuación, venga ya. Es imposible que una persona esté actuando las 24 horas del día durante tanto tiempo. Hablando de tiempo,-Dió un paso hacia adelante y la apuntó por debajo del cuello con la espada. Y le habló muy bajito, muy, muy bajito, casi en un susurro.-¿Desde cuando no eres ella?
Flora, (por llamarla de alguna forma) rió friamente.
-¿En serio no has averiguado eso? Te sobrestime. Eso lo vería hasta un crio de tres años.
-No he averiguado eso, a cambio tu no puedes conseguir la espada. Así que... Cállate.
-Desde hace mucho tiempo. Más del que te imaginas. Fue desde el mismo día que Flora te dijo, básicamente, que no estuvieses más con ella. Que dejabais de ser amigas. ¿No te sorprendió su repentino cambio de idea? Adivina quien te dijo que quería seguir investigando.
Un atisbo de furia se reflejó en Liana. ¡No se había dado cuenta en todo este tiempo! Era lenta. Muy lenta.
-Sabes que ahora que me has cabreado podría matarte. ¿Por qué me sigues provocando?
-Yo no he sido la que lo ha preguntado.-Y sonrió con malicia.-Además, ni lo harías, ni deberías hacerlo.
-¿Por qué?
-No lo harías por que apenas tienes un 81,2% de probabilidades de matar a alguien, no obstante, si es a alguien que tu conoces o tiene el mismo aspecto, esa cifra disminuye a 46,5%.
-Yo no...
-Te he escaneado. Eres más violenta de lo que crees. Y aunque te parezca excesivo, esta cifra es sobre una situación extrema. Esto no es una situación extrema. Y aunque lo considerases como tal, no deberías. Perderías a Flora. Su alma está dentro de mí. ¿Qué vas a hacer?

Sofía agitó la espada de un lado a otro. Era como si al confiar en ella, hubiera desarrollado sus movimientos y los coordinase en todo momento. No podía herirle por que perdería a Escorpión, no podía dejar que él la diese por que.se perdería a si misma. Se le ocurrió una soñución.
-¡Adiós!-Y salió corriendo de allí hacia el lugar dónde se debía encontrar Shelly. Por ahí, se encontraban más sombras, luego a él no le debería importar.
Le perseguía, pero no le daba demasiada importancia pues iba andando.
Vió a Shelly tumbada en el suelo y se agachó a su lado. Le sorprendió que no hubiese ninguna sombra alrededor, pero aún más los ojos de Shelly. Estaban abiertos de par en par y eran rojos como la sangre.
-¿Shelly?-Esta pareció asustarse y se incorporó como si despertase de una pesadilla. Sus ojos se volvieron normales y la miró temerosa de lo que pudiese pensar de ella a partir de ese momento.-¿Estás bien?-Asintió no muy convencida de ello.-¿Y las sombras?
-Las destruí.
-¿Cómo que las...?
-Me desice de ellas. Ido. Bon voyage. Puff.-Se llevó la mano a la cabeza e hizo una mueca de dolor.-Es igual. No lo comprenderías.
Sofía no dijo nada más respecto a eso pero la observó preocupada. Oyó un ruido: pisadas.
-Viene Escorpión.
-¿Y qué?
-No es Escorpión.
-Pero acabas de decir que era Escorpión.
-Es que es Escorpión.-Hubo un silencio, y entre el silencio solo se oyó una frase.
-¿Eres tonta?
-Haber. Es Escorpión pero no es Escorpión.
-Eres tonta.
-¡No! ¡Cállate!-Señaló a Escorpión que estaba a unos 10 metros detrás de Shelly.-Mira.
Shelly se giró 180 grados y examinó a Escorpión. Se dirigía hacia aquí sin medio brazo y de él emanaban sombras.
-¿Cuantas veces te he dicho que eres gilipollas?
-Ninguna.-Confirmó Sofía.
-La última vez que vi a Escorpión no era el enemigo de los cuatro fántasticos.
-Gracias. Ahora tenemos que ir a comprobar que Flora está bien y a Liana le debe haber ocurrido algo. Hace un rato que la dejé. Ya debería haber destruído las sombras.
Shelly se puso en pie y ambas corrieron. Sin embargo, a los pocos pasos tropezaron. Sofía se giró rápidamente para saber con que había tropezado. Con sombras. Recordó las palabras de de Escorpión diciendo que no iban a salirde allí tan fácilmente. Se miraron la una a la otra como si Shelly pudiese leerle el pensamiento, luego a Escorpión y finalmente de nuevo entre si.
-No saldreis de aquí con vida.
-¿Qué hacemos? Si huímos él nos detiene. Si luchamos, le hacemos daño al auténtico Escorpión.-Susurró Sofía.
-No pareció importarte cuando le partiste el brazo.
-¿Tú de que lado estás?-Shelly sonrió, cosa que mosqueó bastante a Sofía. Para tranquilizarla Shelly anunció.-Yo me encargo de él.-Y luego expuso.-No te preocupes. Puedo entretenerlo para que te escapes. Y vete directa a donde dejaste a Liana. Si muere esa sombra, las demás se van. Recuperaremos a Escorpión.

-Veamos.-Comenzó a especular Liana sin apartar la espada de la parte inferior del cuello.-Su alma no me la vas a dar, ¿me equivoco? Así que perdería a Flora. Si te mato pueden pasar 3 cosas. Uno: que pierda a Flora para siempre, lo más probable. Dos: que el alma de Flora vuelva a su cuerpo original.-Se cruzó de brazos.-Sé que me has dicho que no podía ganar y que no había salvación, pero mentiste.
-¿En qué te basas?
-Has imitado el mismo cuerpo físico de Flora, pero no ha sido lo único que has imitado. También sus defectos físicos.-Se acercó más a su cara y medio riendo le indicó.-Cuando Flora miente, realiza un movimiento rápido con los dedos de su mano izquierda.
-O puedo imitar ese movimiento sabiendo qué le ocurre cuando lo hace para confundirte.
-¿¡Y qué sentido tendría!? ¿Por qué querrías que te atacase? No tiene sentido.-Repitió.
-¿Cual es tu tercera opción?
-Tres: Que ocurra algo inesperado. Pero. ¡Daaah! Eso no es importante... Estaría bien algo que tuviese que ver con fuegos artificiales...-Se acarició la nuca con la mano que le quedaba libre.-Al no ser que esa cosa inesperada fuese buena para tí... ¡Bah! Un tercio es lo mejor que tengo.-Le clavó la espada, la sacó y corrió a por la sombra.
No dudó en cuanto estuvo a su lado después de sortear cientos de sombras que se habían dirigido a ella, y atravesó la enorme sombra con la espada al igualque había hecho hace tan solo unos segundos.
¿De verdad había acabado todo? ¿Eran libres?
Y ocurrió algo inesperado.
De la sombra salió una gran niebla negra que la rodeó en cuanto la sombra explotó. Pudo ver por un momento la sombra de alguien que también había quedado rodeada por la niebla. Un cabello rubio que caía... Sofía. Oyó unas voces que provenían del mismísimo aire.
Y recordó:
"La criatura de la cual no se sabe el nombre.
Salvará mil vidas a cambio de un precio,
el precio de la oscuridad..
Cuya maldición irrompible,
le arrastrará hasta el final de sus días.
Llevándose el auténtico nombre de la criatura
hasta su tumba."
-Está ocurriendo ahora.-Se lamentó.
Escuchó un grito.


Sofía sintió la presencia de alguien a quien temía encontrarse en ese momento. Alguien oscuro: Yoksa. Aterrorizada gritó de horror y se quedó paralizada por el miedo. ¡Yoksa estaba a todo su alrededor!

Somos su alma.
Liana no entendió muy bien eso.
Te tenemos, idiota. tenemos la espada.
¿Qué? Liana apretó aún más fuerte su espada como si se le fuese su vida en ello. Podía oir los sonidos fuertes y silvantes de las sombras por todas partes. Ahora, las sombras eran aire, estaban en todas partes: A su alrededor, entre su pelo... en sus pulmones... Cogió la parte inferior de su camiseta y se la llevó a la boca y a la nariz. Cogió aire y decidió aguantar la respiración todo el tiempo que pudiese.
Sintió como la mano que le había quedado libre (y que asu vez sujetaban la espada) se movía contra ella, la espada la estaba apuntando, pero ella no la había movido. Las sombras la debían haber movido, ahora eran aire, podían controlarlo todo. Sintió como una lágrima caía por su mejilla izquierda.
Has perdido.
Intentó no soltar el aire de repente cuando las volvió a oir el susto. Su récord de aguantar la respiración era de 45 segundos, apenas habían pasado 5. Podía encontrar una solución en ese tiempo. Sería un reto. De todas formas está en una situación de peligro, su instinto de supervivencia la ayudaría a agüantar más.
Cerró los ojos. Pensó en comunicarse con la espada. Trató de preguntarle como podría derrotarlas.
Solo tú puedes. Le respondió.
Pensó en darle las gracias sarcásticamente.
Diez segundos perdidos sin hacer nada. Quince en total.
"Solo tu puedes." Repitió mentalmente.
Pensó lo más rápido posible.
"Solo tu puedes" ¿Qué puedo hacer solo yo? Resolver el acertijo. Muy bien, gracias Liana, acabas de perder tiempo. De nada.
Se pegó un tortazo. 
No es hora de perder el tiempo, idiota.
Veamos. Puedo tocar la espada... No sirve para nada. No puedes cortar aire. No puedo usarr la espada. Puedo... Puedo... ¿Qué puedo hacer? Causar terremotos. ¿De que sirve contra el aire? De nada. Soy subnormal. Bravo Liana. Tienes una cosa que no sabes de donde viene y para qué sirve y cuando necesitas algo, ese algo no sirve para nada. Analiza esa frase sintácticamente.
Tù, sujeto omitido... ¡No idiota! ¡Algo es el sujeto... Aunque puede ser una oración compues... ¿¡Qué estoy haciendo con mi vida!?
Soltó el aire y lo cogió de la misma manera de antes.
Centrémonos. No me sirve para nada los terremotos, pero puedo... ¡Aaghh! ¡Mierda! ¡No he tenido que usar lo mismo dos veces! No puedo marcarme un patrón con una sola cosa. Así no puedo utilizarlo sin saber qué debo sentir u hacer. 
Caballo.
Vale. Si mis poderes se aparecen dependiendo de mi estado de ánimo, sentimientos o dolor puedo probar a hacer cosas aleatoriamente hasta que algo funcione o muera en el intento. Preferiblemente lo primero. Gracias.
Soltó la camiseta y se dió un puñetazo en el estómago. Nada. Brazos. Nada. Piernas, pecho. ¡Nada!
Huele mal.
Trató de pensar en los recuerdos más tristes de su vida. Nada. Los más felices. Nada. Pensó en que lo iba a conseguir. Nada. Pensó en que no lo iba a lograr. Nada. ¡Unicornios! Nada. Penso en... Que en toda su vida había sentido o pensado esas cosas y pocas veces había ocurrido algo, no tenía por qué ocurrir todo ahora. ¿Y sabeis qué? Nada.
No solo huele mal. Huele a... ¿Gas?
En alguna parte había leído u oído, es posible que fuese en Los simpsons, que los cadáveres se sigyen tirando pedos minutos después de la muerte (de la persona, no del cadáver). Eso quiere decir que debía estar en un pedo gigante con vida propia. (No sabe que le preocupa más, si eso o que le parezca fascinante). Podría usar eso, necesita provocar fuego, que explote y cumplir uno de sus grandes sueños: salir a camara lenta y de forma guay de una explosión que has provocado tú.
¿Podría crear fuego? Nunca lo había hecho. Decidió preguntárselo a la espada.
Soltó aire, lo recogió.
Esta le dijo que si, que necesitaba un shock... Por favor. Que alguien me explique como se causa un shock a uno mismo. Y volvió a recordar:
"La criatura de la cual no se sabe el nombre."
Su nombre. ¿Cual es su auténtico nombre?
-Si me vas a matar. Dime al menos cual es vuestro nombre. Vuestro auténtico nombre. Por que ese no es el verdadero, ¿me equivoco?
"Nuestro auténtico nombre es nuestra prpia naturaleza. Nuestro nombre es..."


Sofía trato de tranquilizarse, la niebla no la atacaba. Cuando se dio cuenta, no habían pasado más de 2 minutos. Lo pimero que vió fue que entre la niebla se había generado algo que... Relucía. Notó el sabor del gas y vislumbró en qué se estaba transformando la luz que provenía de las manos de alguien. No podía distinguirlo entre la niebla, solo podía ver su sombra. La luz se estaba transformando en fu... ¡Estoy rodeada de gas!
Corrió lejos. Todo lo lejos que pudo y al salir de la niebla, escuchó una gran explosión.
La persona que había dentro... Estaba... Muerta.
Cuando el humo se esparció vió un cuerpo en el suelo encogido. Se tranquilizó al advertir que se movía y tosía. Corrió hacia él. Era Liana.
-¿Te encuentras bien?-Preguntó.
Asintió.
-Si...- Se giró y la miró. Casi le da un infarto. Liana tenía la cara quemada al igual que la parte delantera del cuerpo y juraría que le faltaba más de la mitad del cuerpo.-¿Ha funcionado?-Sofía miró a su alrededor.
-Si.

2 de febrero de 2015

el poder de la espada, capitulo 32, amistad mágica

Sentía la respiración cortante en el medio de la noche. ¿Pero por que las sombras no se acercaban?
-Liana. Quieta.-Flora la agarró del brazo.-Escucha.
Era solo ruido de animales.
-Son solo el ruido de los animales.
-Liana, en todo el tiempo que llevas aqui... ¿has oído algún animal?
-No. Pero las sombras no hacen ruido.
-¿Como sabes eso?
¿Cómo les explico que me lo ha dicho la espada... si no quiero que lo sepan?
-Nada. Simplemente no las hemos oído.
Estais cerca. Unos metros más.
-¿Cerca de qué?
-¿Qué estás diciendo, Liana?
-Errmmm... Nada, que de que deberiamos estar cerca. Es decir que es lo que estabamos buscando.
-El nido de sombras... tu misma lo dijistes.
-Exacto.-Liana se giro en direccion a él. Miró a sus ojos verdes.-Solo queria asegurarme de que eras tu y no otro.-Mintió.
-¿Que otro?
-Moriste. Tenua que asegurarme de que no eras una sombra haciendose pasar por Escorpion.
-¿De donde sacas esqs venadas?
-De la tele.
Escorpión miró a su novia un poco confuso.
-Instrumento informativo y de ocio humano que reproduce imágenes. Muchas veces reproduce obras de teatro sibrenaturales o de ciencia ficcion. De ahí viene el comentario de Liana.-Escorpión miró de un lado a otro un par de veces. Se encogió de hombros y siguió caminando aún sin haberse entetado de nada.
Detrás de ese árbol. Tened cuidado.
A Liana le hubiese gustado poder preguntado a la espada que como derrotaban a las sombras si no podían tocarlas. Pero ya las habia pasado duras con la pregunta anterior. Y peor aún. La espada no le había respondido.
-Quiero que si muero aqui hoy... Me recordeis como "Liana, la que fallecio en el intento de salvaros a todos. Por lo tanto, una heroína."
-No se si todo eso cabra en una placa.-Indicó Flora.
-Yo seré "Escorpión, el que murio y despertó en los brazos de la chica más lista del mundo."
-¡Gracias!-Todos se quedaron en un silencio incómodo.-¡Ah! Iba dirigido a Flora.
-Yo sere "Flora, la que fue arrastrada a la tumba por los cadaveres de mi lado."
-¿Y si no mueres en el medio de los dos?
-Procurare caer en el medio de los dos con mis últimas fuerzas.
-¿Y si uno de nosotros no muere? ¿O si solo mueres tú?
-Yo misma os mato.-Decía Flora mientras levantaba el puño.
Todos rieron. Pero tenían que enfrentarse a la verdad. Tenían que pasar ese árbol. Más concretamente esa raíz enorme.
-Vamos.-Y fue la última palabra que les pudo decir antes de irse.

Efectivamente era como la espada había dicho. Un montón de sombras les esperaban al otro lado. Todas ellas se acercaron hacia ellos. Rápidas. Oscuras.
Corta conmigo.
Liana movió la espada antes de que estuviesen cerca como si cortadmse el aire. En realidad era solo para llevarla a un lado y luego, cuando pudiese tocarlas con ella, cortarlas. Pero no pudo. Por que al hacer aquello, de la edpada salió una luz dorada por donde había pasado y una especie de media esfera tambien doradha que propulso a ls sombras decámetros más allá.
-¡Jo! ¡Yo quiero esa espada!-Protestó Escorpión como un niño pequeño.
-Tengo una idea. Escorpión y yo distraeremos a las sombras. Usaremos nuestro polvo para bloquearlas y que no puedan salir. El polvo dura poco contra ellas, así que vas a tener que ser rápida. Tienes que meterte con las sombras y usarla espada contra ellas.
-Pero Flora. La espada no las mata. Solo las aleja. ¿Cómo quieres que funcione? Ademas, es muy arriesgado.
-¿Qué no lo es? ¿Tienes un plan mejor?-Negué con la cabeza.-Vamos.


Flora, Escorpión y Liana se habían ido cada uno por un lado. Flora y Escorpión se habían ido alrededor del los árboles para salir por dos extremos diferentes. Saldrian y usarian el polvo para atraparlas. Y Liana iría recto.
Flora no tuvo mucho problema. Ni una sombra en todo el camino. Parecían huir de ella. 
Escorpión las pasó un poco duras. No podía dar un paso sin encontrarse 100 sombras que fuesen directas a por él. Así, que tuvo que correr todo el tiempo. Claro, tenía polvo en saquitos, pero ya no lo producía. Se sentía mas pesado de lo normal. Parecía que nunca había corrido en toda su vida. Y sudaba. Las hadas debían estar realmente cansadas para sudar. Y el polvo que tenía era mejor usarlo con Flora para atraparlas. No allí. Tropezó. Mierda. Vienen a por él. No podía hacer nada contra ellas. Iba a morir... Otra vez. Cerró los ojos.
Escuchó un grito femenino. No de miedo, si no que de fuerza. Las sombras tardaban demasiado. Los abrió.
No estaban.
-Hola guapo.-Oyó una voz que provenía de su derecha. Giro la cabeza.-Seilla y Sofía. Sofía con una espada en una mano y la otra extendida. Y Seilla no tenía nada en ninguna mano. Y entonces saltó y agarró un Boomerang dorado.-¿Nos echabas de menos?-Dijo esta con un toque algo egocéntrico. Y Escorpión suspiró de alivio.

Liana al tener que ir todo recto, era la que menos tardó. Era un claro más o menos circular. Se podía ver bien gracias a la luna llena. En el centro había una cosa negra enorme. Tenía forma de una mujer con un vestido realmente largo y con los brazos levantados, no perfectamente definidos y realmente delgados y la cabeza parecía estar echada hacia atrás. Aunque no la podía ver bien con uno de los brazos levantados. Además en el acabado del vestido había pequeños tiras que salían de el hacia el interior del bosque. Liana lo entendió enseguida. La forma peculiar que habían formado las sombras no era una forma que habían formado. Era una sombra. Solo una. Todo lo que habían visto, no era más que parte de esa sombra. Por eso actuaba tan bien. Perfectamente coordinada.
Miró a una de las tiras que iban al interior del bosque. No había ninguna que se dirigiese a donde estaba  Flora y 3 de ellas a donde estaba Escorpión.
¿Y si le han cogido? Mierda. Mierda. Mierda. Deben de haberle cogido. Escorpión está solo. No tiene defensa ninguna y ya ha muerto una vez. Debería ir a buscarlo. Cogió la espada con las dos manos. Miró hacia la oscuridad. No tenía nada que temer. La espada estaba con ella. Aunque...
-¡Escorpión!-Oyó un grito. Se giro. Flora. Era Flora.-¡Liana!
-¡Flora!-Gritó desde ese lugar mismo.-¿¡Puedes ver a Escorpión!?
-¿¡No ha llegado todavía!?
-¡No! ¡Voy a..  ¡Ah!-Una enorme sombra la había agarrado del tobillo. La espada se le había caído. No llegaba y las sombras la intentaban arrastrar lejos de allí. 
Su cuerpo rozaba cada ramita, tierra, piedras, etc. Lo cual no era demasiado agradable, ya que comenzó a notar dolor, por lo que dedujo que le habían salido heridas. Ademas sus brazos se habían manchado de un líquido rojo y había deducido que era tal líquido.
Intentaba agarrarse a lo que fuese. Pero era imposible. Lo peor se lo llevaba su cabeza. La cual chocaba con todo lo que estuviese en medio.
Ya desde la lejanía. Cuando sus brazos aún no se habían rendido e intentaba agarrarse a cualquier cosa, observaba como la punta de la espada se volvía roca, como se alejaba de Flora y como de los bordes de los ojos entraba oscuridad hasta que la oscuridad se volvió completa y luego cerró los ojos.

Liana despertó en un lugar realmente oscuro. Estaba en el interior de una cueva o algo, lo que era claro era que no se veía el cielo. Se puso de pié enseguida. No veía nada y su recién acluofobia la alertaba. Si hubiese estado en un lugar tan oscuro hace tan sólo unos días, le hubiese dado igual, es más, se habría puesto a explorar. Pero ahora...
No tenía nada. Ni un objeto que hiciese luz, que era lo que más necesitaba, ni nada. Miraba de un lado a otro por si había algo o alguien, pero no había nada. O tal vez ella no lo podía ver. Sintió que algo la tocó por la espalda. No quiso darse la vuelta, es más, cerró los ojos. No quería verlo. No se movía.
"Liana."
Susurraron unas voces.
"Liana."
Estaban detrás de ella.
Se giró. No había nada. Sólo la oscuridad penetrante.
Tenía miedo, le daba ganas de huir antes de que le ocurriese algo.
"Liana."
-Dime.-Estando quieta no lograría nada.
"Complétate."
No dijo nada. Recordó que era algo parecido a lo que le habían dicho las sombras en la casa de Flora. Eran sombras.
-Según vosotras,  ¿cual es mi misión?
"Completate."
No lo entendían o tal vez no querían entenderlo. De todas formas provó a decirlo de otra manera. Necesitaba respuestas.
-¿Cómo consigo completarme?
"Únete con el espíritu errante."
Un... Espíritu errante... ¿Eso no es un fantasma? Pero y... ¿¡Qué!? ¿Cómo? ¿Cuando? ¿Por qué? ¿Lo fantasmas existen? Es algo que tiene sentido si existen las hadas pero... Sigue siendo dificil de asimilar sin haber visto uno.
-¿Qué pasará cuando me complete?
"Tu sangre correrá por toda la Tierra."
Eso es lo mismo que morir... No me apetece morir.
Pero se le ocurrió una idea de todas formas.
-Bien. Pero para ello tengo que encotrarle, ¿me equivoco? A sí que, si no os importa iré a ver a mis amigos, luego, cuando me vea al fantasma, ya me completo yo solita.-"O no" Pensó.
"Ya no es necesario que le encuentres, conmigo te servirá y sera antes de tiempo. Y será más fuerte."
-¿Qué será más fuerte?
"La oleada y él, yo, nosotros, mi señor."
-¿Qué?
"Yoksa."
-¿Quién es ese tío?
Se oyó un rugido que provenía de alrededor de Liana. Sonido el cual la estremeció. Aparecieron las ganas de correr, de huir, pero, ¿hacia adónde? Estaba rodeada. No tenía a dónde huir.
"¿¡No conoces a el señor!? ¿¡No sabes quien es el dios que gobernará la Tierra y el cielo y lo que hay más allá del universo!?"
-Pues no.
"¡Entonces te lo mostraremos!"
Algo rodeó el cuerpo de Liana. Gritó, pero no sirvió de nada. Nadie podía ayudarla, ni oirla.
Las sombras redearon su cuello y apretaron intentando asficiarla hasta matarla.
"No te completarás, pero aún así morirás."
Liana estaba aterrada, ni una gota de aire entraba a sus pulmones y no debería gritar, pero estaba tan aterrada...
Liana se llevó las manos al cuello tratando de separar las sombras de ese lugar.
Estaba tan aterrada que incluso había cerrado los ojos.
Ya no tenía aire en sus pulmones para seguir gritando y un pequeño sueño entraba en ella...
Y de repente cayó al suelo.
Las sombras la habían soltado. Oyó su propia respiración fuerte y rápida. Jamás se había sentido tan feliz de tener aire, de respirar. Abrió los ojos y se sintió realmente sorprendida.
Llevaba notando un cosquilleo en sus manos desde que comenzó a notar la falta de aire, pero no se había parado a observar sus manos. Le sorprendió una cosa, y no fueron todas esas heridas con sangre, ya lo había dado por sentado desde que su diminuto cuerpo había sido arrastrado por las sombras por el suelo más lleno de cosas que podían llegar a rasgar la piel humana de lo que le gustaría. Brillaban.
Era una luz sobrenatural de lo bonita que era. Salía a raudales de ella. Se iba apagando poco a poco pero seguía siendo una luz intensa.
Se puso en pié.
Las sombras no se atrevían a acercarse a ella. Era ella la que poseía el poder, pero mejor no abusar de él.
Estiró sus manos mientras corría hacia la pared oscura hecha de sombras que la dejaron salir sin dudarlo.
En cuanto estuvo fuera se detuvo unos instantes para coger aire. Aún le dolía el pecho por la falta de aire.
Contempló sus manos mientras la luz que desprendían se iba apagando, y en cuanto ocurrió, siguió corriendo.

Escorpión y sus compañeras, una que odiaba y otra con la que no había llegado a tener un conversación, corrían hacia el interior, probablemente ellas dos estén preocupadas, habían tardado mucho en ponerse en marcha.
Le habían contado como habían conseguido el boomerang y la espada, pero no lo había entendido demasiado bien, no era culpa de Escorpión, ellas dos relataban fatal. Eso si, lo que había entendido, le había parecido lo más inverosimil de la historia desde el big bang.
Ellas le habían preguntado que por qué no estaba muerto. Le hubiese gustado contarla, pero ni él mismo lo sabía, asi qué...
Sentía el asqueroso y pegajoso-aunque todo lo pegajoso sea asqueroso-sudor recorriéndole la cara. Era algo a lo que debía acostumbrarse, ya que antes lo que estaba a su alrededor era polvo. Nada de sudor, polvo, que recorría su entorno. Era un sensación agradable, y no se había dado cuenta hasta que desapareció y la iba a echar mucho de menos. La actual, era una sensación desagradable. Lo más desagradable que había experimentado en su vida, si, pero ahora eso no importaba. Lo importante en ese momento era encontrar a Liana y a Flora.
-¿Oís eso?-Susurró Sofía.
-¿El qué?-Preguntó Escorpión.-Yo no oigo nada.-Añadió
-Yo también lo oigo.-Comentó Shelly. Shelly cerró los ojos unos segundos y los abrió de repente al mismo tiempo que durante un segundo sus ojos emitieron un brillo rojo hasta volverse azules de nuevo.-Por aquí.
Shelly empezó a correr unos grados más a la izquierda y se paró de repente.
-¿Qué ocurre?-Preguntó Sofía.-Aquí no hay nada.
-Pero el sonido venía de aquí.
-Si hay.-Corrigigó Escorpión.
Se acercó cautelosamente a aquella piedra que estaba allí en el suelo, salvo que no  era una piedra, era la espada, en forma de piedra. Estaba tirada allí como si nada. Las bonitas decoraciones de metal y madera eran ahora piedra.
Verla ahí tirada disparó su corazón. ¿Dónde esraba Liana? Miró más allá de la espada. Buscaba algún indicio de que Liana estaba allí. Apareció la loca idea de que en realidad solo estaba gastándole una broma. Tal vez por que simplemente no quería aceptar que estaba muerta. Encontró algo ahí unos metros más allá de la espada. No era algo que le tranquilizase. Sin embargo se acercó más. Se agachó. Era eso que tanto temía que fuese: sangre. Sangre roja, humana y reciente. Más allá restos de tela. Del mismo color que la camisetade Liana.
-No.-Murmuró para si.-No. Definitivamente no es una broma.-Se había dado de bruces contra la realidad. No quería aceptarlo, pero así era. La realidad le había arrancado la poca esperanza que le quedaba.
-Escorpión.-Escuchó su nombre. Dio media vuelta. Era Shelly. Ellas no sabían lo de la espada. Probablemente no supieran lo que había ocurrido. Aunque debían sospechar queuna de ellas dos había sido atacada, por el hecho de que él hubiese adoptado esa expresión y por la sangre y demás.-¿Quién es?
-Liana.
-Estará bien. Creeme.
-¿Y tú qué sabes?-Continuó callada. (Así que no le había contado todo lo que había ocurrido.)-La sangre esparcida por el suelo me dice lo contrario.-Shelly siguió callada.-¿Qué es lo que sabes, Seila?-Escorpión y Shelly se miraron fijamentea los ojos con cierto desafío.-¿Va a ser como con tu padre?-Añadió al ver que ella ni hablaba ni dejaba de mirarle tan fijamente sólo con la intención de herirla.
Pero continuó con aquella cara onexpresiva.
-Algo se acerca.-Les interrumpió Sofía haciendo que se relajase el ambiente y se esfumase casi por completo la tensión por que apartaron la mirada para que viesen lo que ocurría.-No es un algo.-Se corrigió.
Tenía razón. Alguien se acercaba corriendo. No la reconocieron hasta que estuvo más cerca, pues la morena piel de Liana se había aclarado muchísimo. Estaba blanca como el papel, parecía que en cualquier momento iba a desmayarse o a vomitar. Y en cuanto estuvo a nuestro lado, de hecho, casi hace lo primero de no haber sido por el árbol en el que se apoyó.
Parecía asfixiarse. Se preguntó que le había ocurrido o por cuánto tiempo había estado corriendo, por que daba la pinta de estar devorando el aire en vez de respirarlo.
La miró confuso. Tenía la camiseta rota, rasgada y manchada de sangre y había también trozos de su 
ropa por el suelo, pero también había sangre en él, sin embargo, ella no tenía ni una sola herida.
Una idea horrible pasó rápida por su cabeza. Vio a Flora desangrandose a manos de Liana e intentando suplicar por su vida y al ver que no lo conseguía, tirando de ella e indirectamente de la camiseta de Liana hasta romperla. La desechó enseguida.
-Liana... ¿Estás bien?-Liana se dejó caer. Lo miró con ojos llorosos y con su aspecto enfermo.
-Si. Estoy bien. Perfectamente además.-Habría sonado realmente convincente de no haber sido por su aspecto. Su tono era el adecuado, al igual que sus palabras que parecían tener la medida perfecta. Incluso su expresión era la acertada. Sería capaz de convencer a cualquiera que no viese su aspecto.
El problema era que Escorpión si que podía ver su aspecto.
-Vale. ¿No sangras...?
-Bueno aparte de eso.
-¿Dónde?-Liana levantó su brazos y se quedó realmente sorprendida al observar que no tenía nada. Luego miró sus piernas y su barriga plana. Ni rastro. 
-¿Ves cómo no me ocurre nada?-Añadió incapaz de no mostrar su asombro y al mismo tiempo sabiendo que iba a entender que si que le pasaba algo.
Algo golpeteó el corazón de Escorpión y bajó unos centímetros serpenteando. Era un sentimiento. Compasión quizá. No por esa conversación, no sabía por qué. Sólo la vio allí sentada y asustada en medio de la oscuridad e intentando ser valiente por los demás y sobretodo por ella misma. Y tan solo tenía 12 años. Estaba completamente seguro de que había sufrido un trauma y no quería hablar de ello para que los demás no se preocupasen o por alguna otra estupida razón que cupiese en la extraña psicología de Liana.
Y tan solo tenía 12 años de vida. Era una niña.
Debía de ser compasión lo que debía sentir.
Definitivamente.
Escorpión caminó hasta la espada de piedra y se la entregó de rodillas como si él fuese uno de los caballeros de la mesa redonda. Liana levantó la mirada de sus brazos y la dirigió a la espada mientras se lo agradecía.
Se sentó a su lado mientras la piedra desaparecía para transformarse en un brillo plata. No preguntó qué le había ocurrido. Si Liana no quería contárselo, no debía presionarla.
Le sonrió.
-Deberíamos irnos.-Comentó pero sin dejar de sonreir.

Continuaron con el plan inicial, y puesto que Sofía ya llevaba una espada también, aunque esta no se transformase en piedra cuando la dejaba de tocar, haría lo mismo que Liana y Shelly, como sabía como usar el polvo, se uniría con Escorpión y Flora. En cuanto les explicaron el plan corrieron a el lugar de las sombras.
Se asomaron antes de hacerse visibles para ellas. Flora se estaba protegiendo de las sombras con una barrera de luz que había hecho ella misma con el polvo y las sombras rondaban a su alrededor a la espera de que la barrera cediese. Flora no podría hacer nada si las sombras estaban a su alrededor.
Una loca, realmente estúpida y suicida idea pasó por sus ojos.
Demasiado loca, estupida y suicida como para que los otros 3 la apoyasen. Asi que no se lo contó y además lo llevó a cabo de manera que los demás vreyesen que era tonta en el momento posterior,al que grito:
-¡Flora!-Haciendo que pareciese algo instintivo, pero funcionando por que enseguida todas se abalanzaron hacia ellos permitiendo a Flora salir de allí.
Liana jura que no penso en seriamente en ello, las sombras eran más rápidas que ellos juntos y... Se firigían a ellos.
Liana jura que en ese momento se cagó en todo antes de salir corriendo de allí.
Escorpión jura que algún día matará a Liana por lo que pasó en aquellos minutos.
Escorpión, Shelly y Liana salieron corriendo rápidamente de allí, Escorpión y Shelly a la derecha, Liana a la izquierda. Sofía se había quedado congelada. Observaba la enorme sombra acercándose rápidamente. Sin saber cómo reaccionar.
Y derrepente se paró. Algo la había parado a centímetros de su cuerpo. Miró mejor. Una espada. ¡Liana!
La había parado con la espada parecía arderle a la sombra. Saltaban algunas chispas doradas y tanto Liana como la sombra ejercían toda su fuerza.
-¿A qué esperas? Sal.
Sofía salió de allí de inmediato. Liana quitó la espada y la sombra salió disparada como si fuese una bala pero realmente larga.
Liana la cortó por la mitad. La sombra que había quedado separada del resto comenzó a retorcerse pero en cuestión de segundos, quedó convertida en polvo.
-Gracias.-Le agradeció Sofía.
-De nada.-La miró.-Vamos. Cíñete al plan.-Asintió.
Liana dirigió su mirada a Flora. Escorpión estaba a su lado.
Corrió a su lado para comprobar que estuviese bien. Antes de que pudiese preguntar nada, Flora ya tenía polvo en la mano.
Escorpión se alejó de ella.
Flora, Shelly y Escorpión estaban en sus puestos. Flora y Shelly una en frente de la otra aunque en el medio de las dos se escontraba la Gran Sombra(Liana acababa de bautizarla así) y en frente de Liana y Sofía se encontraba Escorpión.
El plan empieza ahora
Los tres hadas activaron su poder: crearon unas barreras de polvo para atraer a las sombras hacia ellos. No por que el polvo las atrayese, si no por que usarían esa luz para alimentarse y ser más grandes y fuertes. El hacer esto tenía un por qué: mientras ellos lesdistraían, Sofía y Liana podrían acercarse lo suficiente para destrozar la sombra con las espadas.
Hubo un solo error. Liana había calculado que las sombras estarían tan ocupadas con los otros que no se encargarían de ellas. Se equivocaba. Inyentaban acercarse a ellas. Eran como tentáculos e intentaba azotarlas con ellos. Subían y bajaban y ellas, intentaban esquivarlos fuese saltando, tirndose al suelo, corriendo de un lado para otro, y era dificil, ya que algunas le llegaban a Liana por la cadera, y un par casi de su altura. Pero por lo menos no eta Sofía, ella era incluso más bajita que ella. Cuanto más avanzaban, más altas eran y llegó un momento en el que Sofía no pudo andar más e intentó darle golpes a las sombras con la espada (y cuando digo dar golpes me refiero a que daba igual que fuese una espada que un bate de béisbol.) para poder avanzar. Liana comenzó a usar su espada unos metros más allá, la diferencia entre ellas dos era que Liana movía la espada con la mismísima facilidad que ella al mover un lápiz sobre un papel. Con la misma delicadeza, los mismos movimientos angulosos y elegantes y además, eran más efectivos.
Liana cortó uno de los tentáculos. Y pudo seguir avanzando. Sofía intentó hacer algo parecido, pero su bate de béisbol se negaba a ejercer la funcion de espada, pero no importó demasiado por que al segundo Liana partió en 2 el tentáculo que impedía a Sofía moverse.
De repente oyeron un ``BOOOM!´´.
Luego otro y finalmente un tercero.
Se giraron.
-¡Las barreras!-Exclamó Liana al ver que las barreras que habían creado sus amigos hanían desaparecido.Y se dio cuenta de una cosa-Ella no...
-¡Liana! ¡No te entretengas! ¡Continúa avanzando! ¡Eres buena con la espada! ¡Eres una especie de Roronoa Zoro y yo soy una especie de patata con patas con una espada! ¡Yo voy a por ellos! ¡Yo te retrasaré!-Liana asintió débilmente, no muy segura de lo que acababa de descubrir. Eso que recorría su mente. Eso que no encajaba. Cosas como la realidad.

Sofía quería encontrarse primero con Shelly, pero claro, eso no era posible. Primero se encontró con Escorpión. Era egoísta de su parte, lo sabía, pero...
Un enorme manto de sombras se cernía sobre él. Él estaba tumbado en el suelo inconsciente pero con la expresión de terror inmortalizada en el rostro. Las sombras trataban de entrar en su interior entrando por las orejas... diréctamente en el cerebro. Sofía elevó la espada. Se acercó a Escorpión. Y la bajó. Las sombras se agitron pero tiraron la espada lejos de Sofía. Escorpión despertó a gritos, como si hubiese tenido una pesadilla. Pero sus ojos eran complétamente diferentes. Eran negros.
Sofía retrocedió.

Liana se movía rápida. Era como si la espada fuese quen la controlase a ella y no al revés. Nunca se había sentido así. Se sentía fuerte, poderosa... Liana saltó una de las sombras que se dirigía a ella. Corrió. Se agachó. Corrió. Saltó. Se agachó... Y cortaba. Cortaba todo lo que se le venía por delante. Se sentía, básicamente, una ninja. Cuando se dio cuenta, comprendió que no había ninguno más que cortar. Nada le impedía el paso. Avanzó con la espada en su mano izquierda. Estuvo al lado de la enorme e imposible sombra. Levantó la espada, a punto de partirla en dos, pero la misma idea pasó por su cabeza. Lo que no encojaba. Lo que se abatía contra todas sus ideas. Bajó la espada despacio. ¿Qué hacía? ¿Qué podía hacer si era cierto? Clavó sólo la punta en la sombra, la sombra pareció estremecerse, pero no hizo nada contra ella, la fue elevando despacio para ver si había algo en su interior. Era cierto. Mierda. Ojalá se hubiese equivocado.

Sofía miró a Escorpión diréctamente a los ojos. No había ni rastro de verde en ellos. Sólo un negro aterrador que le hacía temblar.
-¿Ocurre algo?-No contestó.-¿Sofía?-No sabría decir si era Escorpión el que hablaba o si la sombra que había penetrado en él. Trató de disimular asintiendo.-Me siento raro. No...
-Vete.-Se sorprendió a si misma diciendo eso. ¿Qué clase de elegida era ella. Una que se atemoriza de un chico atemorizado.
-¿Qué?-No dijo nada.-¿Dónde está Liana?
¿Por qué pregunta por Liana? ¿Por qué no por Flora, que es su novia?
-Vete.
-¿No íbais juntas?-Avanzó hacia ella.-Es verdad. La dejaste sola. ¿Tan aterrorizada estabas?-Y gritó.-¿¡Qué clase de cobarde eres tú!? ¡No era que estuvieses preocupada por mí, ni por Flora, ni siquiera por Shelly! ¡Es que eres una gallina! ¡Estabas más preovupada por tí misma que por el resto! ¡Sólo querías huir de allí!
-¡Cállate!-Escorpión(y las sombras) sonrieron.-¡Bi!-Una común luz rodeó sus manos de una forma suave en forma de aviso.-¡Tú no eres nadie!-Le hubiese gustado decir que eso no era verdad. Pero...-¡Ni siquiera deberías seguir vivo!
-Eso es correcto. Supongo que si Liana, su espada y la hadita no me hubiesen revivido tendríais un problema menos. Y uno bastante grande, la verdad.-Y eentonces exclamó con un sarcástico y prolongado:-¡Oh!-Y luego añadió.-Esto va a ser divertido.
Escorpión dio un paso hacia ella al mismo tiempo que ella retrocedió.
-Charlemos. ¿Qué tal está Elena?
-¿De qué la conoces tú?
-Soy material de pesadillas. Conozco todos tus miedos. Tus temores. Aumentan tan rápido. ¿Eh? Ahora pertenezco a ellas.-Sofía abrió los ojos.-Así que me tienes miedo. ¿Qué se siente al tener a una de tus pesadillas al lado?
-Si tanto sabes del miedo, deberías saber a que lleva. Deberías ser tú el que me tema a mí.
-Ahí te equivocas. Si me matas, también matas a Escorpión. No puedes hacerme nada.
-Pero él ya está muerto.-La cara de Escorpión cambió a una asustada.
-No. Sigo vivo.-Emitió un grito ahogado y luego adaptó una expresión de dolor. Realizó un movimiento rápido inclinándose y simultáneamente escupiendo algo negro.-Ayúdame.-Suplicó.

Shelly abrió los ojos. Tenía la boca abierta y unas terribles ganas de vomitar. Y las vió. Estaban sobre ella intentando colarse en su interior. Pegó un salto e intentó zafarse de ellas. Corrió todo lo rápido que pudo y cuando estuvo a cierta distancia, se giro. Las sombras estaban allï quietas, sin acercarse a ella. Notaba el pulso acelerado, sus ojos debían de ser rojos en vez de azules. Al haberla intentado atacar, su parte demoniaca había reaccionado con todo lo que tenía. Lanzó la peor de sus miradas a las sombras en forma de aviso para que no se acercasen. Preferiría no usar sus poderes demoniacos por si se descontrolasen y la dominasen a ella, pero si tenía que hacerlo, lo haría.
No es un crimen matar a un demonio.
El infierno siempre será más fuerte que el cielo.
Elimina la oscuridad, y la luz desaparecerá con ella. Elimina la luz y deja que la oscuridad te domine.
Y comenzaron a aparecer frases en su cabeza. Frases en forma de aviso que le habían dicho durante toda su vida. No había tenido la vida más bonita de todas. Solo una persona podría haber comprendido como se sentía, pero ni a él podía contárselo.
No todos los días se encuentra a un demonio que ignore su propia naturaleza.
¿Alguna vez ellos te mirarán cómo una más?
Claro que había habido personas que la habían comprendido, pero esas personas no habían sido el mejor ejemplo de alguien que quiere darte un consejo de buena fé o que no hubiesen intentado cambiarla por dentro. ¿Y qué importaba si había habido gente que la comprendiese si esa misma gente la había intentado transformar en algo que no le agradaba?
Es gracioso que nunca hagas promesas o tratos. ¿Es esa una manera de aceptar lo que eres?
No eres de los nuestros.
Claro, que también había habido gente que le había dejado claro que jamás la aceptaría, que no pertenecía al lugar al que ella quería estar. Que jamás sería alguien. Que jamás pertenecería a alguno de los dos lados.
¿No conoces tus propios límites? ¿Me equivoco? No lo hay. Los nuestros no tenemos límites. Y tú, tú tienes un talento excepcional.
Y tan solo uno que le había demostrado dónde residía la auténtica fuerza.
No vayas con ellos. Hija, sé quien tu quieres ser. Por favor.
Y que además había confiado ciegamente en ella.
-Papá...-Cerró los ojos y se concentró en su imagen.- Lo siento.

Espero que os esté gustando.