Flora abrió los ojos. Se encontraba mareada y contemplaba el cielo estrellado. Sentía el olor amargo de el humo mezclado con el olor suave y limpio de la naturaleza y le parece extraño, por que a penas se oye respirar, es más como si el aire se filtrase por su nariz sin que ella hiciese algo para que ocurriera. ¿Por qué estaba allí, al aire libre y no en su casa humana? Lo último que recordaba era estar en su habitación y haber discutido con Liana después de que aquel hombre apareciera por la mañana. Después es todo muy confuso e inverosímil para ser cierto. No es una experta, pero las hojas de papel no vuelan.
A pesar de la confusión no le apetece averiguarlo, prefiere quedarse allí echada y tranquila durante un buen rato. Sin embargo comienza a oír voces. Alguien que la llama y la mueve de un lado a otro, pero no quiere moverse, quiere quedarse viendo ese cielo estrellado para siempre. Nota como algo, una cabeza tal vez, de mejillas húmedas, presiona su pecho. La llaman. Pero no quiere moverse. No, quiere seguir contemplando las estrellas mientras el dulce sueño de hace un rato penetra en su interior. Siente como alguien, alguien, cuyos labios ya han chocado con los suyos antes, la besa con sentimiento, pero esta vez mete aire en su interior, esa persona no debe recordar como se besa, quiere ayudarlo, pero esta muy agusto ahí, echada sobre la hierba húmeda. Recuerda momentos de su vidda; su infancia, su preadolescencia. Recuerdos variados y mezclados. Su vida ha sido muy alegre. Ha tenido dos padres maravillosos y un hermano mayor muy pesado, pero que quiere igual. Ha tenido el novio más fuerte, valiente, dulce y el mejor del mundo que incluso dió su vida por ella una vez. Ha tenido varios amigos, Rocío, Zorro, Mar, Grosella, Clon, Clorofila, Noche, Búho, Gato y Liana. Liana, estás enfadada conmigo. Ojalá algún día me perdones.
Trata de cerrar los ojos, pero no puede. Es igual. Dormirá con los ojos abiertos. Seguro que este dulce sueño se lo permite. Oye lamentos. Piensa en que todos los problemas del universo podrían silucionarse con una mirada a las estrellas. Casi no se da cuenta de unas manos presionando su pecho y de un par de dedos en su muñeca. Casi no nota la oscuridad entrando por los bordes y una mano cerrándole los ojos prvándole de la luz de las estrellas. Casi se olvida de cuando deja de latir su corazón.
Sofía y Shelly se habían ido. Se habían teletransportado antes de que viesen el cuerpo inconsciente de Flora. Escorpión se había "curado" el brazo. Lo que había hecho más bien fue usar el polvo para hacer que su brazo dejase de sangrar, pues en cuanto la sombra que ocupaba su cuerpo desapareció la sangre surgió de su cuerpo. Dijo que ya haría un apaño para que su brazo volviese a ser el de antes. Poco después de que Flora muriera, por su culpa probablemente, su espada desapareció, tenía sentido, ya había cumplido su misión, e inmediatamente llegó el amanecer. A la hora, apareció un montón de gente, y les sacaron a los tres de allí.
Liana y Escorpión estaban en la biblioteca con unas mantas. Sobre los hombros. Liana tenía los pies sobre la silla y se aferraba a la manta cómo si fuese una tortugita que trata de esconderse en el caparazón hasta desaparecer. Escorpión, en cambio, no se había inmutado desde que se sentó. Tenía la vista clavada en la mesa de madera. Se mantenía pensativo. Era el único que no lloraba. Le habían hechado polvo a Liana y su cara ya no estaba quemada. El resto de las personas habían salido de la biblioteca para discutir como una humana había logrado entrar allí. Estaban solos.
-Es mi culpa.-Escupió a fin Liana.
Escorpión no la miró. Tal vez por que no la había oído, o tal vez, por que de verdad creía que era así.
Le dieron ganas de darle a Liana un abrazo.
Entraron 3 personas en la biblioteca y se sentaron en frente de ellos. Echaron chocolate en 3 tazas. A continuación, les ofrecieron, pero ellos lo rechazaron. En realidad, Escorpión no lo rechazó, simplemente siguió contemplando el borde de la mesa.
Una mujer rubia le pregúntó a Liana:
-¿Te llamabas Liana?-Asintió.-¿Cómo llegaste aquí?-No contestó. No debía querer inculparla.-Ya veo.-La mujer continuó.-¿Puedes contarme qué ha ocurrido?-Liana se quedó quieta de golpe. Recordar todo lo que había ocurrido no era lo más agradable del mundo.
-Las sombras se han ido.-Respondió en su lugar.-Ya no tenéis que preocuparos de ellas.
Un hombre moreno de algo más de 30 años comenzó:
-¿Pero qué...?
-Flora está viva.-Anunció Escorpión sin dejar de observar el borde de la mesa.-Flora, sé que estás viva.
Se quedó helada. Parecía que de verdad estuviese dialogando con ella. Pero él seguía mirando al mismo punto. Quiso besarlo, decirle que ella no podría estar jamás a su lado, pero sabía que no era posible. No podía negar que ahora ella era un fantasma. Un fantasma. Estaba muerta. Ahora sabía que era lo que había sucedido. Todo, lo que había sucedido.
-Escorpión...-Liana dirigía su mano a su espalda.
-¡No!-Exclamó.-Flora no está muerta.
¿En qué te basas? Preguntó Flora.
-¿En qué te basas?-Preguntó Liana y súbitamente hizo una mueca de extrañeza.
-¿Dónde está la espada?
-Desapareció cuando ella...-Incapaz de pronunciar la última palabra, se la saltó.-¿Por qué?
-Cuando la vuelvas a ver, libera el alma de Flora.
-¿Qué?
-Sólo heriste su alma, no su cuerpo. En el fondo, sigue ahí.-Escorpión la apartó la mirada por primera vez.-Está ahí. Es un objeto encantado.
¿Y cómo se supone que se hace eso?
-¿Y cómo se supone que se hace eso?-Repitió Liana.
-No lo sé.-Admitió. Liana puso su cara típica de "eso no me vale para nada."-Sin embargo... ¿Sabías qué los objetos encantados hablan con su amo?-Liana se quedó tiesa.-Habla el alma que lleva incorporada.-Aún más tiesa-Lo sabías, ¿verdad?
-Puede.
Escorpión suspiró.
-Pregúntale a la espada cómo liberar su alma. Yo haré que su cuerpo no se estropee.
-¿Y si no lo consigo? ¿Y si no aparece?
-Liana,-Escorpión puso sus manos sobre los hombros de Liana.- Tú eres su dueña. Siempre volverá a tí. Y me da igual cuanto tiempo tenga que estar esperándola. Siempre lo haré.-Las primeras lágrimas surgieron de los verdes ojos de Escorpión.-La esperaré toda mi vida si hace falta.-Se quedaron mirando un rato. Liana no sabía que decir así que lo dijo ella.
Gracias.
-Gracias.
La próxima semana publicaré el último capítulo de amistad mágica, la carta, y despues el primer capitulo de la segunda parte de magic me. Espero que lo hayais disfrutado
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