28 de julio de 2014

¿Como puedo crear terremotos?, Capitulo 30, Amistad mágica.

Vereis... el otro lunes no puse nada por que estuve de fiesta mostrado mis movimientos sexys


Bueno igual no soy tan increible. Esta soy yo en la discoteca


Bueno eso es al principio, luego soy asi


Igual me he pasado, yo bailo asi


Vale, soy una cebra


¿Veis como bailo bien?
Me rindo!! Bailo asi!!






No se mentir :´( Yo bailo así





-¿Flora?
-Si... ¿Es... Estás bien?
-Algo confuso... ¿me he dado un golpe de cabeza por casualidad? Lo último que recuerdo es que estaba en el bosque, era de noche, me estaba muriendo y de repente... despierto aquí.
Liana y Flora se miran mutuamente.
-¿Por que está la puerta de mi casa rota?-Flora miró a Liana.-Liana, ¿Por qué tienes esa espada? ¿De donde la has sacado? Espera un momento, ¿¡has roto la puerta de mi casa con ella!?-Exclamó Escorpión.
-Puede.-Le respondió Liana con una voz aguda.
-¿¡Alguien puede explicarme que ha pasado!?
-Puedo... intentarlo.
Liana le explicó todo lo que había ocurrido, exceptuando la parte en la que la espada le hablaba a Liana, cuando terminó, Escorpión no entendió nada y se lo explicó Flora más calmada. Y esta vez sí que lo entendió.
-Me gustaría saber que cosas más hace esa espada, Liana. ¿Me la dejas?-Flora le ayudó a levantarse con la mano. Y Liana le entregó la espada. Y mientras Escorpión estaba todo ilusionado, y esta se convirtió en piedra.-... Creo que la he roto.-Se disculpó.-Sorry.
-¡Escorpión!¡Devuélvemela!¡La has roto!¡Has roto MI espada!-Escorpión se la devolvió enseguida y la espada se volvió a transformar.-Espera un momento... si vuelve a estar otra vez así...-Liana apoyó la espada en el suelo. Se separo un poco de ella y enseguida se transformó en piedra.-¡Yuhuu! ¡Soy la única que puede tocar la espada!
-¿Y que pasa si los 2 la estamos tocando?-Preguntó Escorpión.
-No sé. Vamos a ver.-Escorpión y Liana la agarraron, pero la espada se quedo en forma de espada.-Pensé que seria más épico.
-¿Podemos irnos ya?-Preguntó Flora más preocupada que otra cosa.

-No debería de faltar mucho.-Anunció Flora. Y a los pocos metros vieron la cueva de nuevo. No había nadie. La cueva estaba exactamente como la habían dejado.-No están aqui. ¿Las esperamos?
-Creo que seria mejor ir a buscarlas o por lo menos ir a por las sombras. Si las derrotamos tal vez también las liberemos.-Inquirió Liana.
-Yo creo que deberiamos buscarlas.-Añadio Escorpión.
-¿Buascarlas? Pero el bosque es enorme.
-Asi.-Escorpión metió la mano en el bolsillo y sacó la bolsita de polvo. Cogió un puñado. Lo tiro al cielo.
A medida que ascendía se iba convirtiendo en una bola de luz. En cierta altura se detuvo. Parpadeó un par de veces y cayó al suelo mientras los 3 la miraban como hipnotizados.-Pues no nos va a servir de mucho.
-¿Y si el polvo ha hecho eso por que estan muertas?
No están muertas. Continuad caminando.
Dijo la espada en la cabeza de liana. Era curioso. Sentia vibraciones cada vez que hablaba.
-No están muertas. Creo que deberíamos seguir.
-¿Y como estás tan segura?-Pregunto Flora.
No pienso contarles que últimamente todas mis buenas ideas provienen de la espada. Para una vez que las tengo.
-¿Cómo puedo crear terremotos?
Todos se quedaron callados. Y Escorpió indicó un camino con la cabeza y siguieron caminando.

A partir del próximo capitulo comienza lo bueno.

14 de julio de 2014

Renacer, capitulo 29, amistad mágica

Liana se volvía a levantar con la espada en la mano.
Acarició el mango con el pulgar. Era plateado, grueso, pesado. Pero la fina capa plateada recorría todo el mango. Al final del mango había un pequeño círculo de oro en el que había grabado un escudo de armas. Luego lo reconoció. El de Camelot. La hoja de acero era gorda por el centro, pero cuanto mas cerca del borde era mas fina. La virola era tambien de plata, pero había grabadas enredaderas además de pequeñas piedritas preciosas rojas incrustadas.
Era preciosa.

Escorpión...

-Flora. Vamos a casa de Escorpión.
-¿Qué? No.
-Era una afirmación. Me gustaría que creyeses en mi por una vez.
-¿De que estas hablando, Liana? ¿No he creído ya suficiente en ti?
La había hecho enfadar. Era duro para Flora, pero así podría salirse con la suya. Flora había creído lo suficiente y más en ella. Incluso la había traído hasta allí y según Escorpión esta prohibido.
-Pues demuéstramelo una vez más. Por favor.
Flora suspiro.
-Está bien. Pero no vuelvas a decir nada más sobre no confiar en mi.

Debía ser duro para Flora. Visitar la csa de la persona que amas sabiendo que esta muerta. Ya estaban en la calle y ella había disminuido el paso. Era duro, pero él estaba vivo. estaba segura.
Flora se detuvo de repente. Miro a su derecha. ¿Esa era la casa de Escorpión?
Volvía a ser negra, como cuando la había visto por primera vez.
Negro. El color de la muerte.
No podía haberse equivocado.
Se acercaron a la puerta. Estaba cerrada.
-¿Cómo entramos?-Preguntó Flora.
-No se.-Bajó la mirada.-Si se. Tengo una espada guay.
-No irás a...-Liana comenzó a levantar la espada y llevarla hacia atrás.-... Lo va ha hacer...
Liana usó toda su fuerza contra la puerta. La espada quedó clavada y al segundo la puerta estalló en mil pedazos.
Flora quedó alucinada pero Liana entró en la casa sin ningún problema.
-Está aquí.-Gritó Liana desde el interior.
Flora echó un último vistazo a las pareces negras.
Negras como las sombras.
Flora entró lentamente.
Ahí estaba él. Tumbado en el suelo.
Escorpión...
Perdoname... estás así por mi culpa...
-No parece muerto.-Susurró Liana.
-Tampoco parece vivo.-Se arrodilló junto a ella.
Liana puso sus dedos sobre la garganta de Escorpión.
¡Su corazon latía! Esbozó una sonrisa.
Pero enseguida se le borró.
Estaba inconsciente.

-Escorpión... Escorpión despierta...-Susurraba Flora.-Soy yo... Flora... Escorpión...
Liana...
``Esa voz ha sonado dentro de mi cabeza. Pero provenía de...´´
Liana bajó la mirada.
``...La espada´´
Liana. Podeis salvar al chico. Dile a la joven k use su polvo.
-Flora. ¿Se podría usar el polvo para salvar a Escorpión?
-Bueno... en teoria si. Pero no se exactamente donde esta herido. Y el polvo si no lo usas adecuadamente te podría quemar.
Liana miró su brazo. La marca que le había dejado Flora en la biblioteca.
Esta todo su cuerpo afectado.
-Creo que está todo su cuerpo afectado.
-Todo su cuer... ¡Pues claro! ¡Tiene sentido! ¡El polvo lo producimos al movernos, al respirar, al hablar, al volar! ¡Todo su cuerpo está dañado! ¡Liana, esres brillante!-La besó en la frente.
Flora le pidió a Liana que se apartase. Hizo un círculo con el polvo que tenía alrededor de Escorpión, se apartó un poco ella también y tiró un puñado al centro del círculo. Sin embargo, este se dispersó antes de tocar a Escorpión. Creando una especie de nebulosa que le cubría todo el cuerpo.
Y enseguida desapareció.
.-¡Quiero!-Súbitamente, Escorpión se había sentado. Tenía los ojos verdes  muy abiertos. Como si no supiese donde estaba. Y como si hubiese despertado de una pesadilla.
-Escorpión...-Él la miró. Como si no la reconociera. Como si en cualquier momento lo fuese a atacar. Y rápido, rápido como un lince.-¿Estas bien?-Termino de preguntar Flora.

7 de julio de 2014

una escalera invisible, capitulo 28, amistad mágica

Liana se retorcía de un lado a otro con la mano pegada al brazo ajena a todo. Al rato paro de retorcerse. Pero seguía con los ojos cerrados y seguía...
Flotando.
Liana abrio sus ojos marrones. Contemplaba el techo con la respiración agitada. Como si llevase horas sin respirar. Como si se hubiese zambullido en el agua y eso hubiese estado a punto de ahogarse y morir.
Aunque claro, eso era culpa suya.
La había rozado cuando volaba.
Tenía que haberla avisado.
Aunque claro, conociendo lo cabezota que es Liana probablemente le hubiese dado igual.
-Flora...
Mierda. Su voz sonaba dolida. Asustada. Enferma.
-Flora... Dime que no estoy loca y dime que estoy echada en una especie de suelo invisible.
-No... ¿estás enfadada conmigo?
-¿Por que iba a estar enfadada contigo? Tu no sabias que me iba a intentar escaquear.
Pero... por que Liana se echa la culpa de cada situación constantemente. Obviamente la culpa era mia. De todo lo que les había pasado.
De Escorpión también era su culpa.
-Flora... ¿Crees que me durará para siempre...?
-¿El que?
Liana se giró en aquel suelo invisible haciendo que Flora pudiera ver esa marca negra en su brazo. Un poco por debajo del hombro y por la parte de fuera del brazo. No tenía ninguna forma en particular, solo por la parte en la que ella la había tocado y parecía un tatuaje.
Mierda...
-¿Puedes levantarte?-Preguntaría cualquier cosa con tal de cambiar de tema. Prefería no contarselo. No contarselo jamás.
-Pues...-Liana se incorporó débilmente. Con un gemido de dolor al igual que su mueca.-Si. Parece que si.-Respondió con una mano en el brazo tapándose la marca.-Voy a subir. Antes me agarré a algo. Es posible que...-Liana comenzó a moverse por el suelo invisible con los brazos en el aire buscando algo en lo que agarrarse. Al final se quedó quieta y se esbozó una sonrisa por su boca.-Lo encontré.
Liana movió los pies con cuidado.Buscando algo donde apoyar el pie. Al final lo encontró, pegando a la pared de la cúpula y puso su pie encima, luego subió el otro buscando otro escalón. Y repitió el mismo movimirento mientras se alejaba más y más del suelo y de la pared hasta que llegó a la cima.
-Flora... Tenemos un problema. Esta espada está hecha de piedra.
-¿A que te refieres con que está hecha de piedra?
-A que está hecha de piedra.
-¿Y no sera un truco? Para que nadie más la coja.
-Bueno... A mi altura si está.
-Prueba a cogerla.
Liana posó sus manos sobre el mango de la espada de piedra y esta, partiendo de donde ella la estaba tocando comenzó a brillar y a transformarse en una espada normal, eso si, muy bonita. Tiró de ella hacia abajo y justo en el instante en el que abandonó la pieedra Liana notó como sus pies dejaban de estar apollados a algo y caía a toda velocidad. Fue solo un segundo el que se fijo en la espada. Cuando unos pensmientos llegaron de su mente. Eran como un susurro. Eran suyos. Pero no lo eran. En ese momento Lian dió un giro de 180 grados. Bajó la espada de arriba a abajo como si cortara el aire y la clavó contra el suelo y ella caía de rodillas con ella haciendo una grieta en el suelo.
-Esta espada es la caña.