Liana se retorcía de un lado a otro con la mano pegada al brazo ajena a todo. Al rato paro de retorcerse. Pero seguía con los ojos cerrados y seguía...
Flotando.
Liana abrio sus ojos marrones. Contemplaba el techo con la respiración agitada. Como si llevase horas sin respirar. Como si se hubiese zambullido en el agua y eso hubiese estado a punto de ahogarse y morir.
Aunque claro, eso era culpa suya.
La había rozado cuando volaba.
Tenía que haberla avisado.
Aunque claro, conociendo lo cabezota que es Liana probablemente le hubiese dado igual.
-Flora...
Mierda. Su voz sonaba dolida. Asustada. Enferma.
-Flora... Dime que no estoy loca y dime que estoy echada en una especie de suelo invisible.
-No... ¿estás enfadada conmigo?
-¿Por que iba a estar enfadada contigo? Tu no sabias que me iba a intentar escaquear.
Pero... por que Liana se echa la culpa de cada situación constantemente. Obviamente la culpa era mia. De todo lo que les había pasado.
De Escorpión también era su culpa.
-Flora... ¿Crees que me durará para siempre...?
-¿El que?
Liana se giró en aquel suelo invisible haciendo que Flora pudiera ver esa marca negra en su brazo. Un poco por debajo del hombro y por la parte de fuera del brazo. No tenía ninguna forma en particular, solo por la parte en la que ella la había tocado y parecía un tatuaje.
Mierda...
-¿Puedes levantarte?-Preguntaría cualquier cosa con tal de cambiar de tema. Prefería no contarselo. No contarselo jamás.
-Pues...-Liana se incorporó débilmente. Con un gemido de dolor al igual que su mueca.-Si. Parece que si.-Respondió con una mano en el brazo tapándose la marca.-Voy a subir. Antes me agarré a algo. Es posible que...-Liana comenzó a moverse por el suelo invisible con los brazos en el aire buscando algo en lo que agarrarse. Al final se quedó quieta y se esbozó una sonrisa por su boca.-Lo encontré.
Liana movió los pies con cuidado.Buscando algo donde apoyar el pie. Al final lo encontró, pegando a la pared de la cúpula y puso su pie encima, luego subió el otro buscando otro escalón. Y repitió el mismo movimirento mientras se alejaba más y más del suelo y de la pared hasta que llegó a la cima.
-Flora... Tenemos un problema. Esta espada está hecha de piedra.
-¿A que te refieres con que está hecha de piedra?
-A que está hecha de piedra.
-¿Y no sera un truco? Para que nadie más la coja.
-Bueno... A mi altura si está.
-Prueba a cogerla.
Liana posó sus manos sobre el mango de la espada de piedra y esta, partiendo de donde ella la estaba tocando comenzó a brillar y a transformarse en una espada normal, eso si, muy bonita. Tiró de ella hacia abajo y justo en el instante en el que abandonó la pieedra Liana notó como sus pies dejaban de estar apollados a algo y caía a toda velocidad. Fue solo un segundo el que se fijo en la espada. Cuando unos pensmientos llegaron de su mente. Eran como un susurro. Eran suyos. Pero no lo eran. En ese momento Lian dió un giro de 180 grados. Bajó la espada de arriba a abajo como si cortara el aire y la clavó contra el suelo y ella caía de rodillas con ella haciendo una grieta en el suelo.
-Esta espada es la caña.
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