Liana era una niña de 12 años solitaria(no tenía amigos) y tenía sensaciones cada vez que se despertaba, aparte de otras cosas extrañas que le ocurrían a diario, cuando se fue al bosque a hacer un piknik, vio unos árboles recubiertos de cristal. Pero Flora, una chica que conoció tiempo después, no era capaz a verlos.Al día siguiente, se produjo un terremoto y había hecho una grieta en el suelo. Las 2 se metieron en él, donde encontraron una extraña roca en la que había grabado dibujos.Y una especie de monstruo que en un principio parecía que les iba a atacar se inclinó ante ellas. Aquella noche Liana tuvo un sueño extraño, aunque no tanto como los que tenía habitualmente. Un niño le entregaba un dibujo en el que había dibujado en una hoja de papel. Poco después el niño le confesaba que no era un dibujo, si no letras. Se despertaba a media noche y fue a la cocina. El mismo garabato que le había enseñado el niño en su sueño estaba pintado en el cristalde la ventana. Con sangre. Sin embargo, sus padres no consiguieron verlo.
Liana se aproximaba a la puerta de la casa de Flora. Pensaba en si contarle lo que había pasado o no. Podría perder a su amiga, a su única amiga. Y ella lo sabía perfectamente, se agarraba rápidamente a las cosas.Tocó el timbre. Enseguida abrió el padre de Flora la puerta.
-Pasa. Flora está arriba en su habitación.-Subió las escaleras con decisión.
-Hola Liana. ¿Qué tal? ¿A dónde vamos hoy?
-Al ayuntamiento.
-Vale. Es una respuesta un poco rara.
-Escucha. Hoy por al irme a dormir he tenido un sueño y...-Se lo contó todo.
-¿Y que tiene eso que ver con el ayuntamiento?
-¿Y si los dibujos de la piedra no fuesen dibujos?¿Y si fuesen letras? Verás. Mi pueblo ha estado desde hace mucho tiempo aquí. Solo sé que han pasado cientos de cilivizaciones. Es un pueblo de gran importancia histórica. Y todos los idiomas que han pasado están guardados allí. Sin embargo, Nosotras no tenemos acceso.
-¿Y como piensas colarte?
-¿Colarme?¿No vas a venir?
-Todo eso suena muy bien pero...¿Qué intentas encontrar?
-No lo sé. Me siento atraída.
-¿Y por qué te tengo que ayudar yo? No somos amigas ni nada.-Liana se quedó sin decir nada.-Somos solo unas conocidas que para no estar solas estamos juntas. Y seré sincera. Todo esto del misterio no me atrae. Y vamos. ¿En serio quieres que me crea eso de los garabatos? Ya no soy una niña.
-Claro. No importa.-Decía dando marcha atrás pero sin dejar de mirarla a los ojos.-Bueno. Me tengo que ir.-Se inventaba.-Tengo que hacer cosas. Ya nos veremos. Adiós.-Se fue de allí corriendo.
-¡Liana! ¡Espera!-No la hizo caso. Siguió corriendo para que no la viese llorar. Se sentía estúpida. ``¿Cómo he podido ser tan estúpida?´´ Pensaba. No estoy hecha para tener amigos.``Lo destrozo enseguida.-No soy más que una loca.´´-Aún me apetece ir al bosque...- Corrió a su casa. Se encerró en su habitación y juró no intentar ser amiga de nadie más. Juró no salir de su casa nunca, escepto para ir a clase. Era ella. Solo ella la que lo había estropeado todo. Ya le había pasado demasiadas veces. Pero pensó que Flora era diferente, así que fue a la primera que le había contado algo sobre lo que había visto. Juró no volver a hacerlo. Tenía demasiada imaginación. Pero ojalá alguien le creyera, o por lo menos, ojalá alguien viese lo que ella veía.
-Aún me apetece ir al bosque. Con tigo.-Dijo Flora. Pero Liana ya se había ido. Ya no podía arreglarlo. Se hechó encima de su cama. Había perdido a una amiga que iba a serle fiel de la manera que más les podía doler. ¿Por qué tenía que haber aparecido aquel hombre por la mañana? Todo hubiese seguido siendo perfecto. Pero debía pensar en el bien de Liana. Esto era lo correcto.
Flora seguía tumbada en la cama cuando se cayó un archivador de encima de la estantería.
-¿Qué?-Se levantó a recogerlo. Lo metió otra vez allí, pero en cuanto se dio la vuelta volvió a caer, Lo volvió a guardar y cayó un libro. Se agachó para recogerlo. Y volvió a caer el archivador junto con otro.-¿Pero que pasa aquí?-Comenzaron a caer todos los libros hojas sueltas y archivadores.-¿¡Pero que...!?
Enseguida se comenzó a levantar aire...dentro de su habitación. Muchísimo viento que elevaba la hojas sueltas. Comenzaron a girar alrededor de Flora. Cada vez más y más rápido.
-¡Dejadme en paz!-Gritó. Corrió. Pero las hojas la seguían orbitando alrededor de ella. Iban tan rápido que una pasó tan rápido y le tocó la cara que incluso le hizo daño. Abrió la puerta de su habitación Y enseguida cayeron al suelo.-¿¡Qué!?-Se agachó. Todas las hojas habían caido formando medio círculo pero ninguna encima de otra. Como si hubiesen estado colocadas a propósito. En un espacio semejante unas de otras. Algunas eran folios y estaban en blanco. Pero las otras 6 pertenecían a un trabajo que le habían mandado hacer durante el curso.-¿Qué pasa aquí? Las iniciales...-Miró la primera letra de cada hoja, cada una, y en el orden en el que estaban formaban una palabra. Una sola palabra. Letras.-¿En serio? ¡Liana! ¡Tenías razón!- Corrió a por su móvil y la llamó.-Liana. Soy Flora.
-Ya lo sé.
-Escucha. ¿Aún quieres ir a el ayuntamiento?-Liana se quedó sin saber que decir.
-¿Tú quieres ir?
-Si.
-Vale. Ahora te voy a buscar.
-¡No! Quedamos en frente del ayuntamiento.
-Flora. ¿Sabes dónde está?
-Lo averiguaré.
Liana se aproximaba a la puerta de la casa de Flora. Pensaba en si contarle lo que había pasado o no. Podría perder a su amiga, a su única amiga. Y ella lo sabía perfectamente, se agarraba rápidamente a las cosas.Tocó el timbre. Enseguida abrió el padre de Flora la puerta.
-Pasa. Flora está arriba en su habitación.-Subió las escaleras con decisión.
-Hola Liana. ¿Qué tal? ¿A dónde vamos hoy?
-Al ayuntamiento.
-Vale. Es una respuesta un poco rara.
-Escucha. Hoy por al irme a dormir he tenido un sueño y...-Se lo contó todo.
-¿Y que tiene eso que ver con el ayuntamiento?
-¿Y si los dibujos de la piedra no fuesen dibujos?¿Y si fuesen letras? Verás. Mi pueblo ha estado desde hace mucho tiempo aquí. Solo sé que han pasado cientos de cilivizaciones. Es un pueblo de gran importancia histórica. Y todos los idiomas que han pasado están guardados allí. Sin embargo, Nosotras no tenemos acceso.
-¿Y como piensas colarte?
-¿Colarme?¿No vas a venir?
-Todo eso suena muy bien pero...¿Qué intentas encontrar?
-No lo sé. Me siento atraída.
-¿Y por qué te tengo que ayudar yo? No somos amigas ni nada.-Liana se quedó sin decir nada.-Somos solo unas conocidas que para no estar solas estamos juntas. Y seré sincera. Todo esto del misterio no me atrae. Y vamos. ¿En serio quieres que me crea eso de los garabatos? Ya no soy una niña.
-Claro. No importa.-Decía dando marcha atrás pero sin dejar de mirarla a los ojos.-Bueno. Me tengo que ir.-Se inventaba.-Tengo que hacer cosas. Ya nos veremos. Adiós.-Se fue de allí corriendo.
-¡Liana! ¡Espera!-No la hizo caso. Siguió corriendo para que no la viese llorar. Se sentía estúpida. ``¿Cómo he podido ser tan estúpida?´´ Pensaba. No estoy hecha para tener amigos.``Lo destrozo enseguida.-No soy más que una loca.´´-Aún me apetece ir al bosque...- Corrió a su casa. Se encerró en su habitación y juró no intentar ser amiga de nadie más. Juró no salir de su casa nunca, escepto para ir a clase. Era ella. Solo ella la que lo había estropeado todo. Ya le había pasado demasiadas veces. Pero pensó que Flora era diferente, así que fue a la primera que le había contado algo sobre lo que había visto. Juró no volver a hacerlo. Tenía demasiada imaginación. Pero ojalá alguien le creyera, o por lo menos, ojalá alguien viese lo que ella veía.
-Aún me apetece ir al bosque. Con tigo.-Dijo Flora. Pero Liana ya se había ido. Ya no podía arreglarlo. Se hechó encima de su cama. Había perdido a una amiga que iba a serle fiel de la manera que más les podía doler. ¿Por qué tenía que haber aparecido aquel hombre por la mañana? Todo hubiese seguido siendo perfecto. Pero debía pensar en el bien de Liana. Esto era lo correcto.
Flora seguía tumbada en la cama cuando se cayó un archivador de encima de la estantería.
-¿Qué?-Se levantó a recogerlo. Lo metió otra vez allí, pero en cuanto se dio la vuelta volvió a caer, Lo volvió a guardar y cayó un libro. Se agachó para recogerlo. Y volvió a caer el archivador junto con otro.-¿Pero que pasa aquí?-Comenzaron a caer todos los libros hojas sueltas y archivadores.-¿¡Pero que...!?
Enseguida se comenzó a levantar aire...dentro de su habitación. Muchísimo viento que elevaba la hojas sueltas. Comenzaron a girar alrededor de Flora. Cada vez más y más rápido.
-¡Dejadme en paz!-Gritó. Corrió. Pero las hojas la seguían orbitando alrededor de ella. Iban tan rápido que una pasó tan rápido y le tocó la cara que incluso le hizo daño. Abrió la puerta de su habitación Y enseguida cayeron al suelo.-¿¡Qué!?-Se agachó. Todas las hojas habían caido formando medio círculo pero ninguna encima de otra. Como si hubiesen estado colocadas a propósito. En un espacio semejante unas de otras. Algunas eran folios y estaban en blanco. Pero las otras 6 pertenecían a un trabajo que le habían mandado hacer durante el curso.-¿Qué pasa aquí? Las iniciales...-Miró la primera letra de cada hoja, cada una, y en el orden en el que estaban formaban una palabra. Una sola palabra. Letras.-¿En serio? ¡Liana! ¡Tenías razón!- Corrió a por su móvil y la llamó.-Liana. Soy Flora.
-Ya lo sé.
-Escucha. ¿Aún quieres ir a el ayuntamiento?-Liana se quedó sin saber que decir.
-¿Tú quieres ir?
-Si.
-Vale. Ahora te voy a buscar.
-¡No! Quedamos en frente del ayuntamiento.
-Flora. ¿Sabes dónde está?
-Lo averiguaré.