27 de enero de 2014

Amistad mágica, capítulo 14, Isaac el oscuro.

Esta semana estuve enferma y 3 días no pude escribir. Y como no sabía que iba a estar mala perdí otro. Por eso lo publico hoy. Y he tenido que escribir un poco a la carrera. A sí que, aquí lo tenéis. Tarde.

Flora iba a buscar a Liana. ya había encontrado el libro que buscaba. Deseaba enseñárselo. Pero en ese momento oyó un ruido. Se movía rápidamente por entre las estanterías. Estaba asustada. Y cada vez se asustaba más y más. Y al fin. De detrás de las estanterías... un conejo.
-¡Hola conejito! ¿Qué haces aquí? ¿Eh?-Flora se aproximo para acariciar al conejo. Movió algo colgado del cuello del conejo. Era una medalla. En ella ponía Poppy.-Liana.-Murmuró. El conejo la mordió.-¿Has sido un conejo realmente malo ¿verdad?-Flora sacó la bolsita de polvo de su bolsillo. Cogió un poco de polvo y volvió a guardar la bolsita.-Muestrame el el libro del conejito Poppy.-El polvo seconvirtió en una bola plateada que se movía por el pasillo interminable, la zona de biografías, y más hacia dentro.-La bronca que le voy a echar...-Murmuraba. Cuando llegó a esa zona, vio a lo lejos unas escaleras hacia abajo.-Tengo una mala sensación. Flora bajó inmediatamente las escaleras.-¡Liana!-La llamaba. Notó una cosa biscosa que le agarraba la pierna. Rápidamente notó lo mismo en la otra pierna y en las muñecas. Con una enorme fuerza la tiraron hacia atrás. Casi no podía ver las estanterías de la velocidad, la mismo tiempo que la habían elevado unos centímetros del suelo, que se transformaban en metros al pasar por varias escaleras. Sintió un fuerte golpe en la espalda y un poco en la cabeza. Abrió los ojos todo estaba como distorsionado y veía doble. Incluso triple. Cerró los ojos con fuerza durante unos segundos. Luego los abrió y todo estaba mejor. La bola de luz la había seguido, pero se veía poco por la oscuridad que emergían los libros. Vio otra luz en el suelo. Era un libro. Pero no pudo leer que ponía por que estaba medio abierto hacia arriba. Oía a alguien que respiraba fuertemente a su izquierda. Miró en esa dirección. Era Liana.
-Por fin vienes a ayudarme. ¿Qué clase de seres tienen cosas asesinas en una biblioteca?
-Eso lo provocan los fantasmas oscuros cuando quieren.
-No lo arreglas.
-Salen cuando un idiota lee el título de la biografía. Es decir, el nombre.-Liana rio con una risa tonta y una cara de ``ups´´.
Una sombra se movía rápidamente por la oswcuridad.
-¡Sombras!-Exclamó Flora.
-¡No! ¡Soy yo! ¡Isaac! ¿Te asombra verme de nuevo hadita?
-¿Os conocéis?-Preguntó Liana.
-Fuimos novios.-Respondió Isaac. Por fin se dejaba ver.
-Discusiones de pareja. Yo casi que me voy.-Dijo Liana pero no fue capaz a moverse ni tan solo un milímetro.
-No te conozco.-Respondió Flora.
-Aún no.-Corrigió.-En el último día de su vida.-Señaló a Liana. ¿Pero por qué esperar? Hagamos que la profecía se desate antes de lo previsto.-Se acercaba lentamente a Liana.
-¿¡Qué profecía!?-Gritó.
-¿Para qué lo quieres saber... si en unos segundos vas a estar muerta?-Flora intentaba moverse antes de que pudiese hacer daño a Liana y salvarla, pero le resultaba imposible. Liana tan solo intentaba huir. Estaba a tan solo unos centímetros de tocarle la piel.
-No. Por favor.-Suplicaba. Ante aquella súplica Isaac tan solo dijo.
-Amo a la gente que dice por favor.-Le puso la mano sobre la mejilla.-Tan humana... tan débil...-Quitó la mano de su mejilla. Se llevó las manos a su cuello. Se quitó un collar que llevaba colgado. Era una piedra negra.
-Pensaba que los chicos de la Edad Media no llevaban joyas.-Comentó Liana. El caso era perder todo el tiempo posible.
-No es un collar.-Rió.-Es mi cuerpo.
-No lo entiendo.-Dijo.
-Es un fantasma.-Respondió Flora.-Este lo conjuraste tu, pero normalmente los fantasmas no pueden pasar al otro lado sea por la razón que sea. Si alguna vez lo consiguiese tan solo quedaría ese collar. Por eso lo tienen que llevar siempre puesto.
-Pero si se la pongo a alguien vivo, tu alma quedaría gritando dentro de él, atrapada, para siempre, gritando en la oscuridad.-Estuvo a centímetros de ponérselo, pero oyeron un disparo y Isaac el oscuro se derrumbó al suelo. Liana miró al suelo. El libro en el que ponía su nombre estaba abireto. Si Isaac había salido del libro al leer su el título, porque no...
-Ella.-Dijo una persona. Era una chica bastante morena, no era alta, pero tampoco baja, tenía el pelo recogido en una coleta y marrón oscuro, casi negro. Tenía una herida el costado y otra en el cuello. Sostenía una pistola con la que había disparado a Isaac. Tenía unos 20 años, poco más. Al principio no la reconoció, pero luego el parecido fue innegable, era ella ¿Desde cuando...?-¿...Me pongo yo coletas?-Por alguna razón ella recordaba todo le que...-...pienso.-Y le gustaba terminar.-...Las frases.-Liana puso mala cara.-Revivir toda tu vida en el último segundo de tu vida, te hace recordar.
-Pero si eres... muy joven.-Dijo muy bajo, casi en un susurro.
-Almacenes y óperas... mala combinación.-Dijo como si no le importase, como si fuese bueno, pero esos grandes ojos tristes decían lo contrario... Un momento, eran grises, no marrones.-Todos los fantasmas los tienen.-Los señalo.
-¿Puedes dejar de hacer eso?
-No.-Guardó la pistola por fin en su guardador de armas (``Si... En serio, puedo vivir toda mi vida felizmente sin saber como se llama.´´) junto a su placa. Una placa de policia.-Se siente muy bien cuando es al revés.-Comentó.
-Muy bien Liana. ¿Nos ayudas?-Dijo Liana. (``Esto es muy extraño de escribir´´).
-No... puedo.-Respondió.-Si estuviesen aquí los 2 para verme...
-Es un fantasma de la luz, no puede hacer lo que hizo Isaac, él es uno de la oscuridad pueden hacer casi cualquier cosa. Los de la luz pueden,... atravesar objetos,... hacerse invisibles,... y son,... inmortales. Lo único que no pueden hacer los de la oscuridad es ser inmortales.
-Maquinas indestructibles,...-Murmuró.-Sigo sin saber como alguien vivo puede matar a uno.-Liana el fantasma se acercó.-¿Está muerto?-Preguntó.
-No.-Respondió Liana la joven.-A veces la gente duerme la siesta después de un disparo en la cabeza.
-Ya decía yo que oía ronquidos.-Bromeó. Cogió su libro y comenzó a pegar golpes a los tentáculos para que las soltasen con él. Pero no funcionaba.
-No has cambiado nada.-Comentó Flora al contemplar como resolvía los problemas.
-Si te sirve de consuelo,... yo soy la más normal de su futuro.
-¿Con que clase de personas...?-Preguntaba Flora.
-Bueno no importa.-Cambió de tema rápidamente.- Tal vez... con una... cosa... podría hacer algo... y conseguir sacaros.
-Yo también había llegado a esa conclusión, gracias, futura yo.-Dijo Liana con sarcasmo.
-Voy a ver que encuentro.-Salió corriendo, Flora se preguntaba si sería a propósito. Iba a atravesar las estanterías de los libros para tardar menos pero se detuvo. Movió su mano derecha lentamente y comenzó a atravesarla lentamente. Al comprobar que podía hacerlo, corrió de nuevo. La vieron desaparecer. Enseguida volvió con una espada decorativa en sus manos.-Tal vez con esto pueda hacer palanca.
-Si no nos matas.-Murmuró Liana
-Por eso pruebo primero con ella-Señalo a Flora.
-¡Eh!-Exclamó.
-Si la mato a ella yo no estaría aquí. Y como no recuerdo mucho de esta parte de mi vida, ¿verdad Flora? Pues no importa.
-¿Por qué no lo recuerdas? Si antes completabas mis pensamientos en voz alta a la perfección.
-Tal vez no prestabas mucha atención. Es culpa tuya.-Liana se acercaba a Liana (``Me encanta!!´´) y a Flora. Oyeron un movimiento. Algo que se movía. Pero no había nada en el suelo, nada escepto el libro.
-¿Donde está Isaac?-Preguntó Liana la joven. Una fuerza tiró a Liana la fantasma hacia atrás, la espada cayó al suelo. Una sombra se movía a toda velocidad por el suelo, se detuvo en frente suyo y se convirtió en Isaac. Liana estaba arrinconada contrala pared y no podía mover las piernas.
-Si sales tu, la profecía se cumpliría de repente. Una Liana que ya ha muerto y ha vivido la profecía.
-En ese caso, no salgo. No quiero morir 3 veces.
-No hace falta, yo mismo te sacaré de aquí.
-Bueno, aún no sabes que soy policía. ¿Qué pasa si te disparo?
-No tienes balas. Solo tenías esa.
-Pero tengo una porra.
-Puedo atravesar objetos.
-No es para tí.-Tiró la porra y con una increíble puntería le dio en la cabeza a Liana. El suelo templó, Isaac cayó al suelo y las 3 quedaron liberadas.-¡Corred!-Gritó. Las 3 huyeron hacia la parte más iluminada.-¿Quién necesita estar vivo cuando me sigue pasando lo mismo que cuando estaba viva?
-¿Corres mucho en su futuro?
-Si.
-¿Por qué?-Liana pensó la respuesta y contestó con una palabra, solo una.
-Spoilers.-Isaac se apareció delante de ellas.-¡Hey! Ahora mismo íbamos a buscarte. Viejo amigo.-Dijo fingiendo alegría.
-Tu te vas a venir conmigo.
-Pero antes una cosilla. Una pregunta. ¿Posees magia?-Les hizo un gesto con la cabeza para que siguiesen corriendo.
-Si. Y eso ya lo sabes.
-¿Fuiste un mago?
-Si.
-¿Mataste gente normal? ¿Niños? ¿Un niño rubio de ojos azules?
-Si. A que viene esto?
-Es todo lo que necesitaba saber.
-¿Por qué?
-Por que no eres el único que ha salido de la Edad Media. Cuando la magia era perseguida.-Isaac se giró y en ese momento recibió un sartenazo en la cabeza que le dejó inconsciente.-¡Gracias!
-De nada.-Era Narco el cazador. Se agachó. Le echó veneno en la oreja e Isaac murió.-Meteré al resto de los fantasmas en sus biografías, vete contigo misma. Nunca soporté a los brujos, jamás lo haré. Y ten cuidado. Hay un conejo horrible suelto que no para de morderte si te encuentra.-Liana rió.-¿Cómo supiste lo de mi hijo?-Si le hubiese dicho la verdad, probablemente las consecuencias no hubiesen sido muy agradables para ella. El era un cazador. Perseguía la magia.
-Esa chica de allí era yo de mi pasado. La chica que nos liberó. Seguí investigando.-Con esta respuesta Narco se dio por satisfecho.-Por cierto. Gracias. Yo misma volveré a mi libro cuando acabe. Tengo que asegurarme de que no cambia el tiempo. Que no le ocurra nada. A ninguna de las 2.-Mintió. Narco asintió creyéndoselo y sonrió, luego, Liana se alejó de allí.

Liana y Flora la esperaban en la puerta.
-Has tardado mucho pensé que...-Dijo Flora con los ojos con tantas lágrimas que se podía nadar en ellos.
-No te preocupes, no puedo morir ya ¿recuerdas? Aquí tenéis el libro que necesitabais. Lo encontré en el suelo tirado cuando volvíais.-Liana le sonrió.
-¿Qué hay en mi futuro?-Preguntó Liana con una voz infantil sin poder resistir preguntárselo. Ella sonrió. Consiguió encontrar las palabras exactas para que se sintiese satisfecha.
-Amistad.-Liana no tenía amigos. esa palabra le bastaron.-No quiero ser grosera. pero teneis que iros. el tiempo corre.
-Espera. ¿Cual es la profecía?-Liana dudaba en si contársela o si no. Miraba una y otra vez a Flora, luego a los ojos de la otra Liana y finalmente se miraba a sí misma.
-Solo puedo decirte que supuestamente morirás en ella, pero eres más fuerte,... somos más fuertes que ella.-Miró a Flora.-Créeme, esto te ayudará mucho en el futuro.
-Liana.-La llamó Flora.-Tenemos que irnos. La batalla...
-Si. Lo sé.-Se le pasó algo por la cabeza. Algo gracioso por la expresión de su cara.-Pasadlo bien,chicas.-Nadie rio.-En mi cabeza sonaba mejor.-Justificó.Se despidieron. Abrieron la puerta de la biblioteca.
-¿Seguro que no quieres venir?-Preguntó Flora, aún con la puerta abierta.
-Si saliese, sería real y la profecía se desataría con migo. No es bueno. Sobre todo aquí.-Flora asintió. Y cerraron la puerta. Liana se quedó sola.-Os echaré de menos,..-Y se guardó los nombres de las personas que quería pronunciar con todo su corazón para evitar romper a llorar. Pero ocurrió otra cosa, Liana se desvanecía de la biblioteca sin poder evitarlo antes de entrar a su libro. Se volvía cada vez más y más translúcida hasta desparecer. ``¿Qué está ocurriendo?´´ Se preguntaba.

13 de enero de 2014

Amistad mágica, capitulo 14, la biblioteca

El otro día estaba nerviosa y lo publiqué por error cuando estaba escribiendo... Si...

Las puertas eran casi tan grandes como su casa y brillaban más que el sol. Flora empujó una puerta con todas sus fuerzas. Al ver que no podía Liana la ayudó. Entraron rápido:
-Gracias-Le agradeció.
-De nada.-Respondió ella.
Los pasillos eran inmensos. No se veía el final y eso que era todo recto. Por dentro las paredes no brillaban, pero había lamparas que al igual que las de el camino brillaban de un color más anaranjado. Flora la cogió de la mano y la llevó a una puerta que había a la izquierda. Era de madera y no muy impresionante, pero todo cambió cuando Flora abrió la puerta.
Era impresionante. Parecía infinito. Había miles de estanteríasde libros y unas cuantas mesas a la derecha. No había bibliotecario en la mesa del bibliotecario. Lo que más le llamó la atención fue que a su izquierda había innumerables plumas escribiendo solas unos libros y cuando se acababa la hoja de uno aparecía otra de repente. Nunca paraban de escribir. Había unas escaleritas que llevaban arriba, había miles de pisos pero podía ver el techo, era una cúpula en la que había dibujada 3 espadas boca abajo en el centro, una de ellas clavada en una piedra, por la cúpula entraba una luz dorada, parecía el sol, aunque no podía ser ya que era de noche, debía de ser un hechizo. Cuando acababa la cúpula solo había un techo normal y corriente, azul también. Las paredes eran de un azul frio pero hermoso y Liana no podía contar cuantas estanterías había.
-¿Cómo puede caber esto aquí dentro?
-Es más grande por dentro.-Flora la miró a la cara.-Ni se te ocurra bajar al piso de arriba, o acercarte a la zona oscura. Yo voy a buscar lo que quiero mirar, cuando lo encuentre te vengo a buscar. En el piso de arriba hay algunos libros de misterio y estas cosas que te gustan a ti, mira a ver si ves alguno que te guste y lo lees. No quiero verte lejos de esta zona. A si que cuando encuentres lo que quieres leer, te sientas en esa mesa.-Señaló la mesa que tenían al lado.-¿Me has entendido?
-Si.-Dijo Liana un poco aburrida. Flora se alejó y Liana murmuró para sí.
-Piso de abajo... Me pregunto qué habrá-Dijo alejándose.

A pesar de que le sonaba maravillosamente lo de piso de abajo Liana no fue en su busca. Hizo lo que Flora le dijo que hiciera. Pasaban los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses, los años... O al menos a ella le parecía que pasaba así el tiempo. Lento y sin nada interesante que hacer. A ella le encantaba leer, pero ese libro era aburridísimo y tenía que levantarse para coger otro, a si que segía allí, leyendo.
-¡Hola!-Le dijo una chica rubia de unos 16 años.-De nuevo.
-Hola...-Dijo Liana pensativa.-¿Perdona nos conocemos?
-Si. Soy Sofía. La de la batalla.-Dijo Sofía extrañada de que no la conociera.
-¿Batalla?-Preguntó también extrañada.
-Hace unos años. Las sombras, las espadas...
-La amiga de Shelly.-Segía intentando que recordara.
-Lo siento. No... lo recuerdo.
-¡Sofía!-La llamó otra chica rubia pero de la apariencia de nueve años.-Eso aún no a ocurrido. Estás en el pasado ¿recuerdas?-Susurraba.
-Lo he oído.-Dijo Liana.
-No reveles nada. Tanto a ella, como a mí.-Seguía murmurando la chica.-Voy a buscar un libro. ¡Quédate aquí!-Le ordenó.
-Vale.-Dijo ella aburrida y contemplándola con cara de pena como se alejaba.
-Sofía entonces.
-Si. Tu eras... Lidia, Lía, Linda...-Intentaba buscar su nombre.
-Liana.-La corrigió.
-Liana. Eso.
-¿De verdad eres del futuro?-Preguntó Liana.
-¿Se nota mucho?
-Un poquito. ¿Cómo es?
-Pues los extraterrestres han conquistado la Tierra y estamos todos exclavizados.-La sonrisa de Liana se borró de repente.
-¿En serio?
-No. Solo hay un dios malvado que me persigue.
-Am... ¡Qué interesante!-Fingió el fingimiento de entusiasmo.
-Si. Es que soy la elegida.
-Según unas piedras yo también. Algo sobre un chico gris.-La sonrisa de Sofía se borró en un instante.
-¿Chico gris? Él está muerto.
-¿Quién es?-Sofía cogió aire para pronunciar su nombre.
-¡Lo he encontrado!-Gritaba la chica. Sofía se levantó y corrió hasta su amiga.
-¿Lo tienes? Muchas gracias Shelly.-Miró a Liana por última vez.-Encantada de haberte conocido. Y gracias por salvarme la vida.
-De nada.-Contestó Liana sin saber muy bien por qué. Las 2 se alejaban y oyó a Shelly o como quiera que se llamase comenzar a preguntar.
-Oye. ¿Hay alguna razón por la que  no acudas a mi yo futuro en vez de...?-Y cerraron la puerta. Liana se levantó para buscar otro libro. Leyó Cazadores de sombras: Ciudad del fuego celestial y decidió cogerlo. (``Si me estoy leyendo la saga´´) De camino de nuevo a la mesa, Pasó la mirada por la estantería que había al lado. Se le cayó el libro al suelo al leer el título de uno. Liana Martinez Escudero.
-¿Qué?-Recogió el libro del suelo y lo posó sobre la mesa. Cogió una silla para cogerlo pues no llegaba. Abrió por la primera página. Ponía pluma 62 y 53. Pasó a la siguiente página. Decía exactamente el segundo, el minuto, la hora, el día, el mes y el año de su nacimiento. Cerró el libro asustada. Luego lo volvió a abrir por una página al azar. Leyó: ``Cierra el libro asustada, lo vuelve a abrir, lee cierra el libro asustada...´´ Cierra el libro.-¿Qué?-Lo piensa.-¿¡Qué!?-Cierra el libro, lo coge en la mano y se encamina en busca de Flora. La llamaba. Pero no había respuesta. A medida que avanzaba, había menos luz. Pasaba la mirada por los libros y leía los títulos. ``Arcelia Ballesteros Mata´´ Esa la chica que le hacía la vida imposible. ``Cassier Jurado Velazquez, Rayan Pena Olivares, Narco el cazador...´´ La volvió a llamar. Pero tampoco hubo respuesta. ``El conejo Poppy´´ Se topó con unas escaleras de piedra. Eran tan solo 5 y decidió bajarlas. La volvió a llamar. ``Isaac el sombrío´´ Leyó. Le recordó al nombre del mensaje. La persona que había muerto.
-¡Liana!-Ella se giró. Era Flora.
-Te estaba buscando.
-Ya lo he comprobado. Vámonos de aquí.
-¿El libro?
-Es que, estoy cansada. Ya buscaremos luego.
-¡Tú quisiste venir a esta hora!
-Pero no sabía que me iba a cansar.
-Vale. Vámonos.-Dieron unos cuantos pasos y Liana cambió de tema.- Encontré esto. Es un libro. Tiene mi nombre.-Le mostró el libro.-Tiene mi vida escrita.
-Leelo.-Le sugirió.
-Antes quería enseñártelo, por si era peligroso y eso.
-Es muy seguro. Si yo encontrase el mío lo leería. ¿Quién sabe lo que me depara el futuro? Las cosas que podría evitar.
-Suena muy exitante. Lo leeré más tarde. Aquí no veo bien. Creo que también está aquí el nombre de Isaac, el que estaba en las piedras. Y una compañera de clase. Tal vez no sea la única. Podríamos coger el de Isaac para descubrir algo más.
-No creo que sea necesario. En internet aparece todo.
-Estoy segura que si en google pongo Isaac el sombrío sale de todo menos Isaac el sombrio.-Flora rio.- Aquí tus ojos parecen grises.-Comentó Liana.-Bueno da igual. Cojo el libro y nos vamos.
-Vale.-Cogió el libro. Llevaba los 2 libros en la mano. Cuando hubo más claridad, Abrió el libro por una página cualquiera. De él salió humo negro. Flora se volvió negra como una sombra. Se volvió más alta y menos delgada. Cambió completamente a un chico rubio de pelo rizado se volvió a transformar en una sombra y volvió a ser ella.
-¡No podías mantener el libro cerrado hasta que saliésemos!-Volvió a tomar forma de el chico. La apuntó con su mano a punto de cerrarse en un puño. La retiró enseguida. Como si quisiese, pero debiese.-Puedo adelantar la profecía si me da la gana.-Liana corrió todo lo que pudo por donde había venido. Subió las escaleras. Pero cuando llegó a la cuarta era como si una especie de escudo le impidiera pasar. Se giró. Corrió hacia un lado. Pero tropezó con algo que no vió. Sintió como si una especie de tentáculo la agarrase de la pierna. Tenía miedo de mirar atrás. Así que usó toda su fuerza para escapar. Pero sentía que cada vez le apretaba la pierna más fuerte. Consigió ponerse en pié con tan solo una pierna. Decidió mirar atrás para poder sacársela. Pero ya era tarde. Antes de consegír mirar atrás, otro tentáculo la agarraba fuerte del brazo y los 2 la tiraron atrás con tanta fuerza y velocidad que no tocaba el suelo. No veía nada. Solo sabía que la estaban empujando atrás. Al final de la biblioteca.

12 de enero de 2014

Amistad mágica, capitulo 13, la explicación

Liana y Flora habían aparecido en un camino de piedras. Estaba anocheciendo. A cada lado del camino había farolas de piedra con hermosos dibujos esculpidos y cuya luz daba un tono anaranjado. A lo lejos, al final del camino, Se veía una ciudad. Los edificios no eran rectangulares y de lo que quiera que estén hechos, si no que la mayoría eran cilíndricos y unos pocos en forma de rombo. Los edificios más cercanos, sus paredes brillaban plateado, haciendo que pareciese un lugar de ensueño. Uno de los edificios, uno de los más grandes en vez de brillar plateado brillaba dorado. Y los edificios que más lejos estaban parecía que brillaban negro. Es decir, que en vez de luz, expulsaba oscuridad. Liana miró a su alrededor. Los árboles no eran encinas como las de su pueblo. Era un bosque diferente, lleno de rosas y helechos, pero todos ellos parecían enormes o tal vez ella fuese muy pequeña. Pero más allá solo había oscuridad. Liana no sabía que decir, Flora lo notó enseguida:
-Puedes decir es bonito.-Bromeó.
-Es bonito.-Repitió.
-Tómate tu tiempo.-Flora se sentó. La cara de Liana no era de susto, ni de sorpresa, ni de ver algo maravilloso o horrible. Si no más bien estaba solo mirando, intentando comprender.-Antes era más bonito.-Liana seguía mirando la ciudad agena a todo. Al rato Liana dijo.
-Tengo la sensación de que me mentiste sobre la pulsera.
-Depende del color que saliese eras una cosa u otra. Pero naranja no significa nada.
-¿Y rojo?
-Hechicero o brujo.
-¿Y amarillo?
-Corazón puro.-Liana la miró.
-Flora, ¿sabes que el naranja es la mezcla de rojo y amarillo?
-¿En serio?-Decía flipando.
-Si.-Dijo Liana. El silencio volvía.
-Yo pensaba...-Cambiaba de tema Flora.-... que dirías otra cosa respecto a mi, respecto a la ciudad...
-Es que no se que decir.-Afirmaba Liana. Flora se puso en pie.
-¿Vamos?-Dijo haciendo una señal con la cabeza. Liana asintió y se encaminaron hacia la ciudad.

Flora y Liana pasaban por las calles de la ciudad. Liana posó su mirada en cada edificio que pasaba. Cuando te acercabas a uno el brillo no era solo plateado. Si no que a a veces se veían otros colores. Pasó su mano por un edificio. Después se fijó en que salían pequeñas chispas plateadas que iban explotando a medida que descendían al suelo. Miró su mano. Parte del brillo estaba ahora en su mano e iba desapareciendo poco a poco.
No había ni un alma por la calle, escepto ellas 2.
-¿Dónde están todos?-Preguntó Liana. En ese momento vió que Flora estaba más alante que ella y corrió un poco para alcanzarla.
-Han huido. O están luchando.
-¿A dónde vamos nosotras?
-A la biblioteca. Creo que ya se donde buscar.
-¿Está muy lejos?
-No. Es el edificio que brillaba dorado.-A Liana se le pasó la imagen de la ciudad por la cabeza.
-Eso es lejos.-Añadió. Liana recordó los árboles tan grandes que había.-¿Por qué hemos encogido?
-Cuando usas el polvo para teletransportarte aquí, es como si salieses a otro mundo. No has encogido, los árboles aquí son mas grandes. Es como un mundo dentro de otro mundo.-Explicaba.
-¿Y las hadas venís de ese mundo?
-No. Lo encontramos y nos quedamos aquí a vivir. Aunque a veces se cuelan animales o niños. Nadie sabe todavía por qué aparecen. Pero ocurre y sin necesidad de polvo.
-¿Qué haceis cuando encontrais a un niño?
-Nadie puede saber el secreto. Lo matamos.-Liana se asustó. ¿Que le pasaría a ella entonces? ¿La iban a matar? Si son capaces de matar a un niño deben ser capaces de matarla a ella... Notó que Flora se estaba riendo. La había tomado el pelo.
-¡Flora!
-No, hombre no. ¿Cómo ibamos a matarlo? Le llevamos de vuelta. Es solo un niño. A lo largo de su vida al final de su vida creerá que habrá sido solo un sueño o que se lo ha imaginado o simplemente se olvida de ello. Aunque no completamente. Nunca puedes olvidar del todo a una criatura mágica.-El silencio volvía, pero a medida que avanzaban se oía algo, un quejido, algún grito.
-¿Por qué vamos a la biblioteca?¿Qué tiene de especial ese sitio?
-Es complicado de explicar. Aparte de que está prohibido contárselo a los menores de 15 años.
-¿Y por qué tu lo sabes?
-No soy humana. La diferencia de apariencia de edad entre nuestras especies es diferente. No tengo 12 años como tu. Tengo 16 años.
-¡16!-Exclamó.
-Si. No hables muy alto, pueden oírnos.-Liana se quedó pensando.-Las sombras pueden oírnos. Vendrán a por nosotras si nos oyen.
-Si eres un hada...-Susurró-...¿Dónde están tus alas?-Flora se quedó mirándola.
-Solo las sacamos cuando vamos a volar.Y de todas maneras necesito ropa que me deje libre la espalda. ¡Mira!-Exclamó de repente ella.- Ahí está. La biblioteca.

5 de enero de 2014

Amistad mágica, capitulo 12, según Flora (2)

FELIZ AÑO NUEVO!!... Y reyes...
Por ser la primera entrada del año, os doy una pista. Una pista de por un lado Amistad mágica y por otro de la siguiente parte de Magic me.

Si adivinais lo que es (``¿He dicho alguna vez que se me da mal el paint?´´) pues la teneis.


¿Sabéis lo que es? Dejadlo en los comentarios (``Digo yo que por una vez no os matará´´)

El mismo elemento sale en las 2 cosas, aunque sean diferente. No iba a hacer la misma imagen con pequeños detalles diferentes. Asi que con una imagen para las 2 vale.

Liana se sentaba en la cama de Flora. Ella estaba de pie, buscando las palabras adecuadas o tal vez insegura:
-¿Qué querías decirme?-Flora la miró fijamente, asustada.
-¿Tienes tiempo? Me refiero a si vas a llegar tarde.
-No. Mis padres no están hoy en casa así que...
-Los míos tampoco. ¿Vendrán muy tarde?
-Mañana.-Flora la miró todavía decidiendo si contárselo, o no.-Soy... No... Es una larga historia.

``Me mudé aquí por que lo que en realidad estaba haciendo era huir. Mi padre, mi madre, mi hermano y yo. Huiamos de la guerra, del miedo, de la oscuridad... de las sombras.Era una agente doble, te ayudaba a tía descubrirlo, por que estás relacionada con esto mucho más delo que imaginaba. Y por otra parte ,... ayudaba a... mi pueblo. Están infestados de ellas. Mi familia está escondida.Nadie sospecharía de un pueblo en el que no pasa nada interesante. Pero si pasa algo. Pasas tú, Liana. Aquí no hay sombras. ya lo comprobamos antes de venir. Pero entoces te conocí a ti. Mi padre dijo que veía algo raro en ti. En tus ojos, vio miedo, pero valentía, era como si estuvieses allí, pero no estuvieras. Como si estuvieses mal, pero debieras estar allí. Pensó que podrías ser otra sombra, disfrazada, así que me advirtió de que no me descubrieses. Aún así fui contigo. Aquella misma tarde confirmé que no eras una sombra, eras humana, pero... veías cosas que yo no podía ver, y eso es imposible por que yo...´´
``Pensé solo por un instante que eras una corazón puro. Son personas que tienen poderes y no los pueden controlar. Aún así más fuertes que las brujas, extintas.´´
``Sin embargo, aunque sea una locura... cuando encontramos aquella primera pieza, aquella roca... y aquel nagno nos hizo una referencia,... es la criatura. No había pensado que no te has educado en esto. Cuando la criatura hizo aquella reverencia, solo por un instante pensé que eras una bruja. Luego vi tu buen corazón y pensé que eso no era posible. No podías ser... una... bruja... No hay brujas buenas, a esas se les llamaba hechiceras. Pero los nagnos solo obedecen a las criaturas oscuras, aparte de que lo hubieses sabido de pequeña. Es hereditario.´´
``Pasaba el tiempo. A veces tirabas a ser una corazón puro, otras una bruja y otras una hechicera. Pero también una chica normal. Cuando nos metimos en aquella cueva de debajo del monumento, por ejemplo, nos encontramos una piedra roja. Parecías hechizada. Cuando ven esa clase de piedra los humanos son hechizados. Esas piedras rojas son protectoras. Si las tocas vas directamente al objeto que estas protegiendo. Si lo tocas, mueres. Pero tu solo te desmallaste. Eres más resistente Liana, haces cosas imposibles, incluso para mi. A mi me hubiese afectado por tiempo, si la hubiese tocado... tendría tan solo 2 minutos y ya no estaría aquí. Liana, yo soy...´´
``Cuando estábamos en el ayuntamiento. Me fijé en el escudo. El simbolo de arriba a la izquierda, quiere decir magia. El león rugiendo,significa el poder de lo puro. Las espadas cruzadas, el poder material.Y la llama de fuego, purificar, o eliminar. Es decir eliminar la magia y que el poder material es más fuerte y más puro. Liana, yo, yo...´´

-Me lo vas a decir o...-Decía Liana.
-Es que yo... estoy bajo juramento. n el mismo momento en el que lo diga, todo el mundo los sabrá en cuanto pronuncie las palabras que lo he dicho y vendrán a por mi. Está prohibido.
-Claaaaro... Pues no me lo cuentes.
-Pero es que... verás, como te dije al principio, escapamos de la guerra, ví morir a mi otro hermano mientras escapábamos. Fue entonces cuando comprendí que necesitábamos ayuda. Esta mañana mi padre recibió un mensaje de que necesitaban refuerzos. Se fueron a ayudar los 3. Mi padre, mi madre y mi hermano. Me dejaron aquí. Aún así, no aguantaremos mucho. Necesitamos ayuda. Liana, tu podrías ser esa ayuda.
-¿Contra qué lucharíamos?
-Sombras.
-Pero... No podría estar fuera y que mis padres no se den cuenta. No me gustaría precuparlos.-Añadió.
-Y... si pudieses estar exactamente cuando partimos.
-Bueno pues... supongo. ¿Pero y si no volvemos?
-¿Y si eres inmortal?
-Y tu... ¿por qué crees eso?-Preguntó.
-Todavía no te has muerto.-Liana cogió aire por la nariz y lo hechó lentamente por la boca. Flora se arrodilló ante ella.-Liana. Por favor.-Suplicaba.- No quiero perder a mi pueblo. Necesito tu ayuda. No quiero que lo último que les haya dicho a mis padres sea ``¿¡Y me vais a dejar aquí!?´´-Liana cogió aire por la boca rápidamente y lo hecho por la boca.
-Tu tampoco te has muerto todavía.-Liana se mantuvo callada un segundo.- Está bien. Os ayudaré.-Se dibujó una sonrisa en la cara de Flora. Se puso en pie. Sacó algo del bolsillo de su pantalón.
-Ponte de pie.-Mostró un saquito pequeñito.
-¿Que es eso?-Preguntó Liana haciéndole caso.
-Polvo.-Respondió rápidamente ella. Sacó un polvo dorado, que brillaba como un diamante.
-¿Polvo?
-Esto es lo que soy. Completamente, desde siempre.-Colocó un poco de polvo entre su mano izquierda y la de Liana.-Cierra los ojos.
-¿Eres polvo?
-No. Soy un hada.-Y desaparecieron de la habitación con una luz.