Liana y Flora habían aparecido en un camino de piedras. Estaba anocheciendo. A cada lado del camino había farolas de piedra con hermosos dibujos esculpidos y cuya luz daba un tono anaranjado. A lo lejos, al final del camino, Se veía una ciudad. Los edificios no eran rectangulares y de lo que quiera que estén hechos, si no que la mayoría eran cilíndricos y unos pocos en forma de rombo. Los edificios más cercanos, sus paredes brillaban plateado, haciendo que pareciese un lugar de ensueño. Uno de los edificios, uno de los más grandes en vez de brillar plateado brillaba dorado. Y los edificios que más lejos estaban parecía que brillaban negro. Es decir, que en vez de luz, expulsaba oscuridad. Liana miró a su alrededor. Los árboles no eran encinas como las de su pueblo. Era un bosque diferente, lleno de rosas y helechos, pero todos ellos parecían enormes o tal vez ella fuese muy pequeña. Pero más allá solo había oscuridad. Liana no sabía que decir, Flora lo notó enseguida:
-Puedes decir es bonito.-Bromeó.
-Es bonito.-Repitió.
-Tómate tu tiempo.-Flora se sentó. La cara de Liana no era de susto, ni de sorpresa, ni de ver algo maravilloso o horrible. Si no más bien estaba solo mirando, intentando comprender.-Antes era más bonito.-Liana seguía mirando la ciudad agena a todo. Al rato Liana dijo.
-Tengo la sensación de que me mentiste sobre la pulsera.
-Depende del color que saliese eras una cosa u otra. Pero naranja no significa nada.
-¿Y rojo?
-Hechicero o brujo.
-¿Y amarillo?
-Corazón puro.-Liana la miró.
-Flora, ¿sabes que el naranja es la mezcla de rojo y amarillo?
-¿En serio?-Decía flipando.
-Si.-Dijo Liana. El silencio volvía.
-Yo pensaba...-Cambiaba de tema Flora.-... que dirías otra cosa respecto a mi, respecto a la ciudad...
-Es que no se que decir.-Afirmaba Liana. Flora se puso en pie.
-¿Vamos?-Dijo haciendo una señal con la cabeza. Liana asintió y se encaminaron hacia la ciudad.
Flora y Liana pasaban por las calles de la ciudad. Liana posó su mirada en cada edificio que pasaba. Cuando te acercabas a uno el brillo no era solo plateado. Si no que a a veces se veían otros colores. Pasó su mano por un edificio. Después se fijó en que salían pequeñas chispas plateadas que iban explotando a medida que descendían al suelo. Miró su mano. Parte del brillo estaba ahora en su mano e iba desapareciendo poco a poco.
No había ni un alma por la calle, escepto ellas 2.
-¿Dónde están todos?-Preguntó Liana. En ese momento vió que Flora estaba más alante que ella y corrió un poco para alcanzarla.
-Han huido. O están luchando.
-¿A dónde vamos nosotras?
-A la biblioteca. Creo que ya se donde buscar.
-¿Está muy lejos?
-No. Es el edificio que brillaba dorado.-A Liana se le pasó la imagen de la ciudad por la cabeza.
-Eso es lejos.-Añadió. Liana recordó los árboles tan grandes que había.-¿Por qué hemos encogido?
-Cuando usas el polvo para teletransportarte aquí, es como si salieses a otro mundo. No has encogido, los árboles aquí son mas grandes. Es como un mundo dentro de otro mundo.-Explicaba.
-¿Y las hadas venís de ese mundo?
-No. Lo encontramos y nos quedamos aquí a vivir. Aunque a veces se cuelan animales o niños. Nadie sabe todavía por qué aparecen. Pero ocurre y sin necesidad de polvo.
-¿Qué haceis cuando encontrais a un niño?
-Nadie puede saber el secreto. Lo matamos.-Liana se asustó. ¿Que le pasaría a ella entonces? ¿La iban a matar? Si son capaces de matar a un niño deben ser capaces de matarla a ella... Notó que Flora se estaba riendo. La había tomado el pelo.
-¡Flora!
-No, hombre no. ¿Cómo ibamos a matarlo? Le llevamos de vuelta. Es solo un niño. A lo largo de su vida al final de su vida creerá que habrá sido solo un sueño o que se lo ha imaginado o simplemente se olvida de ello. Aunque no completamente. Nunca puedes olvidar del todo a una criatura mágica.-El silencio volvía, pero a medida que avanzaban se oía algo, un quejido, algún grito.
-¿Por qué vamos a la biblioteca?¿Qué tiene de especial ese sitio?
-Es complicado de explicar. Aparte de que está prohibido contárselo a los menores de 15 años.
-¿Y por qué tu lo sabes?
-No soy humana. La diferencia de apariencia de edad entre nuestras especies es diferente. No tengo 12 años como tu. Tengo 16 años.
-¡16!-Exclamó.
-Si. No hables muy alto, pueden oírnos.-Liana se quedó pensando.-Las sombras pueden oírnos. Vendrán a por nosotras si nos oyen.
-Si eres un hada...-Susurró-...¿Dónde están tus alas?-Flora se quedó mirándola.
-Solo las sacamos cuando vamos a volar.Y de todas maneras necesito ropa que me deje libre la espalda. ¡Mira!-Exclamó de repente ella.- Ahí está. La biblioteca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario