27 de enero de 2014

Amistad mágica, capítulo 14, Isaac el oscuro.

Esta semana estuve enferma y 3 días no pude escribir. Y como no sabía que iba a estar mala perdí otro. Por eso lo publico hoy. Y he tenido que escribir un poco a la carrera. A sí que, aquí lo tenéis. Tarde.

Flora iba a buscar a Liana. ya había encontrado el libro que buscaba. Deseaba enseñárselo. Pero en ese momento oyó un ruido. Se movía rápidamente por entre las estanterías. Estaba asustada. Y cada vez se asustaba más y más. Y al fin. De detrás de las estanterías... un conejo.
-¡Hola conejito! ¿Qué haces aquí? ¿Eh?-Flora se aproximo para acariciar al conejo. Movió algo colgado del cuello del conejo. Era una medalla. En ella ponía Poppy.-Liana.-Murmuró. El conejo la mordió.-¿Has sido un conejo realmente malo ¿verdad?-Flora sacó la bolsita de polvo de su bolsillo. Cogió un poco de polvo y volvió a guardar la bolsita.-Muestrame el el libro del conejito Poppy.-El polvo seconvirtió en una bola plateada que se movía por el pasillo interminable, la zona de biografías, y más hacia dentro.-La bronca que le voy a echar...-Murmuraba. Cuando llegó a esa zona, vio a lo lejos unas escaleras hacia abajo.-Tengo una mala sensación. Flora bajó inmediatamente las escaleras.-¡Liana!-La llamaba. Notó una cosa biscosa que le agarraba la pierna. Rápidamente notó lo mismo en la otra pierna y en las muñecas. Con una enorme fuerza la tiraron hacia atrás. Casi no podía ver las estanterías de la velocidad, la mismo tiempo que la habían elevado unos centímetros del suelo, que se transformaban en metros al pasar por varias escaleras. Sintió un fuerte golpe en la espalda y un poco en la cabeza. Abrió los ojos todo estaba como distorsionado y veía doble. Incluso triple. Cerró los ojos con fuerza durante unos segundos. Luego los abrió y todo estaba mejor. La bola de luz la había seguido, pero se veía poco por la oscuridad que emergían los libros. Vio otra luz en el suelo. Era un libro. Pero no pudo leer que ponía por que estaba medio abierto hacia arriba. Oía a alguien que respiraba fuertemente a su izquierda. Miró en esa dirección. Era Liana.
-Por fin vienes a ayudarme. ¿Qué clase de seres tienen cosas asesinas en una biblioteca?
-Eso lo provocan los fantasmas oscuros cuando quieren.
-No lo arreglas.
-Salen cuando un idiota lee el título de la biografía. Es decir, el nombre.-Liana rio con una risa tonta y una cara de ``ups´´.
Una sombra se movía rápidamente por la oswcuridad.
-¡Sombras!-Exclamó Flora.
-¡No! ¡Soy yo! ¡Isaac! ¿Te asombra verme de nuevo hadita?
-¿Os conocéis?-Preguntó Liana.
-Fuimos novios.-Respondió Isaac. Por fin se dejaba ver.
-Discusiones de pareja. Yo casi que me voy.-Dijo Liana pero no fue capaz a moverse ni tan solo un milímetro.
-No te conozco.-Respondió Flora.
-Aún no.-Corrigió.-En el último día de su vida.-Señaló a Liana. ¿Pero por qué esperar? Hagamos que la profecía se desate antes de lo previsto.-Se acercaba lentamente a Liana.
-¿¡Qué profecía!?-Gritó.
-¿Para qué lo quieres saber... si en unos segundos vas a estar muerta?-Flora intentaba moverse antes de que pudiese hacer daño a Liana y salvarla, pero le resultaba imposible. Liana tan solo intentaba huir. Estaba a tan solo unos centímetros de tocarle la piel.
-No. Por favor.-Suplicaba. Ante aquella súplica Isaac tan solo dijo.
-Amo a la gente que dice por favor.-Le puso la mano sobre la mejilla.-Tan humana... tan débil...-Quitó la mano de su mejilla. Se llevó las manos a su cuello. Se quitó un collar que llevaba colgado. Era una piedra negra.
-Pensaba que los chicos de la Edad Media no llevaban joyas.-Comentó Liana. El caso era perder todo el tiempo posible.
-No es un collar.-Rió.-Es mi cuerpo.
-No lo entiendo.-Dijo.
-Es un fantasma.-Respondió Flora.-Este lo conjuraste tu, pero normalmente los fantasmas no pueden pasar al otro lado sea por la razón que sea. Si alguna vez lo consiguiese tan solo quedaría ese collar. Por eso lo tienen que llevar siempre puesto.
-Pero si se la pongo a alguien vivo, tu alma quedaría gritando dentro de él, atrapada, para siempre, gritando en la oscuridad.-Estuvo a centímetros de ponérselo, pero oyeron un disparo y Isaac el oscuro se derrumbó al suelo. Liana miró al suelo. El libro en el que ponía su nombre estaba abireto. Si Isaac había salido del libro al leer su el título, porque no...
-Ella.-Dijo una persona. Era una chica bastante morena, no era alta, pero tampoco baja, tenía el pelo recogido en una coleta y marrón oscuro, casi negro. Tenía una herida el costado y otra en el cuello. Sostenía una pistola con la que había disparado a Isaac. Tenía unos 20 años, poco más. Al principio no la reconoció, pero luego el parecido fue innegable, era ella ¿Desde cuando...?-¿...Me pongo yo coletas?-Por alguna razón ella recordaba todo le que...-...pienso.-Y le gustaba terminar.-...Las frases.-Liana puso mala cara.-Revivir toda tu vida en el último segundo de tu vida, te hace recordar.
-Pero si eres... muy joven.-Dijo muy bajo, casi en un susurro.
-Almacenes y óperas... mala combinación.-Dijo como si no le importase, como si fuese bueno, pero esos grandes ojos tristes decían lo contrario... Un momento, eran grises, no marrones.-Todos los fantasmas los tienen.-Los señalo.
-¿Puedes dejar de hacer eso?
-No.-Guardó la pistola por fin en su guardador de armas (``Si... En serio, puedo vivir toda mi vida felizmente sin saber como se llama.´´) junto a su placa. Una placa de policia.-Se siente muy bien cuando es al revés.-Comentó.
-Muy bien Liana. ¿Nos ayudas?-Dijo Liana. (``Esto es muy extraño de escribir´´).
-No... puedo.-Respondió.-Si estuviesen aquí los 2 para verme...
-Es un fantasma de la luz, no puede hacer lo que hizo Isaac, él es uno de la oscuridad pueden hacer casi cualquier cosa. Los de la luz pueden,... atravesar objetos,... hacerse invisibles,... y son,... inmortales. Lo único que no pueden hacer los de la oscuridad es ser inmortales.
-Maquinas indestructibles,...-Murmuró.-Sigo sin saber como alguien vivo puede matar a uno.-Liana el fantasma se acercó.-¿Está muerto?-Preguntó.
-No.-Respondió Liana la joven.-A veces la gente duerme la siesta después de un disparo en la cabeza.
-Ya decía yo que oía ronquidos.-Bromeó. Cogió su libro y comenzó a pegar golpes a los tentáculos para que las soltasen con él. Pero no funcionaba.
-No has cambiado nada.-Comentó Flora al contemplar como resolvía los problemas.
-Si te sirve de consuelo,... yo soy la más normal de su futuro.
-¿Con que clase de personas...?-Preguntaba Flora.
-Bueno no importa.-Cambió de tema rápidamente.- Tal vez... con una... cosa... podría hacer algo... y conseguir sacaros.
-Yo también había llegado a esa conclusión, gracias, futura yo.-Dijo Liana con sarcasmo.
-Voy a ver que encuentro.-Salió corriendo, Flora se preguntaba si sería a propósito. Iba a atravesar las estanterías de los libros para tardar menos pero se detuvo. Movió su mano derecha lentamente y comenzó a atravesarla lentamente. Al comprobar que podía hacerlo, corrió de nuevo. La vieron desaparecer. Enseguida volvió con una espada decorativa en sus manos.-Tal vez con esto pueda hacer palanca.
-Si no nos matas.-Murmuró Liana
-Por eso pruebo primero con ella-Señalo a Flora.
-¡Eh!-Exclamó.
-Si la mato a ella yo no estaría aquí. Y como no recuerdo mucho de esta parte de mi vida, ¿verdad Flora? Pues no importa.
-¿Por qué no lo recuerdas? Si antes completabas mis pensamientos en voz alta a la perfección.
-Tal vez no prestabas mucha atención. Es culpa tuya.-Liana se acercaba a Liana (``Me encanta!!´´) y a Flora. Oyeron un movimiento. Algo que se movía. Pero no había nada en el suelo, nada escepto el libro.
-¿Donde está Isaac?-Preguntó Liana la joven. Una fuerza tiró a Liana la fantasma hacia atrás, la espada cayó al suelo. Una sombra se movía a toda velocidad por el suelo, se detuvo en frente suyo y se convirtió en Isaac. Liana estaba arrinconada contrala pared y no podía mover las piernas.
-Si sales tu, la profecía se cumpliría de repente. Una Liana que ya ha muerto y ha vivido la profecía.
-En ese caso, no salgo. No quiero morir 3 veces.
-No hace falta, yo mismo te sacaré de aquí.
-Bueno, aún no sabes que soy policía. ¿Qué pasa si te disparo?
-No tienes balas. Solo tenías esa.
-Pero tengo una porra.
-Puedo atravesar objetos.
-No es para tí.-Tiró la porra y con una increíble puntería le dio en la cabeza a Liana. El suelo templó, Isaac cayó al suelo y las 3 quedaron liberadas.-¡Corred!-Gritó. Las 3 huyeron hacia la parte más iluminada.-¿Quién necesita estar vivo cuando me sigue pasando lo mismo que cuando estaba viva?
-¿Corres mucho en su futuro?
-Si.
-¿Por qué?-Liana pensó la respuesta y contestó con una palabra, solo una.
-Spoilers.-Isaac se apareció delante de ellas.-¡Hey! Ahora mismo íbamos a buscarte. Viejo amigo.-Dijo fingiendo alegría.
-Tu te vas a venir conmigo.
-Pero antes una cosilla. Una pregunta. ¿Posees magia?-Les hizo un gesto con la cabeza para que siguiesen corriendo.
-Si. Y eso ya lo sabes.
-¿Fuiste un mago?
-Si.
-¿Mataste gente normal? ¿Niños? ¿Un niño rubio de ojos azules?
-Si. A que viene esto?
-Es todo lo que necesitaba saber.
-¿Por qué?
-Por que no eres el único que ha salido de la Edad Media. Cuando la magia era perseguida.-Isaac se giró y en ese momento recibió un sartenazo en la cabeza que le dejó inconsciente.-¡Gracias!
-De nada.-Era Narco el cazador. Se agachó. Le echó veneno en la oreja e Isaac murió.-Meteré al resto de los fantasmas en sus biografías, vete contigo misma. Nunca soporté a los brujos, jamás lo haré. Y ten cuidado. Hay un conejo horrible suelto que no para de morderte si te encuentra.-Liana rió.-¿Cómo supiste lo de mi hijo?-Si le hubiese dicho la verdad, probablemente las consecuencias no hubiesen sido muy agradables para ella. El era un cazador. Perseguía la magia.
-Esa chica de allí era yo de mi pasado. La chica que nos liberó. Seguí investigando.-Con esta respuesta Narco se dio por satisfecho.-Por cierto. Gracias. Yo misma volveré a mi libro cuando acabe. Tengo que asegurarme de que no cambia el tiempo. Que no le ocurra nada. A ninguna de las 2.-Mintió. Narco asintió creyéndoselo y sonrió, luego, Liana se alejó de allí.

Liana y Flora la esperaban en la puerta.
-Has tardado mucho pensé que...-Dijo Flora con los ojos con tantas lágrimas que se podía nadar en ellos.
-No te preocupes, no puedo morir ya ¿recuerdas? Aquí tenéis el libro que necesitabais. Lo encontré en el suelo tirado cuando volvíais.-Liana le sonrió.
-¿Qué hay en mi futuro?-Preguntó Liana con una voz infantil sin poder resistir preguntárselo. Ella sonrió. Consiguió encontrar las palabras exactas para que se sintiese satisfecha.
-Amistad.-Liana no tenía amigos. esa palabra le bastaron.-No quiero ser grosera. pero teneis que iros. el tiempo corre.
-Espera. ¿Cual es la profecía?-Liana dudaba en si contársela o si no. Miraba una y otra vez a Flora, luego a los ojos de la otra Liana y finalmente se miraba a sí misma.
-Solo puedo decirte que supuestamente morirás en ella, pero eres más fuerte,... somos más fuertes que ella.-Miró a Flora.-Créeme, esto te ayudará mucho en el futuro.
-Liana.-La llamó Flora.-Tenemos que irnos. La batalla...
-Si. Lo sé.-Se le pasó algo por la cabeza. Algo gracioso por la expresión de su cara.-Pasadlo bien,chicas.-Nadie rio.-En mi cabeza sonaba mejor.-Justificó.Se despidieron. Abrieron la puerta de la biblioteca.
-¿Seguro que no quieres venir?-Preguntó Flora, aún con la puerta abierta.
-Si saliese, sería real y la profecía se desataría con migo. No es bueno. Sobre todo aquí.-Flora asintió. Y cerraron la puerta. Liana se quedó sola.-Os echaré de menos,..-Y se guardó los nombres de las personas que quería pronunciar con todo su corazón para evitar romper a llorar. Pero ocurrió otra cosa, Liana se desvanecía de la biblioteca sin poder evitarlo antes de entrar a su libro. Se volvía cada vez más y más translúcida hasta desparecer. ``¿Qué está ocurriendo?´´ Se preguntaba.

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