El otro día estaba nerviosa y lo publiqué por error cuando estaba escribiendo... Si...
Las puertas eran casi tan grandes como su casa y brillaban más que el sol. Flora empujó una puerta con todas sus fuerzas. Al ver que no podía Liana la ayudó. Entraron rápido:
-Gracias-Le agradeció.
-De nada.-Respondió ella.
Los pasillos eran inmensos. No se veía el final y eso que era todo recto. Por dentro las paredes no brillaban, pero había lamparas que al igual que las de el camino brillaban de un color más anaranjado. Flora la cogió de la mano y la llevó a una puerta que había a la izquierda. Era de madera y no muy impresionante, pero todo cambió cuando Flora abrió la puerta.
Era impresionante. Parecía infinito. Había miles de estanteríasde libros y unas cuantas mesas a la derecha. No había bibliotecario en la mesa del bibliotecario. Lo que más le llamó la atención fue que a su izquierda había innumerables plumas escribiendo solas unos libros y cuando se acababa la hoja de uno aparecía otra de repente. Nunca paraban de escribir. Había unas escaleritas que llevaban arriba, había miles de pisos pero podía ver el techo, era una cúpula en la que había dibujada 3 espadas boca abajo en el centro, una de ellas clavada en una piedra, por la cúpula entraba una luz dorada, parecía el sol, aunque no podía ser ya que era de noche, debía de ser un hechizo. Cuando acababa la cúpula solo había un techo normal y corriente, azul también. Las paredes eran de un azul frio pero hermoso y Liana no podía contar cuantas estanterías había.
-¿Cómo puede caber esto aquí dentro?
-Es más grande por dentro.-Flora la miró a la cara.-Ni se te ocurra bajar al piso de arriba, o acercarte a la zona oscura. Yo voy a buscar lo que quiero mirar, cuando lo encuentre te vengo a buscar. En el piso de arriba hay algunos libros de misterio y estas cosas que te gustan a ti, mira a ver si ves alguno que te guste y lo lees. No quiero verte lejos de esta zona. A si que cuando encuentres lo que quieres leer, te sientas en esa mesa.-Señaló la mesa que tenían al lado.-¿Me has entendido?
-Si.-Dijo Liana un poco aburrida. Flora se alejó y Liana murmuró para sí.
-Piso de abajo... Me pregunto qué habrá-Dijo alejándose.
A pesar de que le sonaba maravillosamente lo de piso de abajo Liana no fue en su busca. Hizo lo que Flora le dijo que hiciera. Pasaban los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses, los años... O al menos a ella le parecía que pasaba así el tiempo. Lento y sin nada interesante que hacer. A ella le encantaba leer, pero ese libro era aburridísimo y tenía que levantarse para coger otro, a si que segía allí, leyendo.
-¡Hola!-Le dijo una chica rubia de unos 16 años.-De nuevo.
-Hola...-Dijo Liana pensativa.-¿Perdona nos conocemos?
-Si. Soy Sofía. La de la batalla.-Dijo Sofía extrañada de que no la conociera.
-¿Batalla?-Preguntó también extrañada.
-Hace unos años. Las sombras, las espadas...
-La amiga de Shelly.-Segía intentando que recordara.
-Lo siento. No... lo recuerdo.
-¡Sofía!-La llamó otra chica rubia pero de la apariencia de nueve años.-Eso aún no a ocurrido. Estás en el pasado ¿recuerdas?-Susurraba.
-Lo he oído.-Dijo Liana.
-No reveles nada. Tanto a ella, como a mí.-Seguía murmurando la chica.-Voy a buscar un libro. ¡Quédate aquí!-Le ordenó.
-Vale.-Dijo ella aburrida y contemplándola con cara de pena como se alejaba.
-Sofía entonces.
-Si. Tu eras... Lidia, Lía, Linda...-Intentaba buscar su nombre.
-Liana.-La corrigió.
-Liana. Eso.
-¿De verdad eres del futuro?-Preguntó Liana.
-¿Se nota mucho?
-Un poquito. ¿Cómo es?
-Pues los extraterrestres han conquistado la Tierra y estamos todos exclavizados.-La sonrisa de Liana se borró de repente.
-¿En serio?
-No. Solo hay un dios malvado que me persigue.
-Am... ¡Qué interesante!-Fingió el fingimiento de entusiasmo.
-Si. Es que soy la elegida.
-Según unas piedras yo también. Algo sobre un chico gris.-La sonrisa de Sofía se borró en un instante.
-¿Chico gris? Él está muerto.
-¿Quién es?-Sofía cogió aire para pronunciar su nombre.
-¡Lo he encontrado!-Gritaba la chica. Sofía se levantó y corrió hasta su amiga.
-¿Lo tienes? Muchas gracias Shelly.-Miró a Liana por última vez.-Encantada de haberte conocido. Y gracias por salvarme la vida.
-De nada.-Contestó Liana sin saber muy bien por qué. Las 2 se alejaban y oyó a Shelly o como quiera que se llamase comenzar a preguntar.
-Oye. ¿Hay alguna razón por la que no acudas a mi yo futuro en vez de...?-Y cerraron la puerta. Liana se levantó para buscar otro libro. Leyó Cazadores de sombras: Ciudad del fuego celestial y decidió cogerlo. (``Si me estoy leyendo la saga´´) De camino de nuevo a la mesa, Pasó la mirada por la estantería que había al lado. Se le cayó el libro al suelo al leer el título de uno. Liana Martinez Escudero.
-¿Qué?-Recogió el libro del suelo y lo posó sobre la mesa. Cogió una silla para cogerlo pues no llegaba. Abrió por la primera página. Ponía pluma 62 y 53. Pasó a la siguiente página. Decía exactamente el segundo, el minuto, la hora, el día, el mes y el año de su nacimiento. Cerró el libro asustada. Luego lo volvió a abrir por una página al azar. Leyó: ``Cierra el libro asustada, lo vuelve a abrir, lee cierra el libro asustada...´´ Cierra el libro.-¿Qué?-Lo piensa.-¿¡Qué!?-Cierra el libro, lo coge en la mano y se encamina en busca de Flora. La llamaba. Pero no había respuesta. A medida que avanzaba, había menos luz. Pasaba la mirada por los libros y leía los títulos. ``Arcelia Ballesteros Mata´´ Esa la chica que le hacía la vida imposible. ``Cassier Jurado Velazquez, Rayan Pena Olivares, Narco el cazador...´´ La volvió a llamar. Pero tampoco hubo respuesta. ``El conejo Poppy´´ Se topó con unas escaleras de piedra. Eran tan solo 5 y decidió bajarlas. La volvió a llamar. ``Isaac el sombrío´´ Leyó. Le recordó al nombre del mensaje. La persona que había muerto.
-¡Liana!-Ella se giró. Era Flora.
-Te estaba buscando.
-Ya lo he comprobado. Vámonos de aquí.
-¿El libro?
-Es que, estoy cansada. Ya buscaremos luego.
-¡Tú quisiste venir a esta hora!
-Pero no sabía que me iba a cansar.
-Vale. Vámonos.-Dieron unos cuantos pasos y Liana cambió de tema.- Encontré esto. Es un libro. Tiene mi nombre.-Le mostró el libro.-Tiene mi vida escrita.
-Leelo.-Le sugirió.
-Antes quería enseñártelo, por si era peligroso y eso.
-Es muy seguro. Si yo encontrase el mío lo leería. ¿Quién sabe lo que me depara el futuro? Las cosas que podría evitar.
-Suena muy exitante. Lo leeré más tarde. Aquí no veo bien. Creo que también está aquí el nombre de Isaac, el que estaba en las piedras. Y una compañera de clase. Tal vez no sea la única. Podríamos coger el de Isaac para descubrir algo más.
-No creo que sea necesario. En internet aparece todo.
-Estoy segura que si en google pongo Isaac el sombrío sale de todo menos Isaac el sombrio.-Flora rio.- Aquí tus ojos parecen grises.-Comentó Liana.-Bueno da igual. Cojo el libro y nos vamos.
-Vale.-Cogió el libro. Llevaba los 2 libros en la mano. Cuando hubo más claridad, Abrió el libro por una página cualquiera. De él salió humo negro. Flora se volvió negra como una sombra. Se volvió más alta y menos delgada. Cambió completamente a un chico rubio de pelo rizado se volvió a transformar en una sombra y volvió a ser ella.
-¡No podías mantener el libro cerrado hasta que saliésemos!-Volvió a tomar forma de el chico. La apuntó con su mano a punto de cerrarse en un puño. La retiró enseguida. Como si quisiese, pero debiese.-Puedo adelantar la profecía si me da la gana.-Liana corrió todo lo que pudo por donde había venido. Subió las escaleras. Pero cuando llegó a la cuarta era como si una especie de escudo le impidiera pasar. Se giró. Corrió hacia un lado. Pero tropezó con algo que no vió. Sintió como si una especie de tentáculo la agarrase de la pierna. Tenía miedo de mirar atrás. Así que usó toda su fuerza para escapar. Pero sentía que cada vez le apretaba la pierna más fuerte. Consigió ponerse en pié con tan solo una pierna. Decidió mirar atrás para poder sacársela. Pero ya era tarde. Antes de consegír mirar atrás, otro tentáculo la agarraba fuerte del brazo y los 2 la tiraron atrás con tanta fuerza y velocidad que no tocaba el suelo. No veía nada. Solo sabía que la estaban empujando atrás. Al final de la biblioteca.
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