10 de septiembre de 2013

Amistad mágica, capítulo 3, Terremotos

IMPORTANTE:
La próxima semana NO voy a publicar el próximo capítulo de amistad mágica. Estoy preparando una sorpresa, y si no no me da tiempo. Además. Ya tuvisteis la semana pasada tres capítulo. Error mío. Si no has leído la introducción de amistad mágica. el primer capítulo o el espejo baja.

En el antiguo capítulo de Amistad Magica:(si os voy a fastidiar con esto)os lo podeis saltar
Liana era una niña de 12 años solitaria(no tenía amigos) y tenía sensaciones cada vez que se despertaba, aparte de otras cosas estrñas que le ocurrían a diario, cuando se fue al bosque a hacer un piknik, vió algo en el bosque, se comenzó a acercar, y le vinieron a la mente sus peores miedos, a pesar de todo, siguió su camino, descubrió unos árboles normales, pero recubiertos de una especie de cristal, se fijó que de uno había unos pequeños, se guardó unos cuantos, y los guardó en el bolsillo, al llegar a casa los guardó en una caja, hasta entonces decorativa, y quedo casi en el olvido, tres meses después encontró una casa blanca en la que se tocó a la puerta, abrió la puerta una preciosa chica que debía tener más o menos su edad, se llamaba Flora, y cuando se estrecharon la mano vio un precioso bosque durante 1 segundo lleno de rosas y helechos. Aquél mismo día la llevó al bosque a enseñar le los árboles recubiertos de cristal, aunque ya no quedaba muchos estrañamente, aunque no fue lo más raro, Flora, no veía aquello.
Liana estaba en su casa, ya había cenado, estaba viendo la televisión cuando recordó la tarde pasada en el bosque, cuando Flora no veía aquel cristal que recubría los árboles, y que parte había desaparecido, y recordó aquel trozo de cristal que había cogido hace tiempo, corrió a su habitación, abrió la caja en que había guardado el cristal, pero no había nada,absolutamente, nada. se sentó otra vez en el sofá ha ver la televisión. Se acostó más pronto que de costumbre en todos los días que llevaba de verano.
-He estado pensando, te creo, pero, no me explico porque yo no lo vi.-Decía Liana sentada en el Sofá marrón de su casa.
-Yo tampoco-respondió Liana sentada en el sillón gris.-Pero en mi vida me han ocurrido muchas cosas raras       no es tan raro, será mejor que lo olvidemos.
-¿Olvidarlo? Pero...
-Mira, toda mi vida han pasado cosas raras, desde ruidos extraños hasta ver la muerte, literalmente, siempre que me esfuerzo en descubrirlo, todo desaparece.
-Razón de más para seguir buscando.
-No lo entiendes, hace varios meses, me encontré con eso, y cogí un trocito pequeñito y lo guardé en una caja, ayer, la abrí de nuevo y ni rastro.
-¿Nada?
-Nada, solo estaba un poco húmedo, no lo entiendo era cristal, simplemente desapareció.-Flora tenía cara sorprendida.
-Vale. Cambiando de tema-se le notaba el terror en la voz.-por qué no vamos de pick.nick.
-¿Estás asustada?
-¡No! Solo sorprendida.
-Bien, pues vamos, que te parece un preado cerca del bosque, bueno, cerca no, simplemente, al lado.
-Vale.

Estaban sentadas encima de una manta de pick-nick bajo la sombra de primer árbol de todo el bosque.
-Si bueno, pero lo prefier..-Liana se llevó la mano a la cabeza
-¿Estás bien?
-Si, tranquila me he mareado solo un poco.
-Pero ya te pasó antes.
-Si bueno, me lleva pasando todo el día pero estoy bien.
-¿segura?
-Si, si.-Flora asintió no demasiado convencida. Liana se quejó, sentía algo raro y doloroso en la cabeza.-¿¡Qué te pasa!?-En ese momento la tierra empezó a temblar. Dejó de sentir aquella sensación inusual, y la tierra dejó de temblar. Flora ya no la miraba a ella si no que miraba hacia el pueblo que estaba a un kilómetro.
-¿Qué ocurre?-Al principio no lo notó, pero enseguida lo vio en el suelo. Una grieta a pocos metros de ellas de 1 decámetro, tenía de ancho menos de un metro y salía una especie de gas de su interior.-¿De donde ha salido eso?
-Creo que ha salido con el terremoto.
-¿Terremoto?
-¿No lo has sentido?-Liana negó con la cabeza. Flora la miró.-¿Y ese gas?
-Son los gases que hay en el interior de la tierra. O eso dice mi profesor.
-Vamos a ver.
-No va a haber nada. A caido al interior de la tierra.
-Soy curiosa.
-Si te caes, iras al interior de la tierra. Y con el calor que hay dentro te...
-Ya lo se pero no me caeré. Solo me voy a asomar.-Se agachó y se quedó mirándolo.-¡Liana ven aquí un momento!
-¿Qué pasa?-Decía acercándose.
-No va al infinito, hay barro y no es muy profundo tal vez 2 metros.-Liana se puso a su lado y se metió dentro de la franja.
-¿Qué haces?
-Entrar en la franja.
-Si. Pero ¿para que?
-Vivir aventuras. ¡Mira! Hay una especie de cueva. Es muy estrecha pero me pica la curiosidad. ¿Te ayudo a bajar?
-Está todo lleno de barro.
-¡Solo se te ocurre a tí ponerte bailarina para venir al bosque!-Flora hizo un gesto diciendo que tenía razón. Y luego e dieron la mano para bajar. Liana sacó su móvil para iluminarlo todo y ambas entraron en la cueva.

-Parece que no hay nada.-Comentó Flora.-Liana se paró en seco y se giró.
-Acaso crees que Indiana Jones o Sherlock Homes se encontraban directamente con la pistas. No. Hay que buscarlas.
-¿¡Pero pistas de qué!? ¡Si esto ha sido un terremoto!
-Ya no sabemos que fue el mayordomo.-Flora pegó u bufido.
-¿Qué esperas encontrar?-Liana sonrió.
-Te lo diré cuando lo sepa.-Flora pegó otro bufido.
-Eres increíble.
-Lo sé.-Flora se paró en seco.
-Liana.-Liana se volvió a parar y miró a Flora. Ella estaba mirando hacia arriba asustada.-¿Qué es eso?-Liana se llevó la mano a la boca. Eran cuerdas pegadas al techo de la cueva, Cristales, metal, madera, etc. Todo ello cubierto de sangre. Pero lo que má les asustó es que estaba húmeda.-Vámonos. Vámonos.
-Estoy de acuerdo.-Corrieron hacia la salida. Pero su paso fue interrumpido por un monstruo parecido a un oso de color negro, con los colmillos más afilados y grandes y las garras más grandes también. Las 2 pegaron un grito y salieron hacia el interior. de la cueva. Al monstruo le costaba más moverse. Las perseguía, pero era más lento. Se pararon en seco. Estaban atrapadas. Callejón sin salida. El monstruo levanto la zarpa alto.Iba a arañar a Flora. Pero entonces se quedó fijamente mirando a Liana. Bajó la zarpa, se inclinó y se marchó tranquilamente. Las dos se quedaron paralizadas.
-¿Es cosa mía... o eso me acaba de hacer la reverencia?-Preguntaba Liana.
-Nos.
-Es lo que he dicho.-Se miraron la una a la otra y se abrazaron. Habían pasado más miedo que en toda su vida. Se soltaron. Flora se dirigía hacia la salida. Pero notó que Liana no la acompañaba. Se había agachado.
-¿Qué haces?
-Observa esta roca.-Había una roca gris muy gruesa u plana en el suelo.
-¿Qué ocurre con ella?
-Hay algo dibujado. No se que es pero son intencionados. Una especie de...no estoy segura.
-¿¡En serio te pones a mirar rocas ahora!?
-Le sacaré una foto con mi móvil.-Le sacó varias.-Vámonos ya de aquí. Ya he tenido suficiente aventra por hoy.

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