22 de septiembre de 2013

Amistad mágica, capitulo 4, dibujos

En el antiguo capítulo de Amistad Magica:(si os voy a fastidiar con esto)os lo podeis saltar.
Liana era una niña de 12 años solitaria(no tenía amigos) y tenía sensaciones cada vez que se despertaba, aparte de otras cosas extrañas que le ocurrían a diario, cuando se fue al bosque a hacer un piknik, vió algo en el bosque, se comenzó a acercar y encontró unos árboles recubiertos de cristal. Tiempo después conoció a Flora cuando se estrecharon la mano Liana vió un bosque a su alrededor, fueron las 2 al bosque y Flora no era capaz a ver aquellos árboles recubiertos de cristal. Al día siguiente, se produjo un terremoto y había hecho una grieta en el suelo. Las 2 se metieron en él, donde encontraron una extraña roca en la que había grabado dibujos.Y una especie de monstruo que en un principio parecía que les iba a atacar se inclinó ante ellas.

Liana observaba las fotos de aquella piedra en su móvil. Parecía el dibujo de un paisaje con muchas nubes. A punto de llover. Sentía que no podía dejar de mirar aquella piedra. Era extraño. Por alguna razón se sentía atraida hacia ella. Ya oía a su padre entrar en casa. Era tarde. Mejor que durmiese un poco.

Estaba jugando con aquel niño pequeño. Le hacía cosquillas y de todo. Aquél niño me entregó un dibujo era un garabato y no se entendía nada y fingí que me gustaba. Apenas tenía 3 años. No le podía pedir más.
-¡Qué bonito!-Exclamaba.-¿Qué es?
-He escrito el nombre de mi mamá.
-¡Hay muy bien! ¡Qué bien escribes!
-¡Gracias! ¿Juegas con migo a los coches?
-Si.-Afirmé.
-¡Liana!-Me llamaba mi madre.
-¿¡Qué!?
-Nos vamos.
-¡Voy! Adios.-le dije al niño acariciándole la cara.
-Te lo regalo.
-Gracias. Pero quédatelo.
-Vale.-Me puse de pie y me dirigí a la puerta.-Pero no lo olvides, no son dibujos.-Me giré y desperté.

Liana estaba sudada. Normalmente sus sueños no eran así. Se levantó a por un vaso de agua. Aún no había amanecido. Las persianas estaban completamente bajadas. Pegó un grito. En el cristal había garabatos hechos con sangre, exactos a los de su sueño, de distintos tamaños, peromidénticos. Sus padres corrieron haber que pasaba.
-¿Qué pasa hija?-Decía su madre.
-¡La sangre!-Decía llorando Liana.
-¿Qué sangre?-Preguntaba su padre agarrándola por los brazos. Liana volvió a mirar a la ventana. No había nada.
-¡La sangre que había allí!
-No había nada cariño.-La abrazaba su madre.-Tal vez lo hayas soñado. Ahí no hay nada.
-¡No! ¡Estaba despierta!
-Tómate algo para tranquilizarte.-Decía su padre. Se alejo dirigiéndose al baño.
-Mamá. Estaba ahí. Lo juro.-Miraba a su madre a sus ojos. Su madre abrió la boca para contestarla.
-¡Liana!-Aparecía su padre al fin.-¡Tómatela! Te tranquilizará.-Le entregó una pastilla.
-No voy a tomarme otra vez esa pastilla.
-Me ha dicho tu siquiatra que te la sigas tomando durante los 3 meses que te quedan y lo vas a hacer.
-Las visiones van a peor. No a mejor. Casi las veo a diario.
-¡Liana!-Le gritó. Ella cogió la pastilla rápidamente. Se pensó solo un segundo el tomársela o no. Y se la metió en la boca. Tragó saliva. y se escondió la pastilla debajo de la lengua.-No es mejor así.-Ella asintió y sus padre s retiraron a la cama de nuevo. Miró una vez más a la ventana. Aquellos garabatos pintados con sangre habían vuelto. Se acercó al cristal. lo rozó con el dedo índice. Había quitado un poco. Sentía el dedo mojado y esa biscosidad que tiene la sangre. Lo olió. Olía a sangre. Lo probó. Sabía a sangre. Se dirigió a su habitación y tiró a la papelera la pastilla. No eran imaginaciones suyas lo sabía, lo sentía. Y 4 de sus 5 sentidos lo habían comprobado.

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