2 de febrero de 2015

el poder de la espada, capitulo 32, amistad mágica

Sentía la respiración cortante en el medio de la noche. ¿Pero por que las sombras no se acercaban?
-Liana. Quieta.-Flora la agarró del brazo.-Escucha.
Era solo ruido de animales.
-Son solo el ruido de los animales.
-Liana, en todo el tiempo que llevas aqui... ¿has oído algún animal?
-No. Pero las sombras no hacen ruido.
-¿Como sabes eso?
¿Cómo les explico que me lo ha dicho la espada... si no quiero que lo sepan?
-Nada. Simplemente no las hemos oído.
Estais cerca. Unos metros más.
-¿Cerca de qué?
-¿Qué estás diciendo, Liana?
-Errmmm... Nada, que de que deberiamos estar cerca. Es decir que es lo que estabamos buscando.
-El nido de sombras... tu misma lo dijistes.
-Exacto.-Liana se giro en direccion a él. Miró a sus ojos verdes.-Solo queria asegurarme de que eras tu y no otro.-Mintió.
-¿Que otro?
-Moriste. Tenua que asegurarme de que no eras una sombra haciendose pasar por Escorpion.
-¿De donde sacas esqs venadas?
-De la tele.
Escorpión miró a su novia un poco confuso.
-Instrumento informativo y de ocio humano que reproduce imágenes. Muchas veces reproduce obras de teatro sibrenaturales o de ciencia ficcion. De ahí viene el comentario de Liana.-Escorpión miró de un lado a otro un par de veces. Se encogió de hombros y siguió caminando aún sin haberse entetado de nada.
Detrás de ese árbol. Tened cuidado.
A Liana le hubiese gustado poder preguntado a la espada que como derrotaban a las sombras si no podían tocarlas. Pero ya las habia pasado duras con la pregunta anterior. Y peor aún. La espada no le había respondido.
-Quiero que si muero aqui hoy... Me recordeis como "Liana, la que fallecio en el intento de salvaros a todos. Por lo tanto, una heroína."
-No se si todo eso cabra en una placa.-Indicó Flora.
-Yo seré "Escorpión, el que murio y despertó en los brazos de la chica más lista del mundo."
-¡Gracias!-Todos se quedaron en un silencio incómodo.-¡Ah! Iba dirigido a Flora.
-Yo sere "Flora, la que fue arrastrada a la tumba por los cadaveres de mi lado."
-¿Y si no mueres en el medio de los dos?
-Procurare caer en el medio de los dos con mis últimas fuerzas.
-¿Y si uno de nosotros no muere? ¿O si solo mueres tú?
-Yo misma os mato.-Decía Flora mientras levantaba el puño.
Todos rieron. Pero tenían que enfrentarse a la verdad. Tenían que pasar ese árbol. Más concretamente esa raíz enorme.
-Vamos.-Y fue la última palabra que les pudo decir antes de irse.

Efectivamente era como la espada había dicho. Un montón de sombras les esperaban al otro lado. Todas ellas se acercaron hacia ellos. Rápidas. Oscuras.
Corta conmigo.
Liana movió la espada antes de que estuviesen cerca como si cortadmse el aire. En realidad era solo para llevarla a un lado y luego, cuando pudiese tocarlas con ella, cortarlas. Pero no pudo. Por que al hacer aquello, de la edpada salió una luz dorada por donde había pasado y una especie de media esfera tambien doradha que propulso a ls sombras decámetros más allá.
-¡Jo! ¡Yo quiero esa espada!-Protestó Escorpión como un niño pequeño.
-Tengo una idea. Escorpión y yo distraeremos a las sombras. Usaremos nuestro polvo para bloquearlas y que no puedan salir. El polvo dura poco contra ellas, así que vas a tener que ser rápida. Tienes que meterte con las sombras y usarla espada contra ellas.
-Pero Flora. La espada no las mata. Solo las aleja. ¿Cómo quieres que funcione? Ademas, es muy arriesgado.
-¿Qué no lo es? ¿Tienes un plan mejor?-Negué con la cabeza.-Vamos.


Flora, Escorpión y Liana se habían ido cada uno por un lado. Flora y Escorpión se habían ido alrededor del los árboles para salir por dos extremos diferentes. Saldrian y usarian el polvo para atraparlas. Y Liana iría recto.
Flora no tuvo mucho problema. Ni una sombra en todo el camino. Parecían huir de ella. 
Escorpión las pasó un poco duras. No podía dar un paso sin encontrarse 100 sombras que fuesen directas a por él. Así, que tuvo que correr todo el tiempo. Claro, tenía polvo en saquitos, pero ya no lo producía. Se sentía mas pesado de lo normal. Parecía que nunca había corrido en toda su vida. Y sudaba. Las hadas debían estar realmente cansadas para sudar. Y el polvo que tenía era mejor usarlo con Flora para atraparlas. No allí. Tropezó. Mierda. Vienen a por él. No podía hacer nada contra ellas. Iba a morir... Otra vez. Cerró los ojos.
Escuchó un grito femenino. No de miedo, si no que de fuerza. Las sombras tardaban demasiado. Los abrió.
No estaban.
-Hola guapo.-Oyó una voz que provenía de su derecha. Giro la cabeza.-Seilla y Sofía. Sofía con una espada en una mano y la otra extendida. Y Seilla no tenía nada en ninguna mano. Y entonces saltó y agarró un Boomerang dorado.-¿Nos echabas de menos?-Dijo esta con un toque algo egocéntrico. Y Escorpión suspiró de alivio.

Liana al tener que ir todo recto, era la que menos tardó. Era un claro más o menos circular. Se podía ver bien gracias a la luna llena. En el centro había una cosa negra enorme. Tenía forma de una mujer con un vestido realmente largo y con los brazos levantados, no perfectamente definidos y realmente delgados y la cabeza parecía estar echada hacia atrás. Aunque no la podía ver bien con uno de los brazos levantados. Además en el acabado del vestido había pequeños tiras que salían de el hacia el interior del bosque. Liana lo entendió enseguida. La forma peculiar que habían formado las sombras no era una forma que habían formado. Era una sombra. Solo una. Todo lo que habían visto, no era más que parte de esa sombra. Por eso actuaba tan bien. Perfectamente coordinada.
Miró a una de las tiras que iban al interior del bosque. No había ninguna que se dirigiese a donde estaba  Flora y 3 de ellas a donde estaba Escorpión.
¿Y si le han cogido? Mierda. Mierda. Mierda. Deben de haberle cogido. Escorpión está solo. No tiene defensa ninguna y ya ha muerto una vez. Debería ir a buscarlo. Cogió la espada con las dos manos. Miró hacia la oscuridad. No tenía nada que temer. La espada estaba con ella. Aunque...
-¡Escorpión!-Oyó un grito. Se giro. Flora. Era Flora.-¡Liana!
-¡Flora!-Gritó desde ese lugar mismo.-¿¡Puedes ver a Escorpión!?
-¿¡No ha llegado todavía!?
-¡No! ¡Voy a..  ¡Ah!-Una enorme sombra la había agarrado del tobillo. La espada se le había caído. No llegaba y las sombras la intentaban arrastrar lejos de allí. 
Su cuerpo rozaba cada ramita, tierra, piedras, etc. Lo cual no era demasiado agradable, ya que comenzó a notar dolor, por lo que dedujo que le habían salido heridas. Ademas sus brazos se habían manchado de un líquido rojo y había deducido que era tal líquido.
Intentaba agarrarse a lo que fuese. Pero era imposible. Lo peor se lo llevaba su cabeza. La cual chocaba con todo lo que estuviese en medio.
Ya desde la lejanía. Cuando sus brazos aún no se habían rendido e intentaba agarrarse a cualquier cosa, observaba como la punta de la espada se volvía roca, como se alejaba de Flora y como de los bordes de los ojos entraba oscuridad hasta que la oscuridad se volvió completa y luego cerró los ojos.

Liana despertó en un lugar realmente oscuro. Estaba en el interior de una cueva o algo, lo que era claro era que no se veía el cielo. Se puso de pié enseguida. No veía nada y su recién acluofobia la alertaba. Si hubiese estado en un lugar tan oscuro hace tan sólo unos días, le hubiese dado igual, es más, se habría puesto a explorar. Pero ahora...
No tenía nada. Ni un objeto que hiciese luz, que era lo que más necesitaba, ni nada. Miraba de un lado a otro por si había algo o alguien, pero no había nada. O tal vez ella no lo podía ver. Sintió que algo la tocó por la espalda. No quiso darse la vuelta, es más, cerró los ojos. No quería verlo. No se movía.
"Liana."
Susurraron unas voces.
"Liana."
Estaban detrás de ella.
Se giró. No había nada. Sólo la oscuridad penetrante.
Tenía miedo, le daba ganas de huir antes de que le ocurriese algo.
"Liana."
-Dime.-Estando quieta no lograría nada.
"Complétate."
No dijo nada. Recordó que era algo parecido a lo que le habían dicho las sombras en la casa de Flora. Eran sombras.
-Según vosotras,  ¿cual es mi misión?
"Completate."
No lo entendían o tal vez no querían entenderlo. De todas formas provó a decirlo de otra manera. Necesitaba respuestas.
-¿Cómo consigo completarme?
"Únete con el espíritu errante."
Un... Espíritu errante... ¿Eso no es un fantasma? Pero y... ¿¡Qué!? ¿Cómo? ¿Cuando? ¿Por qué? ¿Lo fantasmas existen? Es algo que tiene sentido si existen las hadas pero... Sigue siendo dificil de asimilar sin haber visto uno.
-¿Qué pasará cuando me complete?
"Tu sangre correrá por toda la Tierra."
Eso es lo mismo que morir... No me apetece morir.
Pero se le ocurrió una idea de todas formas.
-Bien. Pero para ello tengo que encotrarle, ¿me equivoco? A sí que, si no os importa iré a ver a mis amigos, luego, cuando me vea al fantasma, ya me completo yo solita.-"O no" Pensó.
"Ya no es necesario que le encuentres, conmigo te servirá y sera antes de tiempo. Y será más fuerte."
-¿Qué será más fuerte?
"La oleada y él, yo, nosotros, mi señor."
-¿Qué?
"Yoksa."
-¿Quién es ese tío?
Se oyó un rugido que provenía de alrededor de Liana. Sonido el cual la estremeció. Aparecieron las ganas de correr, de huir, pero, ¿hacia adónde? Estaba rodeada. No tenía a dónde huir.
"¿¡No conoces a el señor!? ¿¡No sabes quien es el dios que gobernará la Tierra y el cielo y lo que hay más allá del universo!?"
-Pues no.
"¡Entonces te lo mostraremos!"
Algo rodeó el cuerpo de Liana. Gritó, pero no sirvió de nada. Nadie podía ayudarla, ni oirla.
Las sombras redearon su cuello y apretaron intentando asficiarla hasta matarla.
"No te completarás, pero aún así morirás."
Liana estaba aterrada, ni una gota de aire entraba a sus pulmones y no debería gritar, pero estaba tan aterrada...
Liana se llevó las manos al cuello tratando de separar las sombras de ese lugar.
Estaba tan aterrada que incluso había cerrado los ojos.
Ya no tenía aire en sus pulmones para seguir gritando y un pequeño sueño entraba en ella...
Y de repente cayó al suelo.
Las sombras la habían soltado. Oyó su propia respiración fuerte y rápida. Jamás se había sentido tan feliz de tener aire, de respirar. Abrió los ojos y se sintió realmente sorprendida.
Llevaba notando un cosquilleo en sus manos desde que comenzó a notar la falta de aire, pero no se había parado a observar sus manos. Le sorprendió una cosa, y no fueron todas esas heridas con sangre, ya lo había dado por sentado desde que su diminuto cuerpo había sido arrastrado por las sombras por el suelo más lleno de cosas que podían llegar a rasgar la piel humana de lo que le gustaría. Brillaban.
Era una luz sobrenatural de lo bonita que era. Salía a raudales de ella. Se iba apagando poco a poco pero seguía siendo una luz intensa.
Se puso en pié.
Las sombras no se atrevían a acercarse a ella. Era ella la que poseía el poder, pero mejor no abusar de él.
Estiró sus manos mientras corría hacia la pared oscura hecha de sombras que la dejaron salir sin dudarlo.
En cuanto estuvo fuera se detuvo unos instantes para coger aire. Aún le dolía el pecho por la falta de aire.
Contempló sus manos mientras la luz que desprendían se iba apagando, y en cuanto ocurrió, siguió corriendo.

Escorpión y sus compañeras, una que odiaba y otra con la que no había llegado a tener un conversación, corrían hacia el interior, probablemente ellas dos estén preocupadas, habían tardado mucho en ponerse en marcha.
Le habían contado como habían conseguido el boomerang y la espada, pero no lo había entendido demasiado bien, no era culpa de Escorpión, ellas dos relataban fatal. Eso si, lo que había entendido, le había parecido lo más inverosimil de la historia desde el big bang.
Ellas le habían preguntado que por qué no estaba muerto. Le hubiese gustado contarla, pero ni él mismo lo sabía, asi qué...
Sentía el asqueroso y pegajoso-aunque todo lo pegajoso sea asqueroso-sudor recorriéndole la cara. Era algo a lo que debía acostumbrarse, ya que antes lo que estaba a su alrededor era polvo. Nada de sudor, polvo, que recorría su entorno. Era un sensación agradable, y no se había dado cuenta hasta que desapareció y la iba a echar mucho de menos. La actual, era una sensación desagradable. Lo más desagradable que había experimentado en su vida, si, pero ahora eso no importaba. Lo importante en ese momento era encontrar a Liana y a Flora.
-¿Oís eso?-Susurró Sofía.
-¿El qué?-Preguntó Escorpión.-Yo no oigo nada.-Añadió
-Yo también lo oigo.-Comentó Shelly. Shelly cerró los ojos unos segundos y los abrió de repente al mismo tiempo que durante un segundo sus ojos emitieron un brillo rojo hasta volverse azules de nuevo.-Por aquí.
Shelly empezó a correr unos grados más a la izquierda y se paró de repente.
-¿Qué ocurre?-Preguntó Sofía.-Aquí no hay nada.
-Pero el sonido venía de aquí.
-Si hay.-Corrigigó Escorpión.
Se acercó cautelosamente a aquella piedra que estaba allí en el suelo, salvo que no  era una piedra, era la espada, en forma de piedra. Estaba tirada allí como si nada. Las bonitas decoraciones de metal y madera eran ahora piedra.
Verla ahí tirada disparó su corazón. ¿Dónde esraba Liana? Miró más allá de la espada. Buscaba algún indicio de que Liana estaba allí. Apareció la loca idea de que en realidad solo estaba gastándole una broma. Tal vez por que simplemente no quería aceptar que estaba muerta. Encontró algo ahí unos metros más allá de la espada. No era algo que le tranquilizase. Sin embargo se acercó más. Se agachó. Era eso que tanto temía que fuese: sangre. Sangre roja, humana y reciente. Más allá restos de tela. Del mismo color que la camisetade Liana.
-No.-Murmuró para si.-No. Definitivamente no es una broma.-Se había dado de bruces contra la realidad. No quería aceptarlo, pero así era. La realidad le había arrancado la poca esperanza que le quedaba.
-Escorpión.-Escuchó su nombre. Dio media vuelta. Era Shelly. Ellas no sabían lo de la espada. Probablemente no supieran lo que había ocurrido. Aunque debían sospechar queuna de ellas dos había sido atacada, por el hecho de que él hubiese adoptado esa expresión y por la sangre y demás.-¿Quién es?
-Liana.
-Estará bien. Creeme.
-¿Y tú qué sabes?-Continuó callada. (Así que no le había contado todo lo que había ocurrido.)-La sangre esparcida por el suelo me dice lo contrario.-Shelly siguió callada.-¿Qué es lo que sabes, Seila?-Escorpión y Shelly se miraron fijamentea los ojos con cierto desafío.-¿Va a ser como con tu padre?-Añadió al ver que ella ni hablaba ni dejaba de mirarle tan fijamente sólo con la intención de herirla.
Pero continuó con aquella cara onexpresiva.
-Algo se acerca.-Les interrumpió Sofía haciendo que se relajase el ambiente y se esfumase casi por completo la tensión por que apartaron la mirada para que viesen lo que ocurría.-No es un algo.-Se corrigió.
Tenía razón. Alguien se acercaba corriendo. No la reconocieron hasta que estuvo más cerca, pues la morena piel de Liana se había aclarado muchísimo. Estaba blanca como el papel, parecía que en cualquier momento iba a desmayarse o a vomitar. Y en cuanto estuvo a nuestro lado, de hecho, casi hace lo primero de no haber sido por el árbol en el que se apoyó.
Parecía asfixiarse. Se preguntó que le había ocurrido o por cuánto tiempo había estado corriendo, por que daba la pinta de estar devorando el aire en vez de respirarlo.
La miró confuso. Tenía la camiseta rota, rasgada y manchada de sangre y había también trozos de su 
ropa por el suelo, pero también había sangre en él, sin embargo, ella no tenía ni una sola herida.
Una idea horrible pasó rápida por su cabeza. Vio a Flora desangrandose a manos de Liana e intentando suplicar por su vida y al ver que no lo conseguía, tirando de ella e indirectamente de la camiseta de Liana hasta romperla. La desechó enseguida.
-Liana... ¿Estás bien?-Liana se dejó caer. Lo miró con ojos llorosos y con su aspecto enfermo.
-Si. Estoy bien. Perfectamente además.-Habría sonado realmente convincente de no haber sido por su aspecto. Su tono era el adecuado, al igual que sus palabras que parecían tener la medida perfecta. Incluso su expresión era la acertada. Sería capaz de convencer a cualquiera que no viese su aspecto.
El problema era que Escorpión si que podía ver su aspecto.
-Vale. ¿No sangras...?
-Bueno aparte de eso.
-¿Dónde?-Liana levantó su brazos y se quedó realmente sorprendida al observar que no tenía nada. Luego miró sus piernas y su barriga plana. Ni rastro. 
-¿Ves cómo no me ocurre nada?-Añadió incapaz de no mostrar su asombro y al mismo tiempo sabiendo que iba a entender que si que le pasaba algo.
Algo golpeteó el corazón de Escorpión y bajó unos centímetros serpenteando. Era un sentimiento. Compasión quizá. No por esa conversación, no sabía por qué. Sólo la vio allí sentada y asustada en medio de la oscuridad e intentando ser valiente por los demás y sobretodo por ella misma. Y tan solo tenía 12 años. Estaba completamente seguro de que había sufrido un trauma y no quería hablar de ello para que los demás no se preocupasen o por alguna otra estupida razón que cupiese en la extraña psicología de Liana.
Y tan solo tenía 12 años de vida. Era una niña.
Debía de ser compasión lo que debía sentir.
Definitivamente.
Escorpión caminó hasta la espada de piedra y se la entregó de rodillas como si él fuese uno de los caballeros de la mesa redonda. Liana levantó la mirada de sus brazos y la dirigió a la espada mientras se lo agradecía.
Se sentó a su lado mientras la piedra desaparecía para transformarse en un brillo plata. No preguntó qué le había ocurrido. Si Liana no quería contárselo, no debía presionarla.
Le sonrió.
-Deberíamos irnos.-Comentó pero sin dejar de sonreir.

Continuaron con el plan inicial, y puesto que Sofía ya llevaba una espada también, aunque esta no se transformase en piedra cuando la dejaba de tocar, haría lo mismo que Liana y Shelly, como sabía como usar el polvo, se uniría con Escorpión y Flora. En cuanto les explicaron el plan corrieron a el lugar de las sombras.
Se asomaron antes de hacerse visibles para ellas. Flora se estaba protegiendo de las sombras con una barrera de luz que había hecho ella misma con el polvo y las sombras rondaban a su alrededor a la espera de que la barrera cediese. Flora no podría hacer nada si las sombras estaban a su alrededor.
Una loca, realmente estúpida y suicida idea pasó por sus ojos.
Demasiado loca, estupida y suicida como para que los otros 3 la apoyasen. Asi que no se lo contó y además lo llevó a cabo de manera que los demás vreyesen que era tonta en el momento posterior,al que grito:
-¡Flora!-Haciendo que pareciese algo instintivo, pero funcionando por que enseguida todas se abalanzaron hacia ellos permitiendo a Flora salir de allí.
Liana jura que no penso en seriamente en ello, las sombras eran más rápidas que ellos juntos y... Se firigían a ellos.
Liana jura que en ese momento se cagó en todo antes de salir corriendo de allí.
Escorpión jura que algún día matará a Liana por lo que pasó en aquellos minutos.
Escorpión, Shelly y Liana salieron corriendo rápidamente de allí, Escorpión y Shelly a la derecha, Liana a la izquierda. Sofía se había quedado congelada. Observaba la enorme sombra acercándose rápidamente. Sin saber cómo reaccionar.
Y derrepente se paró. Algo la había parado a centímetros de su cuerpo. Miró mejor. Una espada. ¡Liana!
La había parado con la espada parecía arderle a la sombra. Saltaban algunas chispas doradas y tanto Liana como la sombra ejercían toda su fuerza.
-¿A qué esperas? Sal.
Sofía salió de allí de inmediato. Liana quitó la espada y la sombra salió disparada como si fuese una bala pero realmente larga.
Liana la cortó por la mitad. La sombra que había quedado separada del resto comenzó a retorcerse pero en cuestión de segundos, quedó convertida en polvo.
-Gracias.-Le agradeció Sofía.
-De nada.-La miró.-Vamos. Cíñete al plan.-Asintió.
Liana dirigió su mirada a Flora. Escorpión estaba a su lado.
Corrió a su lado para comprobar que estuviese bien. Antes de que pudiese preguntar nada, Flora ya tenía polvo en la mano.
Escorpión se alejó de ella.
Flora, Shelly y Escorpión estaban en sus puestos. Flora y Shelly una en frente de la otra aunque en el medio de las dos se escontraba la Gran Sombra(Liana acababa de bautizarla así) y en frente de Liana y Sofía se encontraba Escorpión.
El plan empieza ahora
Los tres hadas activaron su poder: crearon unas barreras de polvo para atraer a las sombras hacia ellos. No por que el polvo las atrayese, si no por que usarían esa luz para alimentarse y ser más grandes y fuertes. El hacer esto tenía un por qué: mientras ellos lesdistraían, Sofía y Liana podrían acercarse lo suficiente para destrozar la sombra con las espadas.
Hubo un solo error. Liana había calculado que las sombras estarían tan ocupadas con los otros que no se encargarían de ellas. Se equivocaba. Inyentaban acercarse a ellas. Eran como tentáculos e intentaba azotarlas con ellos. Subían y bajaban y ellas, intentaban esquivarlos fuese saltando, tirndose al suelo, corriendo de un lado para otro, y era dificil, ya que algunas le llegaban a Liana por la cadera, y un par casi de su altura. Pero por lo menos no eta Sofía, ella era incluso más bajita que ella. Cuanto más avanzaban, más altas eran y llegó un momento en el que Sofía no pudo andar más e intentó darle golpes a las sombras con la espada (y cuando digo dar golpes me refiero a que daba igual que fuese una espada que un bate de béisbol.) para poder avanzar. Liana comenzó a usar su espada unos metros más allá, la diferencia entre ellas dos era que Liana movía la espada con la mismísima facilidad que ella al mover un lápiz sobre un papel. Con la misma delicadeza, los mismos movimientos angulosos y elegantes y además, eran más efectivos.
Liana cortó uno de los tentáculos. Y pudo seguir avanzando. Sofía intentó hacer algo parecido, pero su bate de béisbol se negaba a ejercer la funcion de espada, pero no importó demasiado por que al segundo Liana partió en 2 el tentáculo que impedía a Sofía moverse.
De repente oyeron un ``BOOOM!´´.
Luego otro y finalmente un tercero.
Se giraron.
-¡Las barreras!-Exclamó Liana al ver que las barreras que habían creado sus amigos hanían desaparecido.Y se dio cuenta de una cosa-Ella no...
-¡Liana! ¡No te entretengas! ¡Continúa avanzando! ¡Eres buena con la espada! ¡Eres una especie de Roronoa Zoro y yo soy una especie de patata con patas con una espada! ¡Yo voy a por ellos! ¡Yo te retrasaré!-Liana asintió débilmente, no muy segura de lo que acababa de descubrir. Eso que recorría su mente. Eso que no encajaba. Cosas como la realidad.

Sofía quería encontrarse primero con Shelly, pero claro, eso no era posible. Primero se encontró con Escorpión. Era egoísta de su parte, lo sabía, pero...
Un enorme manto de sombras se cernía sobre él. Él estaba tumbado en el suelo inconsciente pero con la expresión de terror inmortalizada en el rostro. Las sombras trataban de entrar en su interior entrando por las orejas... diréctamente en el cerebro. Sofía elevó la espada. Se acercó a Escorpión. Y la bajó. Las sombras se agitron pero tiraron la espada lejos de Sofía. Escorpión despertó a gritos, como si hubiese tenido una pesadilla. Pero sus ojos eran complétamente diferentes. Eran negros.
Sofía retrocedió.

Liana se movía rápida. Era como si la espada fuese quen la controlase a ella y no al revés. Nunca se había sentido así. Se sentía fuerte, poderosa... Liana saltó una de las sombras que se dirigía a ella. Corrió. Se agachó. Corrió. Saltó. Se agachó... Y cortaba. Cortaba todo lo que se le venía por delante. Se sentía, básicamente, una ninja. Cuando se dio cuenta, comprendió que no había ninguno más que cortar. Nada le impedía el paso. Avanzó con la espada en su mano izquierda. Estuvo al lado de la enorme e imposible sombra. Levantó la espada, a punto de partirla en dos, pero la misma idea pasó por su cabeza. Lo que no encojaba. Lo que se abatía contra todas sus ideas. Bajó la espada despacio. ¿Qué hacía? ¿Qué podía hacer si era cierto? Clavó sólo la punta en la sombra, la sombra pareció estremecerse, pero no hizo nada contra ella, la fue elevando despacio para ver si había algo en su interior. Era cierto. Mierda. Ojalá se hubiese equivocado.

Sofía miró a Escorpión diréctamente a los ojos. No había ni rastro de verde en ellos. Sólo un negro aterrador que le hacía temblar.
-¿Ocurre algo?-No contestó.-¿Sofía?-No sabría decir si era Escorpión el que hablaba o si la sombra que había penetrado en él. Trató de disimular asintiendo.-Me siento raro. No...
-Vete.-Se sorprendió a si misma diciendo eso. ¿Qué clase de elegida era ella. Una que se atemoriza de un chico atemorizado.
-¿Qué?-No dijo nada.-¿Dónde está Liana?
¿Por qué pregunta por Liana? ¿Por qué no por Flora, que es su novia?
-Vete.
-¿No íbais juntas?-Avanzó hacia ella.-Es verdad. La dejaste sola. ¿Tan aterrorizada estabas?-Y gritó.-¿¡Qué clase de cobarde eres tú!? ¡No era que estuvieses preocupada por mí, ni por Flora, ni siquiera por Shelly! ¡Es que eres una gallina! ¡Estabas más preovupada por tí misma que por el resto! ¡Sólo querías huir de allí!
-¡Cállate!-Escorpión(y las sombras) sonrieron.-¡Bi!-Una común luz rodeó sus manos de una forma suave en forma de aviso.-¡Tú no eres nadie!-Le hubiese gustado decir que eso no era verdad. Pero...-¡Ni siquiera deberías seguir vivo!
-Eso es correcto. Supongo que si Liana, su espada y la hadita no me hubiesen revivido tendríais un problema menos. Y uno bastante grande, la verdad.-Y eentonces exclamó con un sarcástico y prolongado:-¡Oh!-Y luego añadió.-Esto va a ser divertido.
Escorpión dio un paso hacia ella al mismo tiempo que ella retrocedió.
-Charlemos. ¿Qué tal está Elena?
-¿De qué la conoces tú?
-Soy material de pesadillas. Conozco todos tus miedos. Tus temores. Aumentan tan rápido. ¿Eh? Ahora pertenezco a ellas.-Sofía abrió los ojos.-Así que me tienes miedo. ¿Qué se siente al tener a una de tus pesadillas al lado?
-Si tanto sabes del miedo, deberías saber a que lleva. Deberías ser tú el que me tema a mí.
-Ahí te equivocas. Si me matas, también matas a Escorpión. No puedes hacerme nada.
-Pero él ya está muerto.-La cara de Escorpión cambió a una asustada.
-No. Sigo vivo.-Emitió un grito ahogado y luego adaptó una expresión de dolor. Realizó un movimiento rápido inclinándose y simultáneamente escupiendo algo negro.-Ayúdame.-Suplicó.

Shelly abrió los ojos. Tenía la boca abierta y unas terribles ganas de vomitar. Y las vió. Estaban sobre ella intentando colarse en su interior. Pegó un salto e intentó zafarse de ellas. Corrió todo lo rápido que pudo y cuando estuvo a cierta distancia, se giro. Las sombras estaban allï quietas, sin acercarse a ella. Notaba el pulso acelerado, sus ojos debían de ser rojos en vez de azules. Al haberla intentado atacar, su parte demoniaca había reaccionado con todo lo que tenía. Lanzó la peor de sus miradas a las sombras en forma de aviso para que no se acercasen. Preferiría no usar sus poderes demoniacos por si se descontrolasen y la dominasen a ella, pero si tenía que hacerlo, lo haría.
No es un crimen matar a un demonio.
El infierno siempre será más fuerte que el cielo.
Elimina la oscuridad, y la luz desaparecerá con ella. Elimina la luz y deja que la oscuridad te domine.
Y comenzaron a aparecer frases en su cabeza. Frases en forma de aviso que le habían dicho durante toda su vida. No había tenido la vida más bonita de todas. Solo una persona podría haber comprendido como se sentía, pero ni a él podía contárselo.
No todos los días se encuentra a un demonio que ignore su propia naturaleza.
¿Alguna vez ellos te mirarán cómo una más?
Claro que había habido personas que la habían comprendido, pero esas personas no habían sido el mejor ejemplo de alguien que quiere darte un consejo de buena fé o que no hubiesen intentado cambiarla por dentro. ¿Y qué importaba si había habido gente que la comprendiese si esa misma gente la había intentado transformar en algo que no le agradaba?
Es gracioso que nunca hagas promesas o tratos. ¿Es esa una manera de aceptar lo que eres?
No eres de los nuestros.
Claro, que también había habido gente que le había dejado claro que jamás la aceptaría, que no pertenecía al lugar al que ella quería estar. Que jamás sería alguien. Que jamás pertenecería a alguno de los dos lados.
¿No conoces tus propios límites? ¿Me equivoco? No lo hay. Los nuestros no tenemos límites. Y tú, tú tienes un talento excepcional.
Y tan solo uno que le había demostrado dónde residía la auténtica fuerza.
No vayas con ellos. Hija, sé quien tu quieres ser. Por favor.
Y que además había confiado ciegamente en ella.
-Papá...-Cerró los ojos y se concentró en su imagen.- Lo siento.

Espero que os esté gustando.

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