1 de diciembre de 2013

50th anniversary/rio of Doctor who...parte 2

No se como resumir lo otro... Admitámoslo, es mucho.

Otra cosa, que yo no sabía que me iban a venir gente nueva y que todos los domingos publico una nueva entrada, os lo digo para que no tengais que entrar todos los días así y tal.

Y hoy no voy a poner nada  a parte de esto por que he estado ocupada con esto. Pero el próximo domingo retomamos Amistad mágica como siempre.

Ya me he visto el aniversario 8 veces!!!! XD

La puerta parecía estar más quemada que cuando entraron. El Doctor se quedó pensando en ello. Pero com ya se iban lo ignoró.
-¿Dónde estaba la TARDIS?-Se preguntaban. Parecía que había menos árboles y el ambiente era diferente. Estaba anocheciendo.
-Doctor. ¿Que pasa con esos gases?
-A nosotros no nos afectan. Solo a los guijedianos y a los daleks.-El Doctor sacó su destorillador sónico y escaneó el aire.-Aparte de que parece que ya no queda. Entonces eso significa... Que los daleks están aquí.
-¿Los qué?
-Una larga historia. Volvamos a la Tardis.-Apenas dieron 4 pasos y el Doctor se paró en seco.- Pero...-El Doctor dudaba.- Pero... esto...no ocurrió así. Tengo esa sensación.
-Antes querías investigar, luego marchar, ahora quieres quedarte...
-¡Cállate Amanda!-Ella se rió. El Doctor retrocedió un paso.-Hacia la izquierda.
-¿Por qué izquierda?
-Tengo una mala sensación con la izquierda, es un buen lugar para comenzar.
-Eso no me gusta.-Añadió Amanda ignorada por el Doctor.

Oyerón voces y el Doctor agarró a Amanda del brazo y la escondió detrás de unos arbustos con él. Unas voces metálicas se dirigían hacia donde se escondían los ciudadanos que quedaban del planeta. El Doctor curioseó entre las ramas. Eran daleks. En cuanto se alejaron se volvieron a levantarse. Se quitaban las pequeñas hojas que se les habían pegado a la ropa:
-¿Qué era eso?
-Daleks.-Respondió.-Que no te vean.-Amanda asintió.-Seguían caminando un poco más despacio y con más cuidado en la misma dirección.

Las voces de los Daleks se podían volver a oír. Parecía que estaban discutiendo sobre algo por todo el jaleo que estaban montando. Se escondieron para poder escuchar lo que decían. Al fin un Dalek puso orden:
-¡Deteneos! Nuestra espía me acaba de enviar información. El Doctor está aquí.-Las voces de los daleks volvieron a alzarse.
-¡El Doctor!
-¡El Doctor!
-¡El Doctor!-Gritaban los daleks.-¡Exterminar!
-¡Exterminar!
-¡Exterminar!
-Ha escapado.-Decía el mismo dalek.-¡Exterminad la ciudad guijedana! Le haremos volver.-Los daleks volvieron hacia la ciudad. Quedando su lugar de reunión a solas. Era una casa destruida. Parecía que habían vivido ahí desde hace mucho tiempo. En el centro había una enorme esfera negra. El Doctor se mantuvo mirándola un rato y recordó su pasado.
-¿Qué es eso?-Susurró Amanda por si había algún dalek cerca.
-El vacío.-Dijo muy seco.-Vams tenemos que ayudar a los guijedianos.
-Cambias de opinión cada poco, lo sabes ¿no?
-Es que ahora lo entiendo todo. Ya se que fue lo que pasó.-Añadió. El Doctor metió su mano en el bolsillo de su gabardina larga marrón que tenía y sacó unas gafas 3D.-Si. Todavía siguen aquí.-El Doctor sonrió eurofóbico.-Peculiar.-Añadió.

Los guijedianos seguían trabajando en el jardín ignorándolo todo.
-¡Atención! Gritó Mohiva llamando la atención de todos. Hemos tenido un problema. La persona que se acaba de marchar, os lo creáis o no era un señor del tiempo. Su nombre era el Doctor. Y ahora a desencadenado a Risa. Viene a por nosotros. Tenemos 3 opciones: A)Rendirnos, B) Escondernos C)Luchar.
-Yo voto por luchar.-Propuso Yudua.
-Yo también.-Dijo un hombre.- Solo hay un problema, aquí no hay armas de ningún tipo.
-¿Seguro?-Preguntó retoricamente Mohiva al hombre.-Mira en tu mano.
-Pero tengo un rastrillo.
-Vuelve a mirar.-Dijo Yudua. El hombre sonrió y lo comprendió.
-Pero no podemos luchar contra ella sol con rastrillos.-Dijo una mujer.
-Todavía está Hecha de carne. ¿No Es así?-Respondió Mohiva.
-Y No solo tenemos herramientas de campo.-Añadió Yudua cogiendo un tomate del suelo y un limón.-Os aseguro de que escuece. Apuntad a los ojos.
-Buscad un escondite hasta entonces. Cuando yo de la señal, atacad. Los niños que se vayan con Yudua a un lugar seguro.-Ella asintió.
-Vamos cielo.-Dijo agarrando a una niña pequeña de unos 3 años.

Nadie sabía que es lo que te ponía más nervioso: El hecho de que si su plan saliese mal y muriesen todos, o la espera. Nadie era capaz de estar quieto. Todos movían aunque fuese la mano arriba y abajo. El silencio pesaba tanto... Pero entonces fue cuando vieron movimiento. Algo de un azul muy claro se estaba acercando al jardín. Mohiva se asomó. Era Risa. Esperó a que se acercase, un poco más, un poco más, un poco más...
-¡Ahora!-Gritó a todo pulmón. Primero calleron toneladas de fruta y un limón en los ojos, después, aprovechando de que no podía ver, un hombre cogió una pala y le dio en la cabeza dejándola inconsciente. La eurofobia llenó el jardín. Hasta que oyeron la palabra, proveniente de fuera de la ciudad, exterminar. Oyeron un para de disparos y ya no era eurofobia, si no miedo, gritos, desesperación al ver a esas máquinas de metal disparando a todo lo que pillaban.

El Doctor y Amanda llegaron delante de la puerta:
-Espera un momento.-Se puso la s gafas 3D y se asomó a la puerta. Volvió a Amanda.-Hay una enorme batalla ahí dentro, pero noestán llenos de energía del vacío.-Guardó las gafas en el bolsllo.-Vale. Necesito que vuelvas a la Tardis. Es muy peligroso.
-¿Cómo que vuelva a la Tardis? ¿Te refieres a yo sola?
-Si. Voy a encerrar a los daleks en esa bola que hemos visto.
-Pero...-Replicaba.
-Escucha.-Le puso las manos en los hombros. Se agachaba y la miraba a los ojos.-Tengo tantos años que he incluso perdido la cuenta. Te imaginas a cuanta gente he perdido? Necesito saber que estás a salvo. Estas criaturas destrozaron mi planeta, a mi especie. Y las personas alas que más he querido, ellos las mataron. No quiero que vuelva a ocurrir.-Amanda asintió. El doctor le metió la mano en el bolsillo de la chaqueta antes de que se fuera.
Cuando se alejó lo suficiente el Doctor entró en la ciudad. Un dalek se percató de su presencia.
-El Doctor.
-¿Yo?
-Tu eres el Doctor. Serás exterminado.-Y volvía ha repetir.- Tu eres el Doctor...
-¿Doctor qué?-(``Doctor who?´´) El Doctor sonrió y salió corriendo de allí perseguido por los Daleks ahora que había captado su atención. Era como miel perseguida por abejas,... una miel con patas tendrá que ser para poder huir de las abejas... pero si las abejas pueden volar la pueden rodear y queda atrapada,...pero sigue teniendo patas y puede huir, lo que no tiene sentido... Creo que queda mejor unas abejas perseguidas por miel,... pero vuelve a surgir el problema de que la miel no tiene patas,...¿Y qué hace una avispa huyendo de miel? No tiene sentido. Dejémoslo en que el Doctor huía de los daleks,...pero claro si quería que lo persiguiesen no estaba huyendo...¡Pues el Doctor corría! Ala. Les había llevado a donde estaba la enorme bola del vacío.
-Tu eres el Doctor y estás rodeado. Serás exterminado.
-Si, si, si,si,si... Ya me lo conozco.-Decía el Doctor.- ¡Dalek Sec, Dalek Caan, Dalek Thay, Dalek Jast! Se que estais por aquí.-Los 4 daleks se acercaron al Doctor.
-Tu eres el Doctor.-Dijo dalek Caan.
-¡Hola!-Sacó su destornillador sónico, lo iluminó un segundo. En aquel momento en la Tardis Amanda detectó que una especie de cápsula se movía y salía fuera de la Tardis. Metió la mano en la chaqueta. Notó que había algo más aparte de el móvil. Era fino, muy fino. Lo sacó y vio una especie de papel dentro de una funda negra. Era el papel psíquico del Doctor y comenzaban a aparecer palabras. ``Doctor eres brillante.´´ Pensó.-Pensadlo. ¿Cómo sabía que estabais aquí? Por que si lo quereis saber tendreis que escuchare.-Y los Daleks dejaron de apuntarle.-¿Sabéis que es eso?-Preguntó.-Es el vacío. Y no dañareis ha esa gente.
-¡Explicar! ¡Explicar!-Repetía Dalek Than.
-Toda esa gente. Que ha estado asustada de vosotros, ahora ya no tiene miedo. Hace tanto tiempo que nadie regresa... Ni siquiera por estar infectado de los gases, por que ya no quedan, y ellos lo han seguido creyendo. Asustados. Encerrados. Creyendo que si salían morirían. Apartados de el mundo exterior. Pero sacando lo mejor que tenían. Siempre. ¿Y sábeis que? Se van a vengar.-De repente unos gritos de millones de personas acercándose sonabanmuy fuerte.
-¡A los ojos!-Gritó Amanda.-¡No nos podrán atacar si no nos ven.
-Exterminar.-El Doctor aprovechó para escabullirse.
-Vamos a ver..¿Como te abro?-Probó con su destornillador sónico. Pero nada. Miró a su izquierda. Había una máquina de controles.-Una máquina para abrir puertas. Unas puertas que ya no existen... Al no ser que. Use esto.-Apuntó a la máquina con su destornillador sónico y movió palancas y pulsó botones.-Y aquí estás tu.-La capsula a la que había llamado antes con su destornillador sónico ya estaba allí.-El arca del génesis. Sabía que tenía que guardarte.-Tocó la parte de arriba y el arca se abrió.-Y aquí está el fez con el que experimenté. ¿Como podía llevar esto?-No se lo pudo poner en la cabeza por que llevaba el sombrero pánama puesto, así que se lo guardó en la gabardina marrón larga. Pulsó un botón que había en el interior de la cápsula. Luego tiró de una palanca y susurró la palabra.-Daleks.-Los Daleks eran empujados dentro de la capsula. Escepto 4. Dalek Sec, Dalek Caan, Dalek Thay, Dalek Jast. Dalek Sec quiso vengarse y le disparó, aunque falló y le dio a un árbol que se cayó sobre Amanda.

Mohiva no había ido a ayudar a los demás. Si no que se había quedado solo, con Risa. La estaba volviendo a encerrar aprovechando que estaba inconsciente. Pero se despertó antes de lo previsto, y miró a su alrededor intentando comprender qué había ocurrido. Su piel seguía siendo azul seguía infectada. Seguía sin ser ella:
-No me importa que ya no seas ella...La sigo queriendo.
-Deberías de ser más inteligente.-Dijo ella con brusquedad.
-Estoy seguro de que ella sigue ahí dentro. Puede que salga de ahí algún día. Y la pueda volver a abrazar.
-Nunca ocurrirá.-Repentinamente y sin que a Mohiva le diese tiempo a reaccionar, Risa le clavó un cristal afilado en la barriga. Se moría.-Sentimientos. ¿De qué te sirven?
-Tu lo deberías saber mejor que otra persona. Risa. Recuerdas cuando nos conocimos en el jardín. Era la primera vez que estabas allí. Teníamos 10 años. Y entonces yo me hice una herida con un hacha y tu me dijistes...
-Que no te iba a pasar nada por que éramos de los buenos.-Los ojos de Risa se posaron sobre su herida. Y una lágrima surgió de su ojo.-Mohiva.-Volvía el piloto.-Sentimientos. Si que sirven de algo. Risa besó a Mohiva en la boca y su piel azul volvían a ser como siempre había sido. Se estaba curando al igual que la herida de Mohiva pues lo azul que tenía sobre la piel se posaba sobre su herida y la curaba.
-¡Risa!-Y se dieron un abrazo. Por que podían estar juntos.

Amanda se despertaba en el suelo de la Tardis, pero el Doctor no estaba allí. Solo ella. La puerta se abría y el Doctor entraba con su monóculo colgando, sus pantalones a cuadros, su camisa blanca, su larga bufanda a rallas, su sombrero panamá, posando su paraguas multicolor sobre la pared de la Tardis, chaleco lleno de interrogaciones, con los zapatos tan románticos que tenía, la chaqueta de cuero bajo su gabardina marrón y su pajarita roja. Tenía una forma de vestir bastante peculiar, pensó.
-¡Hola Amanda!-Dijo.-¿Llevas despierta mucho tiempo?
-No. Me acabo de despertar.-Se puso en pie y le miró fijamente.-¿De dónde vienes?
-He ido a darle a los guijedianos unas esposas sónicas. Algún día las necesitarán.
-¿Qué ha pasado?
-He encerrado a los 4 daleks que quedaban en el vacío. Fue fácil, pero ahora estoy despeinado.-Amanda rió.
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Puede.
-¿Tu sabes...? No... Espera... ¿Conociste a mi madre?
-Se perfectamente quien eres Amanda. La hija de Donna Nobble.

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