A medida que avanzaban, las casas iban cogiendo distintos colores. No el blanco y el ladrillo que suelen tener las aburridas casas humanas. Si no colores pastel que de vez en cuando iban cambiando de vez en cuando. Se pararon delante de una de color negro. Unas lágrimas surgieron de los ojos de Escorpión.
-Papá...-Susurró.
-¿Qué pasa?-Preguntó Liana.``¿Por qué llora?´´ Pernsó.
-Las casas toman el tono de las emociones de la última persona que vive en la casa y que estuvo allí.-Explicaba Flora.-Si es negro, es que no siente nada, que no puede sentir nada. Su padre...-Y se le cortó la voz. Pero supo a lo que se refería.
-Por eso lo mitad del pueblo no brillaba.-Añadió.
Escorpión posó su mano sobre la puerta de cristal y entró.
-Pasad.-Dijo en voz baja. La casa cambiaba a color gris oscuro cuando entraba. Un gris muy seco. Tristeza.-¿Os apetece hacer algo?-Preguntó. Liana sonrió en señal de agradecimiento y asintió.
-Tan solo algo para calmar los nervios, por favor.-Escorpión sonrió. Flora le fue a ayudar.
-Siéntate en el sofá. No tardaremos mucho.-A Liana le pareció un poco rara esa frase pero aún así le hizo caso.-Puedes coger un libro si quieres. Como si estuvieses en tu casa.-``¿Qué problema tienen todos con los libros?´´ Pensó Liana.
-Gracias.-Agradeció aún así. Cogió un libro de aventuras.
Flora y Escorpión preparaban una tila y unas patatas para picar silenciosos. Cuando Escorpión estuvo seguro de que Liana se había sumergido en el libro susurró.
-Dime. ¿Por qué?-Liana pasó la página.
Liana comenzó a fingir que seguía leyendo.
-¿Por qué qué?-Preguntó Flora.
-¿Por qué la trajiste?
-¿Recuerdas en clase de mitología? ¿La leyenda de la espada?-Escorpión asintió y se sentó en la encimera.-Creo que es ella.
-¿Por qué?
-No se explicarlo bien pero... Su vida es como una peonza. Se mueve rápido, no para quieta, siempre busca lo diferente.-Ella también se sentó sobre la encimera.-Mientras gira y gira todo permanece quieto, helado. Y si se para la puedes volver a hacer girar.-Escorpión se quedó mirandola.
-No lo entiendo.
-Ignora mi anterior explicación. Cuando le puse la pulsera brilló, naranja. Un naranja plateado. Una mezcla de bruja, humana y corazón puro.-Escorpión suspiró.-Se que es dificil de creer pero... es así.
-¿Tienes pruebas visuales? Me refiero a sus poderes.-Ella asintió.-Tu sacas dieces siempre, ¿como era la leyenda de la espada?-Flora se quedó pensando.
-Cuando llegue la hora
el que lo requiera la traerá.
Cuando la noche se aproxime
y el mundo tema a las tinieblas
la luz llegará.
La luz del caballero
más valiente que el fuego,
el más noble de ellos,
el que fue criado por la amada de un mago,
el que un día salió del lago.
Guardó su alma en su espada,
y la espada aparecerá a la persona cuya pureza,
fuerza, magia y necesidad requiera.
Y derrotará a la criatura más temida de todos los tiempos.
La criatura de la cual no se sabe el nombre.
Salvará mil vidas a cambio de un precio,
el precio de la oscuridad..
Cuya maldición irrompible,
le arrastrará hasta el final de sus días.
Llevándose el auténtico nombre de la criatura
hasta su tumba.
Liana tuvo que contener la respiración para no gritar. ¿Por qué creían que era ella? Repasó la profecía que ya estaba en su cabeza. ``La espada aparecerá a la persona cuya pureza,fuerza, magia y necesidad requiera.´´ Pureza, osea corazón puro, magia osea hechicera bruja o lo que sea. Necesidad. Desde luego la voy a necesitar.``Y derrotará a la criatura más temida de todos los tiempos. La criatura de la cual no sabe su nombre.´´ Las sombras deben tener otro nombre.
``Así que necesito tener una espada, ¿de dónde saco una espada?´´ Pensaba.
-Pero...-Continuaba Escorpión.-La leyenda de la espada fue modificada por otra persona. No puede ser cierta. Tal vez se aprovechó de que era una leyenda y todos le harían caso y la cambió por esa razón.
-De momento nadie le está haciendo caso.
-Tu si.
-La segunda persona solo añadió el último párrafo, lo leí en la biblioteca. Y fue otro profeta por lo que... ¿Liana puedes dejar de finjir que lees?-Liana bajó el libro y lo cerró. Se giró despacio y le dedicó una sonrisa.
-¿Cómo has...?-Preguntaba Escorpión.
-No ha cambiado de página desde que comenzamos a hablar.
-¡Vosotros estabais hablando de mí a mis espaldas!
Y comenzaron a tener una discusión que no iba a ninguna parte
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