9 de febrero de 2014

Amistad mágica, capitulo 16, Escorpión

Corrieron a la cocina. Estaban rodeadas de las sombras.
-Menos mal que es indestructible.-Dijo con sarcasmo Liana.-¿¡Qué hacemos!?-Flora se agachó y se escondió de ellas.-¡Oh si! ¡Eso es muy útil!-Repitió otra vez con sarcasmo. Flora la cogió de la mano y tiró de ella hacia abajo.
-¡Cállate!-Le ordenó.-Abrió el armario de la encimera. Dentro, había un botón y sartenes. Pulsó el botón y sin quitar la mano susurró.-Alerta. Activar todos los medios de protección de la casa.-Quitó la mano del botón.-Dame tu mano.-Se la dio. Con la otra cogió una sartén y se la entregó a Liana, luego cogió otra y se la quedó. La casa se comenzó a iluminar y daba pequeñas pulsaciones cada cez más fuertes que arrastraban hacia las paredes los objetos que pesaban poco, pero comenzaron a moverse los objetos que pesaban mucho también y las sombras seguían avanzando.
-¡No funciona!-Liana se soltó de la mano de Flora.
-¡No!- Gritó Flora. Liana la ignoró y dio sartenazos a cada sombra  que veía, pero una pulsación la llevó contra la pared donde había sombras. Las sombras se juntaban en aquella zona.
-Flora. Quiero que cojas el libro y te lo lleves en cuanto tengas la oportunidad. Intentaré conseguir todo el tiempo que pueda.-Decía con lágrimas en los ojos.-Sé que no voy a morir aquí. Me he visto en el futuro. No moría aquí.
-En realidad el tiempo puede cambiar... Reescribirse y...
-¡Calla y corre!-Gritó interrumpiéndola.
Flora se apresuró. Salió del edificio. Las sombras se seguían amontonando haciendo una montaña en frente de ella. Ella seguía dando sartenazos a las sombras, pero lo atravesaba.
-Son realmente sombras.-Susurró.-¿Eso quiere decir que los monstruos de debajo de mi cama son reales?
No estás completa.
Eran las sombras no con una, si no con miles, millones de voces. Aunque reconoció una, la de Isaac.
Te completarás.
-¿Por qué no discutimos? esto con una taza de té?-Las sombras tiraron un jarrón al suelo.-¿No? ¡Vaya! Me hacía mucha ilusión. Bueno hay para todos los gustos.-Una voz femenina robótica dijo ``Señorita Flora. Su té ya está listo.´´-Hablando de té...-Liana alcanzó la jarra en la que había puesto Flora el té a calentar. Sé la tiró a las sombras, el agua las atravesó.-Parece como si...-Les dio otro sartenazo esta vez si que les pudo dar y la montaña de sombras que habían formado se derrumbó.-¡Adios!-Salió corriendo donde se encontró a Flora. haciendo una barrera con el polvo con un chico. Estaba sorprendida. Aunque no tanto como Liana.
-¡Liana!-Exclamó.-¿Estás bien? Pensé que..
-Sartenes. Siempre funcionan.-Explicó.
-¿Cómo lo hiciste?-Dijo el chico.-Por cierto, soy Escorpión.
-Escorpión.-Repitió Liana.-Eso no es un nombre.
-Para nosotros si.-Susurró Flora.
-Soy su novio.-Dijo Escorpión.
-¿¡Novio!? ¿¡Tienes novio!?-Exclamó sorprendida Liana.-¡Y no me lo has dicho! ¡Menos mal que se supone que eres mi mejor amiga!
-Soy la única.-La corrigió Flora.
-Por eso mismo.-La señaló con las 2 manos.
-Chicas...-Las llamó Escorpión.
-¿¡Qué!?-Le gritaron las 2 al unisono. Él señaló la casa de Flora.
Las sombras salían de la casa y se movían rápidamente hacia ellos. Liana iba a comenzar a correr pero Flora la agarró de la mano.
-Espera.-Susurró sin parar de mirar la casa.-Mira.
Las sombras se acercaban más y más a ellos. Pero el polvo que estaba delante, como una barrera las impedía pasar.
-¡Funciona!-Exclamó.-Ahora podré defender mi pueblo.
-No aguantará mucho, cielo.-Indicaba Escorpión.-Mejor que corramos.
Los 3 corrieron tan lejos como les permitió su resistencia. O por lo menos eso creía Liana, ya que entraron en uno de los edificios dorados.
-Los edificios dorados tienen más resistencia que el resto. Solo dejarían de brillar si dejasen de brillar el resto de edificios. Y aún así activaría la protección C que se transformaría en diamante y tapiaría puertas y ventanas.
-¿Qué es esto?-Preguntó Liana señalando el edificio.
-El ayuntamiento. Quiero defenderlos a todos.-Respondió Flora.
-¿Cómo no lo sabes?-Preguntó Escorpión. Flora la miró con los ojos muy abiertos y luego a él.-¿Qué pasa?-Preguntando sabiendo que algo no encajaba.-Flora. ¿Qué has hecho?
-Ella... no es un hada.-Respondió
-¿¡Qué!?-Gritó. Miró a Liana. Le echó una mirada que hasta el momento nadie le había echado y que no supo identificar.-¡Estás loca! ¡De todas las estupideces, y han sido muchas, lo que se te ocurre es traer a un humano! ¿¡Qué quieres que te maten!?
-Yo no he dicho que fuese humana.-Se defendió.
-¿Y que es entonces?-Flora negó con la cabeza. Escorpión la miró de nuevo. Pero sigió en su posición sin decir ni hacer nada. No podía decir que no era humana, pero tampoco es que fuese muy normal lo que a ella le sucedía.
-Eso no importa, puede ayudarnos.-Respondió.
-Vale. Pero si esto sale mal. Yo no tuve nada que ver.
-Si esto sale mal estaremos muertos.-Les interrumpió Liana.-¿Vamos?-Los 2 la miraron. Asintieron. Entraron

Flora rellenó un papel y les entregó el libro.
-Si las sombras van a por los que saben algo, ¿por qué les das el libro? Así harás que los maten.
-Fueron ellos los que lo quisieron. Ellos insistieron.-Ella asintió. Salieron de el ayuntamiento. Estaba amaneciendo por fin. Los edificios excepto los dorados dejaban de brillar.
-Vamos a mi casa.-Propuso Escorpión. Su pelo castaño alborotado y sus ojos verdes se podían ver al fin.-Por el día las sombras desaparecen, Allí estaremos seguros.

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