Aqui está la pista de Marzo. Corresponde a Amistad Mágica. Se nota lo que es, pero no sabeis todavía lo que tiene de importante.
P.D.: Tiene 52 tonos distintos de verde.
-Yo puedo ver en ti algo diferente. No se lo he visto a nadie, jamás. Ni humano, ni hada, ni nada... Hay algo...
-¿El qué?
-No estoy segura.-Miraron a su alrededor.-¿Por dónde hemos venido?-Liana se encogió de hombros.-Ya entiendo la trampa.
-Si... a nosotras nos hantendido esta trampa después de que nos separásemos... A los otros...-Sheila y Liana se miraron mutuamente.-Van a por ellos.
Corrían, no sabían si era la dirección correcta o en la equivocada, pero debían llegar enseguida, antes que las sombras.
Al rato encontraron en el suelo la pulsera rosa fosforita de Liana, la cual se le debía de haber caído cuando huían. Eso les indico que iban en la dirección correcta. De repente notaron que todo estaba más oscuro. Sheila se detuvo.
-Liana. No te muevas.-Liana se imaginó lo peor.-Recuerdas que puedo sentir las sombras.-Liana asintió débilmente.-La razón de que todo esté tan oscuro no es que sea más de noche, es que estamos DENTRO de las sombras.
El corazón le latía a mil por hora, miró a su alrededor, no había árboles alrededor. Solo oscuridad, sombras.
-¿Pero cuando...?-Sheila nagó con la cabeza.
-Supongo que cuando paramos para recoger la pulsera.
-La trampa era para nosotras. O tal vez simpemente nos mantienen atrapadas aquí para ir a por ellos.
-Tengo miedo.-Susurró Sheila.
Hubo un silencio.
Como si fuese una mano subía por el tobillo de Seilla. Ella pegó un grito y le dio una patada. La mano desparecio al instante. Pero aparecieron miles más que acabaron cogiendola y al segundo a Liana.
-Tengo una idea.-Anunció Liana.-Golpéame en la cabeza.
-¿QUÉ?
-Tu hazlo. Confía en mi.-Seilla seguía si moverse.-Hazlo con tu mochila.
-Pero te dolerá.
-Esa es la idea.-Seilla intento moverse para quitarse la mochila, pero le resultaba imposible. Liana le daba patadas al aire para intentar darle a una sombra. Las sombras liberaron el brazo izquierdo de Shellia. Fue algo minimo a simple vista, pero permitió liberarle el brazo, repitieron lo mismo con el otro brazo y Shelly pudo coger la mochila.
-Estás segura de que...-Liana asintió.
-No tenemos nada que perder.
-¿Neuronas?
-¡Seilla!-Le dio con todas sus fuerzas en la cabeza con la mochila. La tierra templó, hubo un terremoto pequeño y las sombras se dispersaron.
-Estás bien.-Liana asintió. Las sombras volvían a acercarse. Corrieron antes de que las volviese a pillar, tenían que llegar y avisar a los demás antes de que llegasen ellas. Por fin les veían a lo lejos y les gritaron un resumen de todo lo que había ocurrido en una palabra.
-¡Corred!

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