16 de marzo de 2014

Amistad mágica, capitulo 19, en la oscuridad.

Siento no haber escrito, es que no he estado en casa durante el fin de semana, aparte de que he tenido muchos exámenes y prefería estudiarlos. El caso es que aquí tenéis el siguiente capítulo, que también lamento que sea tan corto.

Habían conseguido los 5 despistar a los guardias. A medida que iban avanzando el bosque era más oscuro y faltaba poco para que anocheciera. Flora y Liana íban hablando detrás. Le preguntó muy bajo casi en u susurro para que los demás no las oyeran:
-¿Oye?-La miró.-A tu novio Escorpión...¿No le caigo muy bien verdad?
-No es eso.
-Noto como me mira.
-No es eso, es que está preocupado por mi.
-¿Preocupado?
-Es un delito contar a alguien lo que soy.
-Un delito...-Repitió.
-Podrían transformarme en un vegetal... o incluso matarme si Escorpión o otra persona que lo sepa muere...
Sheila se detuvo.
-¿Ocurre algo?-Preguntó Sofía.
-Creo que deberíamos parar aquí. Está anocheciendo y noto a las sombras más cerca.
-Tendremos que montar guardias. Yo haré la primera.-Anunció Escorpión.
-Deberíamos ir a por madera.-Dijo Liana sin ninguna intención de que tuviese que ser ella.
-Buena idea Liana. Ve a por madera.-Liana le miró mal.
-Es peligroso ir solo.-La informó Flora. Parecía que tampoco tenía ningunas ganas de irse de allí.-¡Sheila! ¿Te he dicho alguna vez cuanto te quiero?
-Está bien iré yo... Pero con la condició de que Escorpión haga guardia todos los días hasta que muramos.
-Querrás decir hasta que consigamos derrotar a las sombras.
-Es lo mismo.-Hizo una seña a Liana para que fuese tirando.-¡Cuidadme bien a Sofía! ¡No os movais de aquí!
-Creenos. No nos apetece nada.-Resondió Escorpión.

Cada vez estaba más oscuro y llego un momento en el que Sheilla sacó una bolsita de polvo, volcó la bolsita y el polvo calló al suelo. ``Iluminate´´ Susurró con acento en la ``a´´. El polvo brilló y se prendió una pequeña luz plateada. Volvió a meter el polvo en la bolsita y siguieron su camino.
-¿Ves madera por algún sitio?-Preguntó Liana.
-Los árboles, pero no traje sierra.
-Lo dices como si no fuese raro.
-Pero ya de paso podría haberla traído.
-Da igual.-Anduvieron un par de pasos más.-¡Ahí! ¡En el suelo!-Liana señaló a unas ramas caidas cerca de la raiz que sobresalía de un árbol.-Ya tenemos algo de madera.-Liana se acercó para cogerlas.-¿Puedes acercarte y alumbrarme por favor?-Sheila también se acercó y se agachó.
-Una pregunta. No te la tomes a mal. Pero... ¿Por qué Flora te ha traído?
-Podría explicarlo, pero no lo entiendo ni yo. ¿Qué hay de tí? Dime. ¿Qué pasó entre Flora y tu?-Sheila permaneció callada.
Oyeron un ruido.
-¿Qué ha sido...?-Preguntaba Shelly justo antes de derrumbarse en el suelo y llevarse su mano izquierda al pecho.-¡Sombras!-Gritó.-¡Corre!-Corrieron todo lo que pudieron. Pero las sombras no las perseguían, pararon en cuanto se dieron cuenta.
-¿Por qué no nos siguen? No tiene sentido.
-Ni idea.-Sheilla se quedó en silencio.-Tal vez nos esté creando una trampa. Y se quieren divertir un rato.
-¿Cómo supiste que no era un hada?
-Bueno al principio dudé un momento pero enseguida tu aspecto me reveló que no lo eras.-Comenzaron a andar de nuevo.
-Exactamente... ¿En que nos diferenciamos?-Sheilla sonrió.
-Yo puedo ver en ti algo diferente. No se lo he visto a nadie, jamás. Ni humano, ni hada, ni nada... Hay algo...

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