Siento no haber escrito, es que no he estado en casa durante el fin de semana, aparte de que he tenido muchos exámenes y prefería estudiarlos. El caso es que aquí tenéis el siguiente capítulo, que también lamento que sea tan corto.
Habían conseguido los 5 despistar a los guardias. A medida que iban avanzando el bosque era más oscuro y faltaba poco para que anocheciera. Flora y Liana íban hablando detrás. Le preguntó muy bajo casi en u susurro para que los demás no las oyeran:
-¿Oye?-La miró.-A tu novio Escorpión...¿No le caigo muy bien verdad?
-No es eso.
-Noto como me mira.
-No es eso, es que está preocupado por mi.
-¿Preocupado?
-Es un delito contar a alguien lo que soy.
-Un delito...-Repitió.
-Podrían transformarme en un vegetal... o incluso matarme si Escorpión o otra persona que lo sepa muere...
Sheila se detuvo.
-¿Ocurre algo?-Preguntó Sofía.
-Creo que deberíamos parar aquí. Está anocheciendo y noto a las sombras más cerca.
-Tendremos que montar guardias. Yo haré la primera.-Anunció Escorpión.
-Deberíamos ir a por madera.-Dijo Liana sin ninguna intención de que tuviese que ser ella.
-Buena idea Liana. Ve a por madera.-Liana le miró mal.
-Es peligroso ir solo.-La informó Flora. Parecía que tampoco tenía ningunas ganas de irse de allí.-¡Sheila! ¿Te he dicho alguna vez cuanto te quiero?
-Está bien iré yo... Pero con la condició de que Escorpión haga guardia todos los días hasta que muramos.
-Querrás decir hasta que consigamos derrotar a las sombras.
-Es lo mismo.-Hizo una seña a Liana para que fuese tirando.-¡Cuidadme bien a Sofía! ¡No os movais de aquí!
-Creenos. No nos apetece nada.-Resondió Escorpión.
Cada vez estaba más oscuro y llego un momento en el que Sheilla sacó una bolsita de polvo, volcó la bolsita y el polvo calló al suelo. ``Iluminate´´ Susurró con acento en la ``a´´. El polvo brilló y se prendió una pequeña luz plateada. Volvió a meter el polvo en la bolsita y siguieron su camino.
-¿Ves madera por algún sitio?-Preguntó Liana.
-Los árboles, pero no traje sierra.
-Lo dices como si no fuese raro.
-Pero ya de paso podría haberla traído.
-Da igual.-Anduvieron un par de pasos más.-¡Ahí! ¡En el suelo!-Liana señaló a unas ramas caidas cerca de la raiz que sobresalía de un árbol.-Ya tenemos algo de madera.-Liana se acercó para cogerlas.-¿Puedes acercarte y alumbrarme por favor?-Sheila también se acercó y se agachó.
-Una pregunta. No te la tomes a mal. Pero... ¿Por qué Flora te ha traído?
-Podría explicarlo, pero no lo entiendo ni yo. ¿Qué hay de tí? Dime. ¿Qué pasó entre Flora y tu?-Sheila permaneció callada.
Oyeron un ruido.
-¿Qué ha sido...?-Preguntaba Shelly justo antes de derrumbarse en el suelo y llevarse su mano izquierda al pecho.-¡Sombras!-Gritó.-¡Corre!-Corrieron todo lo que pudieron. Pero las sombras no las perseguían, pararon en cuanto se dieron cuenta.
-¿Por qué no nos siguen? No tiene sentido.
-Ni idea.-Sheilla se quedó en silencio.-Tal vez nos esté creando una trampa. Y se quieren divertir un rato.
-¿Cómo supiste que no era un hada?
-Bueno al principio dudé un momento pero enseguida tu aspecto me reveló que no lo eras.-Comenzaron a andar de nuevo.
-Exactamente... ¿En que nos diferenciamos?-Sheilla sonrió.
-Yo puedo ver en ti algo diferente. No se lo he visto a nadie, jamás. Ni humano, ni hada, ni nada... Hay algo...
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