27 de octubre de 2013

amistad mágica, capitulo 7, en el ayuntamiento.

Después de estas 2 semanas de descanso, aquí teneis el nuevo capítulo de amstad mágica. ¡QUÉ LO DISFRUTEIS!

Liana se cambiaba. Ya no se sentía a gusto con esa ropa con esos colores que no se ponía deswde hace tanto tiempo. Se quitó los pantalones cortos blancos, la camiseta rosa fosforita de manga corta que enseñaba los hombros y las vans del mismo color. Se puso unos pantalones negros rotos, una camiseta morada oscura de tirantes y las combers all star altas color crema. Cogió el bocadillo y las gafas de sol y se dirigió al fin al ayuntamiento al estilo del protagonista de alguna serie policiaca o de misterio.

Ahí estaba Flora, sentada en un banco. Liana no la miró.
-Siento llegar tarde.-Anunció. Flora se pegó un susto y se giró. Le izo un hueco para que se sentara.
-Te has cambiado de ropa.-Enunció algo que ya era obvio.
-Ya...-Admitió ella que se dirigía al banco a sentarse
-Oye siento lo que hice. No sé que me pasó...
-Yo si.-Flora la miró a la cara.-Ya me a pasado más veces.
-En realidad, hoy por la mañana...
-Déjalo. Tenemos que colarnos en el ayuntamiento. Verás en el pueblo de al lado hay una biblioteca... pero está cerrada desde el año pasado. Ahora la gente si quiere entrar tiene que ir a la casa del presidente o en este caso a el ayuntamiento a pedir la llave. En eso consiste nuestro plan.
-No lo entiendo.
-¿Ves ese coche gris? Es el del presidente. Tenemos que esperar a que se vaya al bar, según dice mi padre siempre sobre las siete se va al bar y no sale de ahí en una hora.
-Son las 6 y media...
-Por eso he traído mi bocadillo.-Flora sonrió.
-En esto consiste mi plan...-Liana le contó su fantástico plan. A Flora no le parecía tan buena idea como a Liana pero aún así asintió.

Eran las siete. El presidente salía justo a esa hora. Con aquella camisa azul a finas rayas blancas y los pantalones vaqueros largos. El pelo negro con unas cuantas canas y la piel un poco morena sobre las que había unas pequeñas gafas azules también. Los ojos de un marrón muy oscuro. Arrancó el coche y se fue al bar llevandose con él los kilos de más. Liana y Flora que seguían comiendo el bocadillo se apresuraron al ayuntamiento.
-Sujétame el bocadillo.-Dijo Liana entrando dentro. Ahí estaba la secretaria en su mesita. Con sus gafas hipster y su traje marrón con la camisa azul oscuro. La piel blanca brillante y el peo castaño claro recogido en un moño.
-Hola Liana.-Decía la secretaria con una sonrisa falsa que a Liana le daba ganas de vomitar.
-Hola...-Dijo Liana sin disimular a propósito lo mal que le caía.-Vengo a por las llaves de la biblioteca.
-Están donde siempre... cógelas tu misma.-Liana le devolvió la sonrisa falsa y entró en la sala de al lado...el famoso despacho del presidente. Donde se pasaba ahí horas y horas. dirigiendo aquellos diminutos pueblos. ``Algún día yo dirigiré el mundo.´´ Pensaba en broma. El despacho tenía las paredes blancas con una percha y con algunos cuadros colgados. Tres eran retratos, otros eran paisajes parisinos y 4 paisajes de montañas y bosques. Justo enfrente de la puerta de madera estaba la mesa de despacho y una silla negra con ruedas donde él se sentaba. Detrás había un armario de roble con miles de cajones. La mesa estaba revuelta de papeles y más papeles, una enorme tablet gris y un guarda-papeles rojo. Al lado, una mesa pegada a la pared con una impresora, un fax y unos lápices y bolis y un par de cajones. A su izquierda había un enorme sofá color crema con un par de almohadas a cada lado una en el que mirando al frente se podía ver una chimenea con el escudo de los 4 pueblos grabado en ella y pintado de color dorado y en grande. Debajo estaban los escudos de los 4 pueblos más pequeños tambián grabados en la chimenea. También, a cada lado del sofá, había  sillones, uno granate y otro azul tirando a verde con tres cojines cada uno. Flora esperaba en frente de la ventana k daba a la calle. La abrió para que ella pudiera entrar, cogió las llaves de la cesta y salió del despacho, pasó delante de la joven secretaria y salió del ayuntamiento.

Entró en el ayuntamiento por la ventana donde Flora la esperaba contemplando la chimenea.
-Si lo sé. Son preciosos.-Flora se fijaba sobretodo en el grande. El escudo se dividía en cuatro partes; Arriba a la izquierda había un círculo pequeño rodeado por uno más grande a su vez atravesado por el lado izquierdo pos una elipse. (``creo que se llama así un círculo alargado´´) Arriba a la derecha el dibujo de un león rugiendo. Abajo a la izquierda dos espadas cruzadas y abajo a la derecha el dibujo de una llama de fuego.-Venga, tenemos que hacer esto.
-Si. Yo miraré en ese armario, tu mira en la mesita donde está la impresora y todo eso.
-¿Por qué no al revés?-Preguntó extrañada Liana.
-Cuando acabes podrás ayudarme aquí.
-¡Ya!-A Liana no le parecía que encajase muy bien la contestación de Flora, pero que importaba.

Rebuscaron por todas partes. Flora rebuscaba todo rápidamente, puede que por el miedo a que la pillasen, sin embargo Liana se lo tomó todo con más calma, leía y releía casi todo con toda tranquilidad. A Liana se le estaba acumulando una gran pila de ojas sobre la mesa de escritorio, pero Liana se tomaba su tiempo para guardarlo. Le daba igual lo que pensasen los ancianos de su pueblo de ella. Aunque mejor que no hablasen nada.
-¡Liana! ¡Aquí no hay nada!-Se quejó Flora susurrando.
-Tu sigue buscando.
-¡Pero que no hay nada!-Seguía susurrando, aunque con la voz un poco forzada.
-¡Qué si que tiene que estar! ¡Sigue buscando!-Con la voz igual de forzada que ella.
Volvió el silencio solo por unos segundos. Oyeron abrirse una puerta. Las 2 miraron aterrorizadas hacia la puerta del despacho cerrada. No era la suya, por suerte.
-¡A vuelto hoy más pronto que de costumbre!-Exclamaba la secretaria al otro lado de la puerta.
-En realidad me olvide de la cartera.-Decía el presidente. Flora corrió a ordenarlo todo pero Liana pensó que sería mejor idea coger en la mano todo lo que pudiese y esconderse debajo del escritorio.-La cojo y me voy.-El presidente apretó la bisagra hacia abajo y Flora se dió un poco más de prisa.
-Por cierto. A estado aquí Liana para pedir otra vez las llaves de la biblioteca. Esa chica es un poco rara.-Liana quería aplastarla como a un insecto en esos momentos.
-Si. La verdad es que sí. Dicen que el hijo del pastor la ha visto hablando sola.
-Flora. déjalo escóndete.-Susurró Liana.-Han muerto para mí.
-Es increíble. Lo que esa chica necesita es,...``ayuda profesional´´.-Flora recogió todas las hojas al igual que había hecho Liana y se metió debajo del escritorio.
-Comprendo lo que quiere decir,...pero tampoco hay que pasarse. Siempre ha estado así. Eso no se puede curar. No es culpa de la niña.
-Tengo 12 años. ¡No soy una niña!-Murmuró Liana para sí, por el contrario Flora hizo un gesto de más o menos, a lo que Liana contestó con una feliz patada en el cuerpo de Flora.
-Bueno cojo la cartera y me voy.-El presidente abrió la puerta. Liana y Flora casi ni respiraban. Se iba acercando a ellas poco a poco, ¿las abría pillado? Cogió algo de encima de el escritorio.-Liana.-Dijo el presidente. Se miraron la una a la otra con los ojos muy abiertos.-Debe haberme abierto la ventana. La verdad es que hacía un calor que uno se moría pero no me gusta dejar las ventanas abiertas, entran moscas. Seguro que lo hizo por bien. Estará como esté. Pero no hay que negar que es una buena chica.-El presidente salió de la sala y Liana y Flora se relajaron.-Te importa cerrármela. Tengo esperando a gente y no me gustaría impacientarles.
-Por supuesto señor.-El presidente salió de el ayuntamiento y la secretaria entró en el despacho. Cerró la ventana. Liana hizo un pequeño ruido sin querer al llevarse la mano a la nariz para no estornudar.-¿Hola?-Preguntó la secretaria en dirección hacia ellas. Al no recibir respuesta pensó que tal vez fuesen imaginaciones suyas y volvió a el pasillo donde estaba su mesa de trabajo.
-Liana, se que no estarás de acuerdo con migo,...-susurraba Flora.-...pero ¿podemos irnos de aquí?
-Vale.-Contestó rápidamente Liana poniendose de pie de un salto.
-¿Vale?
-¡Seh!
-¿Dónde está Liana? ¡Contesta! ¿Qué has hecho con ella!-Bromeaba.
-Si. Vámonos. Pero antes...
-Lo sabía.-Respondió rápidamente.
-...Voy a sacar una foto a cada documento que tengamos en la mano. y mañana, si no encuentro nada volveré a por más.-Liana sacó increiblemente rápido las fotos con su movil mientras que Flora las iba guardando. Cuando hubieron acabado de improvisto Liana preguntó.- Oye, una pequeña pregunta ahora que lo pienso.
-¿Qué?
-No es nada importante, pero...
-¿Qué?
-¿Ahora como salimos?
-¿NO HAS PENSADO EN ESO?-Liana se llevó el dedo a la boca y sopló haciendo el signo de que se callara.
-Nos van a pillar.-Susurró.-Si lo había pensado pero entonces vino el presidente y... Era dejar la ventana abierta e irnos pero ahora...
-Se me a ocurrido una idea.
-¿Cual?-Preguntó Liana curiosa.
-Es imposible que te halla dado tiempo ir al pueblo de al lado y volver para devolver las llaves. Es sencillo.-Explicaba con las palabras que Liana solía usar y con los mismos gestos... y con el mismo tono.
-¿Te estás dando cuenta de que cada vez te pareces más a mi?
-¡Seh! Y me asusta.- ``¡Seh!´´ La palabra que Liana usaría si estuviese en su lugar.

Flora salió del ayuntamiento por la ventana. Liana cerró la ventana y esperó junto a la puerta que daba al pasillo. Ahora Flora entró a el ayuntamiento pero en vez de por la ventana por la puerta.
-Disculpe. ¿Puedo usar el servicio?-La secretaria llevaba unos cascos puesto. Ahora entendía por qué no las había oído. Dió dos golpes encima del escritorio y por fín la vio.-¿Puedo usar el baño?-Repitió.
-Claro.-Flora se acercó a la puerta de el despacho apretó la bisagra de la puerta y preguntó.
-¿Es este?
-No. Yo te acompaño.-Flora dejó de apretar la bisagra y la dejo abierta a propósito. Liana las oyó alejarse y abrió la puerta y corrió fuera del ayuntamiento. A los pocos segundos salió Flora.
-Ola k ase?-Preguntó con una sonrisa Flora.
-¡Tu plan a salido bien!-Dijo impresionada algo obvio.
-Ya.
-¡Mis planes nunca salen bien!-Se quejó mirándola a sus ojos verdes.-¡Eres mejor que yo...siendo yo!
-Y además soy sexy.-Se quedó unos segundos pensando en lo que acababa de decir.-Vale eso suena a ti.-Lo aceptaba.-¿Qué tal si vamos a mi casa? Tengo un juego muy divertido.
-Claro pero...eso también suena a mí.-Añadió Liana.

Aquella noche Liana comparaba las fotos que había sacado con el movil de las fotos con la foto de la roca. Encontró una peculiar. Ponía de título Edad media y había letras extrañas parecidas a las que estaban escritas en la roca. El caso es que cogió un papel en blanco y comenzó a traducir aquel texto.
-¡Increible!-Exclamó mientras leía el texto.-Espera...¿qué?-Exclamó al leer elúltimo párrafo.-Tengo que decírselo a Flora.-Cogió el móvil, pero vió la hora.- Las 3 y media de la mañana...mejor se lo digo luego.

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