-¿Hace falta algo más?-Preguntaba Sofía metiendo una linterna en una mochila muy grande.
-Hemos metido unas 50 cosas en la mochila. No creo que haga falta nada más.-Decía Shelly tumbada en la cama.
-Querrás decir he.-Protestaba Sofía.
-Pal caso.-Se burlaba Shelly.
-No. Voy a desaparecer. Cuando lo haga, metes mi libro en la mochila, haces pasar a el mentalista y a la común.-Explicaba Bico.
-Hace unos meses yo era ``común´´.
-Eso explica muchas cosas.-Se reía de ella Shelly.
-¡Calla Sheila! Retiro por completo lo de ``cacho de pan´´.
-No eres la preimera.
-¿Puedes seguir Bico?
-Claro. Si no me interrumpís.-Las 2 echaron una risita floja y pusieron cara seria enseguida.-Les haceis entrar y que toquen la mochila. Del resto ya me encargaré yo.
-Vale.
Lo hicieron así. Cuando solo quedaba Elena por posar la mano. Sonó el timbre.
-¿Qué hacemos?¿Voy a abrir?-Preguntaba Sofía.
-Vete, no creo que tardes mucho y nosotros si lo haremos.-Decía Shelly con un poco de pena
-Probablemente para siempre.-Añadió Sofía. En aquel momento Marcos le pegó una torta a Sofía.
-¡Ni se te ocurra pensar eso!¿Me has oido?
-No, si ya me ha quedado claro con la torta.-Especificó.-Voy. Vuelvo enseguida.
Los demás se quedaron en su habitación. Sofía abrió rápidamente la puerta. Era Darío. Sofía se preguntaba si sería la última vez que le vería. Llevaba la misma camiseta del día que s conocieron y los mismos vaqueros que el día que se besaron bajo la lluvia. ¿Habría sido a propósito?
-Te...te quería decir...bueno pedir...He estado pensando y ¿quieres...
-¿¡Ocurre algo Sofía!?-Marcos se acercaba.
-Tu debes de ser Sergio.-Lo decía con una voz que llevaba una mezcla de intenciones de meterse con él, con tristeza y con algo que no se puede identificar.
-No. No te conozco. Soy Marcos.
-¡Ah! ¡Hola!-Decía con felicidad. Se acercó al oído de Sofía y le susurró.-Sofía ¿cuantos amigos tienes?-Se quedo Sofía pensando``Yo puedo tener los amigos que me dé la gana´´ Lo miró a la cara y le guiño el ojo. lo que la tranqilizó.-¿Y esa mochila?
-Estamos haciendo un trabajo para clase.
-Yo vuelvo para ya.-Decía Marcos sintiéndose invisible.
-¿Y esa mochila?
-Vamos a hacerlo en su casa.
-A hacer ¿qué?-Dijo pensando mal. Sofía le pegó una colleja pequeña en la nuca y se rió.
-¿Que querías?
-Te quería pedir salir. Lo que paso el otro día...
-Sí, sí.-Le interrumpía.-Pero ahora mismo no estoy para relaciones.
-Pero...¿Porqué?
-Me lo pienso. Te respondo mañana.
-Sofía sé que te gusto.
-Lo se.
-¿cual es el problema?
-Qué hoy puedo morir.-Se quedo asustada por haber revelado esa información y cuando Darío iba a decirle algo cerró la puerta de repente. Enseguida él empezó a tocar la puerta como loco y a gritar su nombre. Ella, apoyada contra la puerta decidió que ya era hora de irse antes de que dijese algo más. Ignorándole, entró en su habitación.
-¿Qué pasa?-Preguntaba Shelly.
-Nada. ¡Vámonos!-Todos colocaron las manos sobre la mochila y desaparecieron al instante.
Sofía abría los ojos después de una incómoda sensación. La misma que tenía cuando viajaba con Bico pero mil veces más fuerte. No veía nada. Respiraba fuerte y a judgar por la respiración de otros 2, no debía ser la única. Debían estar sobre hierba aunque parecía seca. Tenía calor y el aire no era malo pero se sentía raro al respirarlo.
-No veo nada.-Dijo Shelly que estaba de pié delante de ellos, al contrario de los demás, a si que los otros que se sentían como ella eran Elena y Marcos.
-¡No me digas!-Dijo con sarcasmo Sofía.-Espera, que saco la linterna.-Tardó en encontrarla pero al final la tenía en la mano. No encontraba el interruptor pero luego cuando lo encontró no se encendió hasta al cabo de unos segundos y la luz era muy débil pero era mejor que nada. Cerró la mochila y poco después se pusieron en pié. Solo veían unos 3 o 4 metros delante de ellos pero podían ver a su lado unos árboles carbonizados, una fina niebla que no les permitían ver el suelo y abundantes rocas por doquier. Había nubes en el cielo, si es que existía, lo seguro es que no había estrellas que les iluminasen. Tenían la sensación de que alguien les espiaba pero...¿Donde? Entonces Shelly dijo.
-¡Bienvenidos al vacío dimensional de Yoksa!
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