-¿Te encuentras mejor?
Liana asintió muy débilmente, no muy segura de ello.
-¿Quié...?
-Soy un amigo. Aún falta bastante para que me conozcas. Eres ahora muy niña.
-¿Qué edad crees que tengo?
-No estoy seguro, nueve, diez...
-Doce, tengo doce.
El chico puso cara de `la he cagado´´.
-¿Cómo morí?
-¿Estás segura de que quieres saberlo?
Liana se lo pensó mejor.
-Pero ¿y Flora cómo volvió a la vida?
-No se quien es Flora, aunque a veces decás algo sobre ella. Nunca dijiste que hubiese muerto, aunque tal vez no lo recuerdes.
-Eso.. da miedo. ¿Cómo soy en el futuro?
-Increíble.-Le sonrió.-Tengo que decirte una cosa.-Carraspeó.-Me dijiste que te dijse que tenías que ir a la biblioteca y coger la espada. No se que significa. Y también... algo de una.
-Mi último deseo y tu te olvidas de él.
-No era el último. ¿Qué estabas haciéndo antes de venir aquí?
-No lo recuerdo. Puede que simplemente dando un paseo
-Ya...-El chico bajó la mirada.
-¿No pueden verte?-La volvió a mirar. Sorprendido.-Nadie notó que te fuiste.-Explicó.
-Pues...
-Además... no te ofendas pero eres un poco translúcido.
-Soy... un viajero del tiempo. Atrapado en el medio.
-De todas las mentiras que podías darme... eliges esa...-El chico inclinó la cabeza a un lado. Tenía unos preciosos ojos grises, aunque un poco apagados. Sin vida en ellos.-Eres un fantasma.
-¿Cómo lo has averiguado... otra vez?
-¿En serio?
-¿Tan obvio es?
-Nooooo...
-¿Es un sarcasmo?
-¡Qué vaaaaaa!
-¿Eso es un sarcasmo?
-Si.
-No has cambiado nada.
-¿Por qué lo dices?
-Sarcamaseas...-Dudó.-¿Existe esa paqlabra? ¿Del vebo sarcasmear?-Liana se encogió de hombros.
-No se, pero me gusta sarcasmear contigo.
-A mi me gusta hacer otras cosas contigo.-Liana se sonrrojó.
(``Nunca había puesto una frase que haga pensar mal en el blog´´)
(``Hasta ahora´´)
(``Me siento importante´´)
-Entonces eres mi...
-Amigo.-Respondió este antes de que ella pudiese decir algo.-Te desvaneces.
Liana no encontró sentido a su frase. Él parecía alarmado. Miró su mano. Era justo eso, se desvanecía.
-Pero...¿Por qué...?¿QUÉ ME ESTÁ OCURRIENDO?
-Líana.-Le puso las manos en los hombros. Rapido, muy rápido.-Recuerda lo que te he dicho. Vete a la biblioteca y coge la espada.-Al chico se le resbalaron las manos de sus hombros, atravesándola.-Y el número uno.
-Pero ¿QUÉ PASA?-Le chilló.-¿QUIÉN ERES? ¿CÓMO TE LLAMAS?
-Soy Antonio. Y estás soñando.
Liana abrió los ojos. Era de día. Y entonces lo recordó todo. Dónde estaba. que Flora no había muerto, las sombras.
A medida que se iba despejando olvidaba el principio del sueño.
Olvidaba la nieve caer, olvidaba la colina, olvidaba el funeral...
Lo olvidó todo, excepto la conversación con el chico, Antonio.
Recordó el mensaje que le había dado, la leyenda de la espada y la biblioteca donde se había visto a si misma. Muerta.
Fue entonces cuando asustada despertó a Flora y se lo contó todo.
-¿Quié...?
-Soy un amigo. Aún falta bastante para que me conozcas. Eres ahora muy niña.
-¿Qué edad crees que tengo?
-No estoy seguro, nueve, diez...
-Doce, tengo doce.
El chico puso cara de `la he cagado´´.
-¿Cómo morí?
-¿Estás segura de que quieres saberlo?
Liana se lo pensó mejor.
-Pero ¿y Flora cómo volvió a la vida?
-No se quien es Flora, aunque a veces decás algo sobre ella. Nunca dijiste que hubiese muerto, aunque tal vez no lo recuerdes.
-Eso.. da miedo. ¿Cómo soy en el futuro?
-Increíble.-Le sonrió.-Tengo que decirte una cosa.-Carraspeó.-Me dijiste que te dijse que tenías que ir a la biblioteca y coger la espada. No se que significa. Y también... algo de una.
-Mi último deseo y tu te olvidas de él.
-No era el último. ¿Qué estabas haciéndo antes de venir aquí?
-No lo recuerdo. Puede que simplemente dando un paseo
-Ya...-El chico bajó la mirada.
-¿No pueden verte?-La volvió a mirar. Sorprendido.-Nadie notó que te fuiste.-Explicó.
-Pues...
-Además... no te ofendas pero eres un poco translúcido.
-Soy... un viajero del tiempo. Atrapado en el medio.
-De todas las mentiras que podías darme... eliges esa...-El chico inclinó la cabeza a un lado. Tenía unos preciosos ojos grises, aunque un poco apagados. Sin vida en ellos.-Eres un fantasma.
-¿Cómo lo has averiguado... otra vez?
-¿En serio?
-¿Tan obvio es?
-Nooooo...
-¿Es un sarcasmo?
-¡Qué vaaaaaa!
-¿Eso es un sarcasmo?
-Si.
-No has cambiado nada.
-¿Por qué lo dices?
-Sarcamaseas...-Dudó.-¿Existe esa paqlabra? ¿Del vebo sarcasmear?-Liana se encogió de hombros.
-No se, pero me gusta sarcasmear contigo.
-A mi me gusta hacer otras cosas contigo.-Liana se sonrrojó.
(``Nunca había puesto una frase que haga pensar mal en el blog´´)
(``Hasta ahora´´)
(``Me siento importante´´)
-Entonces eres mi...
-Amigo.-Respondió este antes de que ella pudiese decir algo.-Te desvaneces.
Liana no encontró sentido a su frase. Él parecía alarmado. Miró su mano. Era justo eso, se desvanecía.
-Pero...¿Por qué...?¿QUÉ ME ESTÁ OCURRIENDO?
-Líana.-Le puso las manos en los hombros. Rapido, muy rápido.-Recuerda lo que te he dicho. Vete a la biblioteca y coge la espada.-Al chico se le resbalaron las manos de sus hombros, atravesándola.-Y el número uno.
-Pero ¿QUÉ PASA?-Le chilló.-¿QUIÉN ERES? ¿CÓMO TE LLAMAS?
-Soy Antonio. Y estás soñando.
Liana abrió los ojos. Era de día. Y entonces lo recordó todo. Dónde estaba. que Flora no había muerto, las sombras.
A medida que se iba despejando olvidaba el principio del sueño.
Olvidaba la nieve caer, olvidaba la colina, olvidaba el funeral...
Lo olvidó todo, excepto la conversación con el chico, Antonio.
Recordó el mensaje que le había dado, la leyenda de la espada y la biblioteca donde se había visto a si misma. Muerta.
Fue entonces cuando asustada despertó a Flora y se lo contó todo.
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