No había más sonido que el paso del viento y el ruido que hacían Seila, Liana y Flora, sobretodo Flora, al llorar.
-La barrera...-Murmuraba Sofía.
-¿Qué pasa con ella?-Preguntaba Seila. Levantó la mirada, las sombras intentaban pasar pero se desacían al tocarla.-Nuestra vida es más fuerte que toda la magia del mundo. Incluido el polvo. No es raro que se quemen
-No es eso, Flora, tu dijiste que las sombras eran muy inteligentes.-Asintió.-¿Por que lo siguen intentando?-Todos se callaron. Miraron a la barrera. La luz se transforma en oscuridad. No. No solo en oscuridad, si no que en sombras.
-¡Por eso no conseguimos acabar con ellas!-Exclamó Seila.
-Flora, tenemos que irnos.-Susurra Liana.
-No.-Contestó.
-Ya no está con nosotros.-Dijo Seila.
-No quiero dejarlo.-Seila suspiró.
-Apártate un momento.-Flora le hizo caso. Seila le echo un poco de polvo por todo el cuerpo. Cerró los ojos y Escorpión desapareció. Flora se puso nerviosa.-Flora, tranquilízate. Está en su casa.
-Pero...-Sofía seguía mirando la barrera. Ahora las sombras disparaban.
-Están entrando.-Susurró aterrada. Sofía comenzó a retroceder. Se calló. Liana la ayudó a levantarse y todas corrieron, excepto Flora, que fue obligada por Seila, que le tiraba de la mano. Al cabo de un poco ella también corría y Seila la soltó. Como veía que Liana iba un poco rezagada le cogió de la mano también. Las sombras las seguían muy de cerca. Sofía, que iba a unos metros por detrás de ellas se cayó. Liana se paraba para ayudarla.
-¡Liana!-Gritó. Ella se soltó, dispuesta ha ayudarla.-¡No! Corre tu. Ya me las apañaré.-Liana y Flora siguieron corriendo, las 2 saltaron un tronco enorme, que en realidad era una rama.
-Me han dado.-Flora mostraba su brazo. Era una pequeña sombra que iba creciendo poco a poco en su brazo.
-¿Cómo te la has echo?-¿Por que preguntaba eso? Ya lo sabía. Ese momento le sonaba de algo. Era un sueño. Y ella había interferido en él hace mucho tiempo, antes de conocerla, antes de conocer a Flora.
Flora se dio cuenta.
-Liana. Tienes que recordar esto. Y contarmelo en cuanto me veas. Es importante. Es solo una palabra.-No controlaba ni uno solo de sus movimientos. ¿Cómo iba a hacerlo? Además, jamás se la llegó a decir. Flora se aproximaba para susurrarsela. Oyeron un ruido. Le mostró su tobillo. A ella también la habían dado.-Ya se han ido, recuerda, solo esto. Una sola palabra.-Se aproximó.-Dímela en cuanto me veas. Polvo.-Flora se volvió a separar.
-Me he despertado. No lo recordé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario