3 de marzo de 2013

Magic me, capitulo 19,

Hola.
Nose me ocurre un título.
Llegaba triste a casa, Bico no la había avisado asi que su madre no había vuelto, Ana y Paula no la habían dejado sola ni un solo momento, y la habían acompañado hasta la puerta de su casa. Entró, el silencio estaba presente, ni un solo sonido, aunque en ese momento necesitaba algún ruido, alguna voz, algo, que la ayudase, entro en su habitación, se hechó en la cama y miró al techo como si buscase algo en él, necesitaba decir algo, aunque no sabía que decir, pasaban los minutos y solo se le ocurrió pronunciar:
-Bico-ella salió en seguida.
-pensé que querrías estar sola, he visto lo que ha pasado.
-pesé que estarías espiando a mi madre, ¿como lo sabes?
-lo estaba, pero soy tu guardiana, pase lo que pase, estoy siempre pendiente de tí, aunque si que la estaba mirando, en cuanto siento que tus emociones se disparan, estoy obligada a mirar y si es necesario, intervenir.
-¿falta mucho para que vuelva mi madre?
-casi media hora
-podemos ir a practicar, creo que necesito tener la mente distrida.
-tal vez sea mejor...

-Sofía tocaba a la puerta, en seguida abrió Dario.
-Hola-lo dijo con un tono un poco bajo.
-Hola...Sofía ¿Que ha pasado?^Ven pasa, toma una tila, creo que lo necesitas.-pasaba el rato, y se notaba que Sofía estaba mejor emocionalmente.
-¿Qué ha pasado?-preguntó Dario
-¿recuerdas que te hablé de Sergio?-el asintió-llevo enamorada de él desde hace mucho tiempo, y hoy fuí al centro comercial cuando le ví...
-¿besando a otra?
-no, peor.-y dijo más bajo.- Es gay.-una fina sonrrisa se dibujo en la cara de Dario, se dió cuenta e intentó disimularlo.-¿por qué te ríes?
-me he acordado de un chiste.
-¿cual?-él puso cara de terror y soltó lo primero que se le vino a la cabeza.
-Van 3 monjas en moto y se cae la del medio-se dio cuenta y su cara de terror evolucionó.
-1, es un chiste malo, 2, lo has contado mal, es van 2 y se cae la del medio.
-ahí está la gracia.
-vale-lo dijo medio riéndose de la salida que había buscado.
-¿te sientes mejor?-ella asintió-si alguna vez necesitas algo...bueno ya sabes-se dedicaron una sonrrisa. Sintió como Bico la llamaba.
-creo que debería irme. Mi madre llegará en seguida, y estoy castigada.
-lo comprendo. Adios.
-Adios.-le saludo con la mano y cerró la puerta de su casa, dió un suspiro, notó como el corazón iba más despacio, a ritmo normal, no había notado que antes se le había acelerado. Bajo las escaleras hasta llegar a su piso, todo el camino acariciando la pared blanca. Cuando llegó se encontró la puerta medio abierta, y ella la había cerrado, lo recordaba porque se le habían caído las llaves al suelo, se acercó despacio, le estraño una cosa, olía a chocolate con churros, y pronunció con una voz un poco ahogada:
-¿hola?-nadie respondió y pronunció un poco más alto-¿mamá?-asustada se quedó en el sitio y no avanzó.
-No.-aquella voz le sonaba, pero aquella respuesta que contestaba a su pregunta.
-¿Quién es?
-Yo-aquel sentido del humor lo delataba, y solo pudo gritar-¡Papá!-corría hacia el con una cara alegre.
-¿te he asustado?-ella no le contestó pero la dió un gran abrazo.
-no le digas a mamá que he estado fuera.-le susurró mientras contemplaba su rostro, el pelo moreno le caía un poco por las orejas, los ojos color miel la miraban fijamente, pero con cariño, estaba más moreno y un poco más gordo, pero seguía delgado,tenía una fina barba, aún no se había afeitado, pero su expresión no había cambiado en absoluto.
Pronto llegó su madre. Cenaron en familia, cosa que no ocurría desde hace meses. Y su padre no la había delatado, una cena feliz.

Sofía se despertó, el día 25 de diciembre, Navidad. Se pusó la bata blanca que le llegaba por las rodillos y las zapatillas de casa rosas con el dibujo de un oso de peluche, se dirigió al salon de madera, contempló el árbol de Navidad, fue a buscar su regalo, pero no lo encontró.
-¡Feliz Navidad, princesa!-Si hubiese sido otra persona la que la hubiese llamado así se hubiese enfadado, pero era su padre, además él siempre la veía como la niña que cuando tenía 4 años se había disfrazado con un vestido amarillo con un pequeño lazo en la cabeza de princesa y no podía enfadarse hoy con nadie, era Navidad.
-¡Buenos días!-su padre traía dos tazas de café, su madre también estaba despierta, sacó una preciosa rosa roja del bolsillo de dentro de la chaqueta y la dejó entre las 2 tazas. En segida llegó su madre con dos croissants.-¡Feliz Navidad!
-¡Feliz Navidad!-su madre al contrario que su padre aún estaba en pijama.
-¿Dónde está mi regalo?
-no has dicho ninguna palabra sobre regalos así que este año nada.-A Sofía se le quedó la boca media abierta, ella había estado todo el verano pidiendo un móvil, su madre se artó y le dijo que si no decía ni una sola palabra sobre el móvil se lo regalarían en Navidad, su padre rompió a reir, no podía soportar más la risa, la estaban engañando. Su madre lo sacó de un cajón del armario.-Toma, anda. Teníamos preparado algo más pero el se puso a reír y nos lo a estropeado. Bueno, te lo mereces, lo consegistes, es un táctil que nos dijo que era uno de los mejores del mercado.
Pasó una feliz Navidad, en familia, algo que no ocurría desde que tenía 10 años.
Adios.

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